Un sistema de salud en ruinas

Julio Frenk: “El desastre que creó el equipo de salud de la 4T no podrá aplacarse ni mucho menos revertirse en lo que queda de este sexenio

Adamina Márquez

2022-05-29
Ciudad de México

La noticia de la contratación de médicos cubanos por el Gobierno Federal generó polémicas debido a que el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) menosprecia a los nacionales; pero para los especialistas en este tema, el mayor problema del sistema de salud mexicano es mucho más crítico debido a que en los tres años y medio de la presente administración, éste ha sufrido un nivel de destrucción institucional nunca antes visto.

A decir de expertos en ciencia médica, pacientes e instituciones calificadas en medición social, la pésima gestión federal en salud impide a millones de mexicanos –en particular a los más pobres– hacer efectivo su derecho constitucional a la salud, ya que el acceso a cualquier servicio médico público o privado se redujo a niveles alarmantes provocando que se elevaran los índices de mortalidad.

Este aumento, aclaran tanto los especialistas como los estudios de opinión, no comenzó hace dos años con la pandemia de Covid-19, ya que ésta solo vino a agravar lo que la “austeridad republicana” del gobierno del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) había iniciado mediante recortes presupuestales y la desaparición de instituciones y programas sanitarios, cuyo impacto directo ha vertido en la muerte de muchos mexicanos.

Las cifras son elocuentes. En 2019, el país registró 747 mil 784 muertes; y en 2020, el número de fallecidos fue un millón 86. En su reporte de defunciones, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reveló que, entre enero de 2020 y septiembre de 2021, hubo 653 mil 53 muertes más de las esperadas, principalmente a causa de la pandemia. La diferencia fue de 50.7 por ciento.

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El Covid-19 no fue la única causa de este incremento en el número de fallecidos. Entre las 10 enfermedades que más vidas cobran se encuentran las cardiacas, diabetes mellitus, tumores malignos, influenza y pulmonía, enfermedades del hígado, cardiovasculares y pulmonares obstructivas crónicas.

 

La muerte de niños con cáncer

El 25 de octubre de 2019, cuando la escasez de medicamentos provocaba manifestaciones de protesta, Alexis y su madre estuvieron frente a Palacio Nacional en el horario de las conferencias mañaneras y le exigieron a AMLO: “Señor Presidente, no sea negligente”; en ese momento, el desabasto de quimioterapias para niños ya era muy grave. Alexis, que padecía leucemia linfoblástica aguda, tenía cuatro años; cuatro meses después, el 19 de febrero de 2020, fallecía tras una recaída que le provocó neumonía.

“Me tocó batallar con medicinas como metotrexato, vincristina y con L-asparaginasa. A mí eso me agotó porque el desabasto siempre estuvo”, declaró en esos días a Telemundo Yamileth del Río, madre de Alexis. Durante un año tuvo que luchar contra la burocracia y las negativas de la Clínica 25 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Nuevo León; pero la muerte de su hijo llegó más rápido que la respuesta de las autoridades federales.

Según la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer (AMANC), de enero a septiembre de 2020, los recortes al gasto para el tratamiento y medicinas contra el cáncer provocaron la muerte de mil 602 niños como Alexis. Con base en datos de la Secretaría de Salud (SS), AMANC señaló que cada cuatro horas fallece un menor de edad por esta causa.

El desabasto de medicamentos, sobre todo los necesarios para las quimioterapias, esla prueba más cruda del deterioro en el sistema de salud mexicano, de la negligencia y de la extrema indiferencia que el gobierno de AMLO brinda a los problemas de salud del país, aunque solo sea la punta del iceberg.

 

Aumentan los pobres sin atención médica

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) informó que, entre 2018 y 2020, “se observó un aumento de la población con carencia por acceso a los servicios de salud, porque pasó de 16.2 por ciento a 28.2 por ciento, lo cual representó un aumento de 20.1 a 35.7 millones de personas en este periodo”.

