Controles de precios

La inflación en México ha llegado al 7.29 por ciento, un nivel que no se había observado en décadas. Las causas son varias; pero las principales son el alto precio de los combustibles, que eleva los costos de producción y transportación de las mercancías,

Brasil Acosta Peña

2022-05-01
Ciudad de México

La inflación en México ha llegado al 7.29 por ciento, un nivel que no se había observado en décadas. Las causas son varias; pero las principales son el alto precio de los combustibles, que eleva los costos de producción y transportación de las mercancías, impactando en su precio final; el aumento del precio de los fertilizantes, que propicia la reducción drástica de la oferta de los cereales (derivada de las absurdas sanciones que Estados Unidos ha impuesto arbitrariamente a Rusia) y que provoca un alza en el costo de producción de los alimentos, entre ellos las harinas de trigo que se utilizan para producir pan; y, finalmente, la concentración de las inversiones públicas en tres obras inútiles que además de impedir el desarrollo integral del país genera incertidumbre en la inversión privada, profundiza el desempleo, fortalece perversamente el empleo informal y promueve la fuga de capitales, que presiona al alza el precio del dólar que, a su vez, eleva los costos de producción en todos los productos elaborados con bienes importados y de consumo directo.

Frente a esta situación, el Gobierno Federal propone el control de precios de los productos mediante la imposición de un límite a los mismos. El propósito de este artículo es explicar, hasta donde nuestra capacidad alcance, en qué consisten el control de precios y cuáles son sus repercusiones buenas y malas. Mediante una ley o un decreto se establece un precio máximo (también hay precios mínimos), por arriba del cual no podrán adquirirse los productos incluidos en tales regulación. Supongamos que a un kilogramo de tortilla se le pone un precio máximo de 20 pesos, monto que deberán respetar quienes venden este producto ¿Por qué los gobiernos recurren a este tipo de medidas? Lo hacen para evitar que los precios suban sin control o para frenar las acciones de los acaparadores que especulan con determinados productos y quienes con dicha medida no pueden seguir aprovechándose de la situación.

¿Qué dice la economía de mercado con respecto al control de precios? Que es una medida anormal porque distorsiona el mercado. Cierto es que lo hace bajo el supuesto de que éste es perfectamente competitivo, es decir, que ninguna de las acciones de los productores tiene efecto sobre el precio de mercado, cosa que normalmente no sucede, como la misma realidad lo condiciona, pues casi siempre los mercados operan de manera distorsionada. En México, en particular, privan los monopolios, duopolios u oligopolios, que imponen sus condiciones en el mercado, razón por la que se antoja la utilización del control de precios para acotar sus excesos.

¿Qué ventajas reconocen los fundamentalistas del mercado? Que el gobierno puede garantizar a la población el acceso de determinado producto, impidiendo que se venda por encima del precio establecido, que además combatirá la incertidumbre porque, en caso de que haya desabasto o escasez, el gobierno garantizará que el precio no se elevará y porque incluso puede sostenerlo con base en subsidios.

¿Qué desventajas reconocen los fundamentalistas de mercado sobre el control de precios? Que si el precio fijado está por encima del precio de equilibrio, entonces los productores estarán dispuestos a ofrecer más mercancías de las que el mercado demanda, y por tanto se provocará un exceso de oferta. Y que si, por otro lado, el control de precios está por debajo del precio de equilibrio, entonces la demanda superará a la oferta (es decir, los productores no estarán dispuestos a ofrecer sus productos a bajo precio); que, por tanto, habrá un exceso de demanda que provocará escasez y que, por tal motivo, habrá más presión para que se incrementen los precios.

Además, en un escenario de escasez provocada por el control de precios puede desarrollarse un “mercado negro” donde se vendan los productos por encima del precio oficial. Finalmente, si el costo de las empresas está por encima del precio de venta establecido por el control gubernamental, tenderán a bajar el ritmo de producción o, en el peor de los casos, cerrarán para provocar una disminución en la oferta de productos, y ello presionará para que se eleven los precios y, de igual manera, alentará el mercado negro.

¿Qué dice la teoría marxista al respecto? Que la ganancia proviene de la plusvalía realizada, es decir, del trabajo efectuado y no remunerado que resulta de la capacidad que tiene la fuerza de trabajo para crear más valor del que ella misma cuesta, pues al trabajador no se le paga por el valor que genera, sino solo el equivalente de lo que le cuesta reponer sus energías para ir a trabajar al día siguiente, y que es mucho menor de lo que el mismo obrero produce. La plusvalía convertida en dinero es la ganancia. Pues bien, al ser la plusvalía trabajo no remunerado, es justo que en tiempos de crisis esas ganancias (que en muchos casos son hasta insultantes) sean sacrificadas o reducidas por el propietario de los medios de producción para garantizar que la población con pocos ingresos tenga acceso a los productos con base en el control de precios.

Pues bien: ahora que este gobierno pretende poner un control de precios, es indispensable que lo consense con las clases poderosas, porque si lo impone así nomás no dudamos de que habrá escasez, mercado negro y precios por encima de los límites que establezca, especialmente en el caso de los bienes de la canasta básica. ¿Podrá este gobierno, que ha acusado de fifís, conservadores y neoliberales a los empresarios, llegar a un acuerdo con ellos? Se ve difícil debido a que en el Palacio Nacional siempre se actúa de manera caprichosa y frívola, y a que la capacidad de negociación de los empresarios es diferente. Ya veremos qué pasará en los próximos días y meses.