No hay “contrarreformaˮ que salve a los obreros

De las condiciones de vida y de trabajo de los obreros mexicanos habla buzos esta semana; de las jornadas extenuantes en las fábricas, la imperiosa necesidad de trabajar dos y a veces tres turnos para poder subsistir.

Redacción

2022-01-22
Ciudad de México

De las condiciones de vida y de trabajo de los obreros mexicanos habla buzos de la Noticia esta semana; de las jornadas extenuantes en las fábricas, la imperiosa necesidad de trabajar dos y a veces tres turnos para poder subsistir con su familia y obtener los medios de vida indispensables.

De los cerca de 56 millones de trabajadores asalariados existentes en México, aproximadamente la cuarta parte labora en la industria extractiva y de la transformación; todos ellos padecen las condiciones de las que habla nuestro Reporte Especial. La explotación en las fábricas y su agudización es un fenómeno que se ha generalizado; los trabajadores de algunas industrias se encuentran cada vez con menos posibilidades de defender sus intereses frente a la voracidad patronal, ahora están más desamparados por una legislación fabril injusta.

El testimonio de obreros que se enfrentan a los bajos salarios, malos tratos, prepotencia de los patrones; a los pagos impuntuales, amenazas de despido y otras condiciones parecidas se recoge en nuestras páginas, en las que también se presentan las opiniones de líderes sindicales y estudiosos de la situación laboral que coinciden afirmando que, paralelamente al agravamiento de sus condiciones de trabajo, los obreros mexicanos enfrentan desde hace años un empeoramiento de su situación legal; que la legislación laboral los deja cada vez más indefensos, porque han perdido ciertas ventajas que les permitían enfrentar los abusos de la clase patronal, por ejemplo en las juntas de conciliación y arbitraje, que tomaban en cuenta la voz del trabajador; pero ahora, el fallo en los conflictos obrero-patronales ha quedado en manos del Poder Judicial, que la mayoría de las veces favorece al patrón.

Las reformas laborales, promovidas por el Gobierno Federal en los últimos años, han llevado al desamparo a la clase obrera; y su situación empeorará con el nuevo modelo de relación obrero-patronal, que atenta contra la organización sindical, que dispersa a los obreros, que los lleva a tratar individualmente con el patrón y no con su organización y que desplaza el contrato colectivo de trabajo, dejando inerme al obrero individual.

Este agravamiento de las condiciones laborales, de la explotación, del abuso y de la imposición de una legislación desventajosa, ocurre en pleno gobierno de la “Cuarta Transformación”. La reforma laboral de 2017, por ejemplo, no ameritó una “contrarreforma” por parte del gobierno morenista; por el contrario, se pueden observar cambios desfavorables para los obreros en la reforma efectuada en 2019. No hay perspectiva de mejora para la clase obrera, no se habla de una “contrarreforma” que favorezca al trabajador. Empeorar parece ser la “Cuarta Transformación” que toca a los obreros.