Las vías de empobrecimiento del pueblo de México

¿Por qué el pueblo de México es pobre si es uno de los que más horas trabaja a la semana? Una de las razones es por el desempleo y los bajos salarios. Hay dos más.

Jorge López Hernández

2022-04-11
Ciudad de México

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en 2020, 43.9 por ciento de la población era pobre. Esto no es novedad; la mayoría de los mexicanos es consciente de que casi la mitad de la población vive en situación de pobreza. Sin embargo, es importante preguntar: ¿por qué el pueblo de México es pobre si es uno de los que más horas trabaja a la semana?

Responderemos a esta pregunta ilustrándola, además, con la descripción de las vías de empobrecimiento. En primer lugar, están el desempleo y los bajos salarios. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), ha señalado que en el primer mes de 2022 había 2.1 millones de personas desempleadas. Sin embargo, este indicador (el del desempleo abierto) no incluye a quienes trabajan unas horas a la semana. El indicador que refleja con mayor exactitud la necesidad de empleo es la Brecha Laboral (la suma de la tasa de desocupación, la población disponible y la subocupación), que al cierre de 2021 reveló que 15.2 millones de personas necesitaban empleo (El Economista, 2022).

Otra de las vías del empobrecimiento son los bajos salarios. El Coneval estima que, en el cuarto trimestre de 2021, 40.3 por ciento de los trabajadores estaba en pobreza laboral; es decir, el ingreso que recibían por su trabajo no era suficiente para adquirir la canasta básica alimentaria.

Además, la mayoría de los trabajadores (el 56.6 por ciento en 2021) laboraba en la informalidad y, por lo mismo, sus trabajos eran inestables, sus salarios raquíticos, carecían de servicios sanitarios y sociales; es decir, debían pagar consultas médicas y medicinas cuando alguno de los integrantes de sus familias enfermaba. El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP-2021) señala que los gastos en salud aumentaron 40 por ciento de 2018 a 2020; y el alza fue del 68.3 por ciento para el 10 por ciento de la población más pobre.

El sobreprecio de los alimentos y los servicios de telefonía e Internet son también una vía importante de empobrecimiento. La telefonía móvil y la Internet son más caros en México que en otros países. Por ejemplo, el precio de un GB de Internet móvil en México fue de 3.6 dólares en 2021, en Estados Unidos de 3.3, en Brasil de 0.9 y en Chile de 0.39 dólares.

Para Ríos (2022), la fruta, el pan y los lácteos tienen un sobreprecio de al menos el 91 por ciento; e incluye en este listado a las verduras, las tortillas y gran parte de las mercancías de la canasta básica. Durante la pandemia, los productos con mayor incremento de precios fueron los alimentos: en el cierre de 2021, el limón y el tomate alcanzaron una tasa de inflación de hasta 90 por ciento con respecto al año anterior.

El crédito al consumo en México, más que un medio para mejorar las condiciones de vida, funciona como una vía de extracción del raquítico ingreso de millones de hogares por las grandes empresas de ventas al menudeo. El crédito con “pagos chiquitos” al que millones de familias recurren para financiar su consumo las mete a un círculo vicioso de endeudamiento, en el que pagan hasta 50 por ciento más los productos o servicios que si los adquirieran de contado, a decir de la Comisión Nacional para la Defensa y Protección de los Usuarios de los Servicios Financieros (Condusef, 2021).

Otro gasto empobrecedor para las familias mexicanas es el del agua embotellada. Un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM-2021) estima que en el país, los hogares gastan anualmente hasta 45 mil millones de pesos en la compra de agua embotellada, pues el 76 por ciento de los hogares la adquieren, por lo que México se ubica como el mayor consumidor de este producto en todo el mundo (La Jornada, 2021).

Todo lo anterior demuestra que el capitalismo en el país es aún muy atrasado; que extrae la riqueza de los mexicanos por vías arcaicas y opera como una gran “tienda de raya” porfiriana, pues se pagan bajos salarios, sobreprecios en los productos básicos y se venden servicios y productos que el Estado debería proveer en su totalidad como la salud y el agua.