La virgen como conflicto

Si fuera cierta la aparición de la Virgen a Juan Diego, los eventos posteriores no se habrían desarrollado; por otra parte, el autor de "Destierro de sombras", Edmundo O ´Gorman, conoce los eventos por la búsqueda de fuentes que contrastaran la idea apari

Aquiles Celis

2022-01-10
Ciudad de México

En el libro Destierro de sombras seguimos a Edmundo O ´Gorman en su tarea: indagar en los acontecimientos subsecuentes a la construcción de la capilla del Tepeyac, la aparición (o puesta) de la imagen y los testimonios de su capacidad taumatúrgica. Una vez hegemonizado el guadalupanismo entre los vecinos españoles de la Ciudad de México y entre los indígenas de los pueblos aledaños, la Iglesia se vio en una encrucijada; pues, por una parte, el marianismo constituía una de sus grandes banderas frente al embate reformista, y la “puesta” de una virgen propia reforzaba su autoridad; pero, por otra, su tradición más ortodoxa consideró que esta devoción en torno a la “aparición” de la imagen de una virgen dentro de la capilla del Tepeyac tenía bastante de idolatría y debía ser denunciada, pues atentaba frontalmente contra el culto a Dios.

Para “desterrar” las sombras en torno al mito de la aparición de la Virgen de Guadalupe, la investigación heurística y hermenéutica se torna fundamental, puesto que el tema a tratar ya no es, por un momento, el origen del mito guadalupano para centrarse en las discusiones coyunturales por el culto. El autor acepta la ficción de las tesis aparicionistas, ya que el desarrollo de los acontecimientos es la condición de imposibilidad sobre la supuesta aparición; y su negación, el punto de partida. Dicho de otro modo, si fuera cierta la aparición de la Virgen a Juan Diego, los eventos posteriores no se habrían desarrollado; por otra parte, el autor conoce los eventos precisamente por la búsqueda de fuentes que contrastaran la idea aparicionista.

Sin embargo, no todo se manifiesta de modo tan nítido, pues el problema histórico que significa entender los orígenes efectivos del guadalupanismo permanece opaco. Al autor poco le importa la propagación del mito, no es su objetivo plantearnos la difusión del culto. Más bien trata de la influencia del mito en las estructuras sociales, en especial en la identidad de la Nueva España desde su composición religiosa que, en este contexto, era su composición social: puesta la virgen, ¿qué se hacía con ella?

En esta tesitura, el autor ubica y propone un aspecto del culto guadalupanista en el que pocas veces reparamos: la Virgen como problema, o la imagen como conflicto. En el contexto en que nació y se promovió el culto, la Iglesia se encontró en una encrucijada difícil de resolver. ¿Cómo interpretar la presencia de este nuevo “ente” religioso y cómo difundirlo entre los pobladores naturales, propensos al paganismo y a la idolatría? Aceptarlo, sin ningún tipo de filtro o de reserva, implicaba atentar contra las bases del catolicismo. La polémica escapó de los estrechos márgenes de la Iglesia para convertirse en un asunto social.