Crisis hídrica en México

El Reporte Especial aborda la raquítica inversión para combatir la escasez de agua, además de la mala distribución de los recursos destinados a este propósito.

Redacción

2022-04-09
Ciudad de México

Nos ocupamos, hoy, del grave problema que afecta a la mayoría de la población mexicana: la falta de agua, tanto para satisfacer el consumo diario, indispensable, de las familias como para la producción de alimentos. La mayor parte de los habitantes del territorio nacional se encuentra en peligro por la escasez del líquido sin el cual no podría subsistir ser viviente alguno; y, como siempre, quienes sufren con mayor intensidad los efectos del fenómeno son las familias más pobres.

A principios de este año, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) lanzó una declaración de emergencia por la sequía y el riesgo en que se encuentran miles de familias afectadas por la escasez de lluvias y la falta de obras de infraestructura hidráulica que podrían salvar la situación.

El mismo organismo había reportado que más de la mitad de los municipios del país está sumido en esta crisis hídrica y que se encuentra en una condición anormalmente seca o de extrema sequía; el 15 de marzo reportó que un 30.4 por ciento del territorio nacional sufre sequía entre moderada y extrema, cifra que muestra un repunte sensible y una fuerte tendencia al incremento de la superficie del territorio nacional afectada por la escasez de agua.

Nuestro Reporte Especial se refiere esta semana a la raquítica inversión para combatir la escasez de agua, además de la mala distribución de los recursos destinados a este propósito, situación que ha provocado las protestas de varios gobernadores de las entidades afectadas por este fenómeno, que amenaza con generar conflictos sociales que podrían enfrentar a la población.

Desde las entidades que padecen los efectos de esta crisis se levantan voces de protesta contra la insuficiente asignación de recursos para enfrentar el problema y su desigual distribución; al mismo tiempo que denuncian uso el uso del presupuesto para fines proselitistas, pues los estados gobernados por Morena reciben montos mayores que los que sufren la crisis hídrica.