Incertidumbre laboral e inflación

El gobierno de la 4T no se preocupa ni ocupa en lograr crecimiento económico; ya que sus funcionarios consideran que mientras haya más pobres, habrá más agradecimientos. Es decir, juegan con la necesidad de los hambrientos.

Capitán Nemo

2022-06-19
Ciudad de México

Aunque los programas asistencialistas de apoyo a los jóvenes y a la tercera edad no son nuevos, el gobierno actual los ha utilizado como su principal emblema de “primero los pobres”. Hay personas de estos sectores en quien resulta frecuente escuchar que reciben el apoyo “gracias a AMLO”. Es por este tipo de expresiones de agradecimiento que el gobierno en turno no se preocupa ni ocupa en lograr el crecimiento económico; ya que sus funcionarios siniestramente consideran que mientras haya más pobres, habrá más agradecimientos. Es decir, juegan con la necesidad de los hambrientos, quienes en estos momentos agradecerán cualquier migaja que les caiga para sobrevivir; ya que, desde hace años, en el país priva la incertidumbre laboral. Los empleos, aun los formales, son por contrato temporal y es lejano el recuerdo de cuando había plazas de trabajo de base. En las personas que cuentan con un trabajo formal, son perceptibles la ansiedad y el miedo a perder el único sustento de sus familias; y estos síntomas son mayores en quienes están en la informalidad o definitivamente desempleados.

Las personas no pueden quedarse quietas o durmiendo el sueño de los justos y deben moverse en los ámbitos local o internacional en busca de un “buen trabajo” donde puedan ganar lo suficiente y vivir en el engaño de que, el día menos pensado, harán una fortuna que les permita salir de la pobreza. Y así se la pasan, como el saltimbanqui que da brincos de un lugar a otro; hasta que pasan los años y caen en cuenta de que ya no son necesarios porque en el mercado laboral hay mano de obra más joven y mejor preparada que, como ellas en sus años mozos, comienzan la misma carrera por encontrar un “buen trabajo” con el cual hacer fortuna. Es una historia sin fin.

El escenario se complica porque en ningún trabajo el salario es suficiente para adquirir los satisfactores que permitan llevar una vida digna, ya que no alcanza siquiera para comprar la canasta básica. A esto se agrega que el país enfrenta un fenómeno inflacionario sin precedentes –cuyas causas no solo provienen de la crisis internacional sino también de las erradas políticas del gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO)– la desigualdad que prevalece en México va en aumento, la economía de la clase trabajadora se deteriora más cada día y hoy muchos mexicanos se encuentran al borde de la inanición. Ante esta situación, AMLO se atreve a afirmar que la inflación está controlada porque hay un pacto contra ella; pero más del 60 por ciento de las mercancías que integran la canasta básica subió sus precios de mayo a junio; y qué decir de los energéticos.

Quienes solo poseen su fuerza de trabajo ya no tienen hacia donde hacerse, porque las tenazas del sistema de mercado los aprisionan cada vez más. Por un lado tienen que resistir el bombardeo diario del consumismo exacerbado promovido por los medios de comunicación, que difunden la idea de que cuanto más consumas, valdrás más y hallarás la felicidad; por otro, el mercado oferta bienes y servicios que las familias trabajadoras nunca podrán comprar, provocando que sus integrantes se enajenen de la realidad y lleguen a considerar que es mejor vivir al día porque no hay nada seguro en el mañana, olvidando por completo que, con su fuerza de trabajo, han construido esta sociedad. Por ello es importante educar al obrero para que se dé cuenta que no tiene nada qué perder y que las condiciones están dadas para cambiar la realidad actual, a la que se encadena e inmoviliza.