IMSS

Es decir, en dos años aumentó en 15.6 millones el número de personas que reportaron no estar afiliadas, inscritas o tener derecho a recibir servicios de salud en alguna institución pública o privada. En 2021, ya en plena pandemia, el problema se recrudeció y se hizo más evidente la falta de acceso a los servicios médicos, aun para las personas que se hallaban en peligro de muerte.

El Coneval también reveló que el aumento en el porcentaje de la población carente de servicios de salud se dio principalmente en la población de menores ingresos. Por ejemplo, en el estrato social más bajo, el que no tiene ni para comer, en 2018, el 74.3 por ciento tenía acceso a servicio médico (sobre todo por su afiliación al Seguro Popular); pero en 2020 solo el 42.7 por ciento tuvo acceso a este beneficio.

Esto significa que al inicio del gobierno de AMLO siete de cada 10 mexicanos considerados en pobreza extrema tenían acceso a algún servicio de salud; y que en 2020 —ya con la pandemia a cuestas y la crisis económica— de cada 10, solo cuatro de los más pobres entre los pobres pudieron curarse.

“Los problemas empezaron con la creación misma del Insabi, que se asoció con un inexplicable recorte al presupuesto de la Secretaría de Salud. Gracias al Seguro Popular, el presupuesto de esa secretaría se había incrementado casi cuatro veces, en términos reales, entre 2000 y 2015. Esta tendencia, sin embargo, se interrumpió en los últimos tres años del gobierno de Enrique Peña Nieto, cuando se produjeron los primeros recortes en 15 años.

“Durante su última campaña presidencial y en el periodo de transición, AMLO prometió incrementar el gasto público en Salud en un punto porcentual del PIB. Sin embargo, no solo no ha cumplido aquella promesa, sino que, en los dos primeros años de su gobierno, en medio de la más grave pandemia de los últimos 100 años, redujo todavía más el presupuesto de la Secretaría de Salud”, escribieron en el artículo Salud, estas ruinas que ves, Julio Frenk, exsecretario de Salud, y Octavio Gómez Dantés, especialista en salud.

A pesar de los datos, de las inconformidades de la población y los argumentos de los especialistas, a principios de 2020, el Presidente anunció la desaparición del Seguro Popular (SP), que entonces contaba con un padrón de 54 millones de beneficiarios. Tras 17 años en operación, fue sustituido por el (Instituto de Salud para el Bienestar) Insabi.

Salud

“El 1° de diciembre de este año, va a estar funcionando el sistema de salud pública con normalidad, con servicio de calidad, atención médica y medicamentos gratuitos. Va a estar funcionando, ése es el propósito, como los servicios de salud que hay en otros países del mundo, como Dinamarca. A eso aspiramos, como Canadá, como Reino Unido, es un desafío”, anunció el primer mandatario del país. Nada resultó más falso.

Cuesta mucho curarse

Cuando las personas carecen de servicios de salud oportunos y efectivos, la atención de una enfermedad o accidente vulnera el patrimonio familiar, e incluso su integridad física. El informe Panorama de salud 2021, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), registró que México es el país con la esperanza de vida más baja entre los miembros de la OCDE. También es uno de los Estados con alta mortalidad evitable.

En palabras de ese organismo internacional, en 2020 y en los primeros seis meses de 2021, la mortalidad por todas las causas aumentó 54.8 por ciento en comparación con el periodo de 2015 a 2019. Y aunque el año pasado se destinaron 824 mil 181 millones de pesos –incremento equivalente al 0.37 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) con respecto a 2020– los recursos no fueron suficientes porque aumentaron los pacientes con diabetes y enfermedades cardiovasculares, a causa del impacto del Covid-19.

En solo seis meses de 2021, 113 mil 899 personas fallecieron por padecimientos cardiacos, 15 mil 327 más que en el mismo periodo de 2020. Lo mismo sucedió con las defunciones por diabetes, que solo en medio año superaron en seis mil 46 las muertes que se registraron el año anterior.

El aumento en el número de víctimas puede deberse a la reducción en el número de personas que declararon haber recibido atención médica en instituciones públicas entre 2018 y 2021, que pasó de 22.3 millones a 13.8 millones. La reducción en las atenciones médicas de la SS y del IMSS fue de alrededor de 3.5 y 2.8 millones respectivamente.

