Operación militar especial de Rusia en Ucrania

El 24 de febrero, Rusia implementó un “operativo militar especial” para garantizar la vida de los ucranianos de origen ruso, agredidos y desplazados desde 2014. Esta semana buzos aborda el peligroso conflicto armado entre Rusia y Ucrania.

Redacción

2022-02-26
Ciudad de México

Durante semanas, el mundo recibió el bombardeo mediático de la prensa proclive al imperialismo que anunciaba la “invasión” rusa a Ucrania, asignándole fechas sucesivas y difundía el mensaje de Estados Unidos (EE. UU.) y sus aliados europeos quienes, en nombre de la “democracia” y la “libertad”, amenazaban a Rusia con respuesta militar y sanciones económicas en caso de realizar esta acción. El 24 de febrero, Rusia implementó un “operativo militar especial” para garantizar la vida de la población ucraniana de origen ruso, agredida y desplazada desde el golpe de Estado de 2014, financiado desde Washington. La operación tomó por sorpresa al gobierno pronazi de Ucrania y a sus aliados de Occidente, que no esperaban que Rusia se adelantara a los planes de ocupación de la OTAN. La preparación de esta guerra comenzó años antes y los imperialistas necesitaban la intervención actual de Rusia para difundir en todo el mundo la versión que habían preparado: Rusia era la agresora y merecedora de las más duras sanciones.

En tres trabajos, buzos aborda esta semana el peligroso conflicto armado entre Rusia y Ucrania; el Reporte Especial reseña la historia de este país de Europa oriental; sus lazos con Rusia desde tiempos remotos, pasando por su brillante etapa de poderosa nación como República Socialista Soviética; el genocidio y el desplazamiento forzado de ucranianos a partir de 2014 para hacerse con la riqueza de aquella región a costa de los habitantes del Donbás, que provocó la rebeldía de las repúblicas de Donetsk y Lugansk, que se autoproclamaron independientes y solicitaron el apoyo de Rusia; el reciente reconocimiento de ambas repúblicas por parte del gobierno ruso, la firma de acuerdos de cooperación y la operación militar en Ucrania, que frenaron la campaña imperialista de terror cuyo objetivo era apoderarse de ese territorio por su ubicación geopolítica, sus enormes recursos naturales y el gran desarrollo de su agricultura e industria, en la que sobresale la producción de piezas para la fabricación de armamento.

Dos artículos de fondo nos hacen claridad sobre los verdaderos móviles de las potencias imperialistas encabezadas por EE. UU.: continuar el saqueo de las riquezas naturales de Ucrania y seguir utilizándola como un punto estratégico para cercar a Rusia, a quien consideran uno de los principales obstáculos para la dominación absoluta de la humanidad. Los autores sostienen que los medios masivos de comunicación propalan mentiras para predisponer al mundo contra Rusia, atribuyéndole la intención de invadir y sojuzgar a Ucrania y equiparan el momento actual con las condiciones previas al estallido de la Segunda Guerra Mundial; por ello destacan la necesidad de condenar y denunciar las intenciones del imperialismo de repetir las atrocidades de Hitler, demostrando la necesidad de estudiar el fenómeno desde sus orígenes, de escuchar los argumentos de las partes en conflicto para descubrir los intereses materiales detrás de los hechos y discursos;  analizan a profundidad las causas del conflicto y nos advierten sobre las consecuencias de que EE. UU. y sus aliados salieran victoriosos en su empeño de desmembrar la Federación Rusa, avanzar sobre la República Popular China y, ya sin estos obstáculos, someter a todos los pueblos de la tierra.

El momento, pues, es de gran peligro. Obligada a defender sus fronteras ante la continuada ofensiva militar desde Ucrania y condenada de antemano por la propaganda imperialista, realizara o no el operativo militar, Rusia aceptó el reto e inició la misión de “desmilitarizar”, “desnazificar” y defender a la población civil en Ucrania, según palabras del presidente Vladimir Putin.