A 60 años de la Revolución Cubana: balance y perspectivas

El 1 de enero de 2019 se cumplieron 60 años de la toma de La Habana y Santiago por parte de las tropas rebeldes comandadas por Fidel Castro.

Ehécatl Lázaro

2019-01-08
Ciudad de México

El 1 de enero de 2019 se cumplieron 60 años de la toma de La Habana y Santiago por parte de las tropas rebeldes comandadas por Fidel Castro; un día antes, ante su inminente derrota, el dictador Fulgencio Batista había abandonado la isla. Por eso, porque el 1 de enero de 1959 los ejércitos insurgentes se apoderaron completamente del país, esa fecha ha quedado consagrada como el día que triunfó la Revolución Cubana. Este proceso político, económico y social, fue un parteaguas en la historia del siglo XX latinoamericano, y es considerado como uno de los principales episodios de la Guerra Fría. A sesenta años de distancia, ¿cuál es el balance de la Revolución Cubana y cuáles son sus perspectivas?

A la Revolución ya hecha gobierno se le han lanzado innumerables críticas durante seis décadas, sin embargo, nadie puede negar el éxito que ha tenido en los siguientes rubros: soberanía, educación, y salud. En Cuba, a diferencia de la mayoría de los países, su soberanía ha estado bajo amenaza en diversas ocasiones. Solo por mencionar un ejemplo, recuérdese la invasión de Bahía de Cochinos, en 1961, cuando un ejército de mercenarios entrenados, armados y financiados por el gobierno de Estados Unidos, desembarcó en costas cubanas con el objetivo de derrocar al gobierno revolucionario. La visión estratégica de Fidel, y la disposición de los cubanos a defender su tierra, permitieron una respuesta certera y veloz que frustró los planes intervencionistas del imperio estadounidense. Desde que Cuba se erigió como un ejemplo de rebeldía para América Latina, los Estados Unidos no han parado de buscar la forma de someter a la isla. Conservar la soberanía ha sido uno de los principales éxitos de la Revolución.

En cuanto a la educación y la salud, incluso organismos de la ONU han certificado que los niveles de Cuba son no solo superiores a los del resto de América Latina, sino también a los de todo el continente americano. En un informe presentado por el Banco Mundial en 2014, Cuba se posicionó como el país que más invertía en educación a nivel mundial (12.8% del PIB), lo que contrasta, por ejemplo, con el 5.2% que invertía México. En 1961, apenas tres años después de la Revolución, Cuba levantó bandera blanca en analfabetismo, convirtiéndose así en el primer país de América Latina en lograr tal hazaña. ¿Y qué decir del sistema de salud, que goza de prestigio a escala mundial, y que se ha distinguido por enviar misiones de médicos a diversos países? En Cuba la gente no se muere por enfermedades curables por no tener dinero para su tratamiento: todos los servicios de salud son gratuitos.

La cara opuesta de estos resultados en materia de soberanía, educación y salud, son el desarrollo económico y el desfase tecnológico producidos por el bloqueo estadounidense. A partir de que se impuso un bloqueo económico contra la isla, la economía cubana ha tenido importantes obstáculos que le impiden crecer y desarrollarse de forma natural. Este hecho ha provocado que el PIB de Cuba crezca muy limitadamente y que en épocas como el “periodo especial”, su gente pase momentos de verdadera carestía. Si el bloqueo era ya un problema para los cubanos, cuando la Unión Soviética, su tabla salvavidas, se hundió, el bloqueo se convirtió en un tormento. A eso se debe que la tecnología empleada cotidianamente en la isla sea muy atrasada si se le compara con el resto del continente. A Cuba el bloqueo le ha impedido desarrollarse libremente en materia económica y tecnológica, lo que solo ha comenzado a cambiar en los últimos años a raíz de las modificaciones constitucionales impulsadas por Raúl Castro.

Sin duda, para que el proyecto socialista de la Revolución Cubana sobreviva, es necesario que la isla construya relaciones internacionales que no existen. En ese sentido, la apertura económica iniciada durante el mandato de Raúl, y continuada ahora con Díaz Canel, son importantes pasos. La aceptación de la propiedad privada en la Constitución, habla también del giro que los dirigentes del gobierno le están dando a la Revolución. Esta “actualización del modelo”, como la llamó Raúl, es un imperativo para que los logros de la Revolución Cubana se conserven, pues, de lo contrario, el aislamiento llevará a este importante proceso histórico a un callejón sin salida. El reto del gobierno cubano en los años por venir es flexibilizar su economía sin perder el control. Aceptar la propiedad privada de los medios de producción sin retornar al capitalismo.