Aunado a ello, el SP, hoy IMSS-Bienestar, sufrió una drástica reducción en el número de sus afiliados. Después de brindar atención al 42.1 por ciento de la población en 2018, pasó a solo 26.9 por ciento en 2020. Es decir, ya no brindó servicios a casi un tercio de su base. Esto obligó a muchos mexicanos a buscar alternativas en el sector privado y a desembolsar recursos, desatendiendo, por ende, otras necesidades básicas.

En relación inversa, según el Coneval, los 21.5 millones de pacientes que el sector médico privado atendió en 2018, aumentaron en 4.2 millones para 2020. Es decir, 27.1 millones de personas se vieron obligadas a atenderse en consultorios y hospitales privados y 1.5 millones en consultorios de farmacias.

La Encuesta Nacional de Ingreso-Gasto de los Hogares (ENIGH) 2020 informa que el gasto promedio trimestral en salud de las familias mexicanas aumentó casi 40 por ciento en los dos primeros años del gobierno actual, porque pasó de 901 pesos en 2018 a mil 266 pesos en 2020.

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La privatización del servicio médico

El mayor desembolso en gastos de salud de las familias no solo se debió a la falta de atención médica, sino también a la escasez de medicamentos en el sector público. Una encuesta realizada por el colectivo Cero Desabasto entre derechohabientes de los principales institutos nacionales de salud, hospitales de alta especialidad y hospitales federales, reveló que en 2021 el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMN) no surtió 67 mil recetas; el Instituto Nacional de Perinatología Isidro Espinosa de los Reyes (INP), tres mil 893; el Hospital General Dr. Manuel Gea González, 17 mil 44.

Para Julio Frenk y Octavio Gómez, los problemas de acceso a los servicios de salud –la falta de medicamentos y otros insumos en las instituciones públicas– son resultado del irresponsable desmantelamiento del sistema de compras consolidadas del Sector Médico, además de que aumentó el uso de los servicios privados. “Un gobierno que se regodea, sin dato alguno, en acusar a los anteriores de privatizar los servicios de salud se ha vuelto el mayor privatizador de facto en la historia”, escribieron.

En su libro La tragedia del desabasto, el médico, analista y asesor en políticas de salud, Xavier Tello, asegura que “El desabasto de medicamentos en México es el resultado de una surrealista mezcla de malas decisiones, incompetencia e ignorancia, aderezado con una enorme carga ideológica. Si alguien hubiera planeado que funcionara realmente mal, no habría existido una mejor receta”.

Este giro en el sistema público de salud afectó más agresivamente a la población rural mexicana, donde ocho de cada 10 personas que contaban con SP se volvieron aún más vulnerables con la desaparición de éste. Las entidades con regiones más afectadas son Oaxaca, Guerrero y Chiapas.

En Oaxaca, 78 de cada 100 personas tenían atención médica a través del SP en 2018, pero en 2020 solo 21 por ciento contaban con este servicio. Lo mismo pasó en Guerrero: de 76 se disminuyó a 20 personas de cada 100 con atención de salud; en Guerrero, de 84 asegurados quedaron solo 19. Por ello, no debe extrañar que la esperanza de vida de un mexicano al nacer sea apenas de 75 años, la más baja de la OCDE, cuando la más alta de los otros países que conforman el organismo es de 84 años.

Para el ex Secretario de Salud, Julio Frenk: “El desastre que creó el equipo de salud de la 4T no podrá aplacarse ni mucho menos revertirse en lo que queda de este sexenio. De nada servirán ni la transferencia de responsabilidades al IMSS-B ni la contratación de médicos cubanos o de cualquier otra nacionalidad. El daño que se ha generado es extenso y estructural. Solo podrá superarse con un equipo de salud distinto, políticas públicas novedosas y efectivas, recursos presupuestales extraordinarios y muchos años de esfuerzo sostenido”.

Y vaticinó: “En 2024, México tendrá que levantar un nuevo sistema de Salud sobre las ruinas que dejará este gobierno”.