Tormenta solar interrumpiría la señal en varias partes del paneta

Este fenómeno se denomina tormenta geomagnética y sus efectos se manifiestan a manera de interrupciones en las comunicaciones por radio y satélite, además de cortes de energía en los casos más extremos.

Redacción

2022-07-21
Ciudad de México

La científica de la NASA, Tamitha Skov, informó la aparición de una tormenta solar que podría provocar perturbaciones en el campo magnético de la Tierra este martes 19 de julio. En su cuenta de Twitter, la experta afirmó que "los usuarios aficionados de radio y GPS esperan interrupciones de la señal" en algunas partes de la Tierra.

Los más alarmistas consideran que podría dar lugar a un apagón en el planeta. Esta no sería la primera vez que esto ocurre por una tormenta solar: de hecho, el pasado 3 de julio hubo un apagón momentáneo de las ondas de radio en el Atlántico a causa de uno de estos fenómenos.

Este fenómeno se denomina tormenta geomagnética y sus efectos se manifiestan a manera de interrupciones en las comunicaciones por radio y satélite, además de cortes de energía en los casos más extremos.

El ciclo solar 25 comenzó el año pasado y si bien los astrónomos y meteorólogos pensaron que sería leve, está resultando ser todo lo opuesto.

La buena noticia de este pronóstico realizado por la NOAA es que las estimaciones apuntan a que esta tormenta geomagnética se encuentra en su nivel más bajo, lo que eventualmente podría causar fluctuaciones en la red eléctrica y tener poco impacto en las operaciones de los satélites terrestres. Afectaría también a animales migratorios.

A pesar de la leve intensidad esperada para esta tormenta, siempre es bueno recordar la historia y tener presente eventos pasados más graves. En septiembre de n 1859, una tormenta geomagnética causada por una eyección de masa coronal provocó el fallo de las redes telegráficas de Europa y Norteamérica. Las corrientes eléctricas inducidas en los cables alcanzaron una intensidad tal que llegaron a provocar incendios en los receptores. Se dieron incluso casos de electrocución por parte de operadores telegráficos.

Se le denominó evento Carrington, por el astrónomo que observó la fulguración, Richard Carrington. Por aquel entonces nos salvó nuestra limitada dependencia de los sistemas electrónicos. Hoy en día no tendríamos tanta suerte: nuestra sociedad hipertecnificada mantiene una fe ciega en la resiliencia de las redes de comunicación de las que dependen nuestros teléfonos móviles y ordenadores, algo que no se podría asegurar en un evento de tal magnitud.