Cuarta ola de irresponsabilidad

De la llegada a México de la última cepa del virus SARS-COV2, de las condiciones sanitarias previas a su arribo y del incremento inminente de las cifras de contagios trata esta semana nuestro Reporte Especial.

Redacción

2022-01-09
Ciudad de México

Desestimar las advertencias de la OMS y de la comunidad científica internacional; reunirse en el Zócalo de la Ciudad de México (CDMX) el 1º de diciembre de 2021 para “celebrar” los logros de la presente administración; decidir irresponsablemente la no obligatoriedad del uso del cubrebocas durante dicho evento; negarse a mantener activos y funcionando los protocolos sanitarios para prevenir los contagios en terminales de autobuses, aeropuertos y lugares públicos concurridos; insistir en el retorno a las clases presenciales unos cuantos días antes del receso escolar decembrino; oponerse a un nuevo confinamiento a pesar del anuncio de la aparición de una nueva cepa del virus y repetir hasta el cansancio que la amenaza estaba conjurada ante un avance contundente de las vacunas que solo está en la imaginación del Presidente y sus incondicionales, no son más que los aspectos en que se manifiesta le reedición de la política irresponsable, negligente e inhumana que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha tenido desde que el mortífero SARS-COV2 apareciera en el mundo.

No es nueva, por lo tanto, la discrepancia entre las declaraciones del Presidente y de Hugo López-Gatell, quien ha sido habilitado como su vocero para asuntos de la pandemia, y las voces que desde la comunidad científica se levantan para advertir lo que es ya una realidad: el acelerado repunte de los contagios y la aparición de mutaciones del virus consideradas “de preocupación”.

En lugar de prepararse adecuadamente para enfrentar la “cuarta” ola de contagios, AMLO y su “Cuarta Transformación” (4T) prefieren minimizar el peligro del arribo de Ómicron, esta vez argumentando una menor virulencia y por tanto, la posibilidad (no demostrada) de que provoque una enfermedad más leve y, por lo tanto, menos muertes. Este razonamiento, basado en datos prematuros y aún sujetos a comprobación, es otra forma de cruzarse de brazos y apostarle a la misma política de inmunidad de rebaño, en la que la 4T dejará morir a otros cientos de miles de mexicanos sin mover un solo dedo. Sí, poco le importa en realidad si Delta, Ómicron o IHU sean cepas más virulentas o leves (como un catarrito, han dicho); más o menos contagiosas, porque ha decidido mantener la misma inacción que en las tres fases anteriores.

De la llegada a México de la última cepa del virus SARS-COV2, de las condiciones sanitarias previas a su arribo y del incremento inminente de las cifras de contagios trata esta semana nuestro Reporte Especial, que recoge la apreciación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el sentido de que durante los primeros días de 2022 los casos positivos de Covid-19 superarán la cifra de 700 mil.

Una tras otra, las olas de la pandemia se han estrellado sobre el inerme pueblo mexicano, dejándolo enfermo, desempleado, llorando las pérdidas humanas y cada vez más dispuesto a repudiar la falsedad de un gobierno que prometió priorizar las necesidades de los más pobres.