Consulta ciudadana para ratificar el mandato

La consulta no es sobre si el pueblo quiere la revocación del mandato, sino para que la mayoría de los votantes acuda a las urnas, obedeciendo el insistente llamado del mandatario que trabaja por la continuidad de su partido.

Redacción

2022-04-02
Ciudad de México

La consulta ciudadana de revocación del mandato presidencial no fue promovida por quienes están inconformes con la actuación del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), o por quienes están descontentos con los resultados de la política aplicada por el gobierno de la “Cuarta Transformación” (4T) desde su arribo al poder; ni partió de los “adversarios”, “conservadores” y “enemigos de la democracia”; en cambio, fue promovida con insistencia por el mismo Presidente, el partido Morena, funcionarios de gobierno e incondicionales de AMLO pertenecientes a otros poderes. Este hecho, contrario a la lógica más elemental, ha parecido sospechoso a algunos analistas políticos porque la ley no establece que el Presidente promueva su propia revocación, sino que los ciudadanos descontentos con su ejercicio del poder, ante la pérdida de la confianza en el mandatario, decidan ejercer un derecho constitucional.

El empecinamiento en efectuar la consulta de revocación de su mandato no es acorde con la legislación respectiva; pero esta actitud aparentemente absurda tiene una explicación lógica y política: el afán de presentarse como la cabeza del gobierno más democrático de la Historia de México hasta llevar a consulta ante el pueblo su revocación o continuidad, poniendo como árbitro a la autoridad electoral. Los frutos de este plan están muy bien calculados por la 4T y el Presidente: el pueblo votará en las próximas elecciones a favor de “los más democráticos”, de quienes están dispuestos a irse a casa si los electores así lo decidieren. Pero para asegurar este resultado se requería cumplir con una condición indispensable: convertir la revocación de mandato en su contrario, en la ratificación de AMLO y de Morena al frente del país. Éste es el objetivo de la millonaria campaña “anónima” montada en espectaculares y muros de todo México y replicada por los medios tradicionales y las redes sociales que ha sido denunciada por la autoridad electoral por violar flagrantemente las leyes en la materia.

Claro que es muy fácil para AMLO atreverse a someter a consulta ciudadana la continuidad o la revocación de su mandato cuando se siente seguro de que cuenta con recursos para contrarrestar cualquier situación adversa a sus expectativas. La 4T, el Presidente y sus incondicionales han efectuado una campaña permanente, empleando toda la estructura del poder público; no han dejado de utilizar cada uno de los programas sociales y apoyos “directos” para buscar el voto y la simpatía de los electores en una abierta operación de compra de votos a escala nacional; y no han dudado en amenazar –como documenta nuestro Reporte Especial– a los beneficiarios de becas, pensiones, etc., en el sentido de que, de no expresar su simpatía por AMLO el 10 de abril perderían tales apoyos.

La consulta no es sobre si el pueblo quiere la revocación del mandato, sino para que la mayoría de los votantes acuda a las urnas, obedeciendo el insistente llamado del mandatario que trabaja por la continuidad de su partido; quienes respondan a la convocatoria seguramente votarán en el futuro por el partido gobernante. Asegurar la ratificación de AMLO es garantizar la continuidad de Morena en el gobierno con miras a las próximas elecciones estatales y federales.