El fatal año que termina

El 2021 fue uno de los más complicados para las familias mexicanas. El recuento de los daños no coincide para nada con las cifras alegres, inventadas la mayoría por el Presidente con la intención de engañar a los mexicanos.

Capitán Nemo

2021-12-26
Ciudad de México

El 2021 ha concluido, pero los sinsabores en los hogares mexicanos se resentirán todavía en los próximos años. Fue un año difícil, uno de los más complicados para las familias mexicanas. El recuento de los daños no coincide para nada con las cifras alegres, inventadas la mayoría por el Presidente con la intención de engañar a los mexicanos que pudieran tener menos elementos para analizar la agobiante realidad, pero habían de saber los nigromantes actuales y los que vengan en un futuro, que no hay engaño que dure para siempre. Las cifras alegres del Presidente o sus desafortunadas afirmaciones de la transformación del país, pasarán sin pena ni gloria, porque cuando el estómago aprieta hasta el más incauto se da cuenta de que las cosas no andan bien. Un gobierno que se sostiene con mentiras es como si dependiera de alfileres, tarde que temprano, como sentenciara el morenista Muñoz Ledo, este régimen se desgajará.

Después de la estrepitosa caída económica en 2020, el crecimiento del 5.4 por ciento de este año no logra sacarnos del profundo abismo económico en que nos encontramos. Y esto se manifiesta en que los ciudadanos tienen menos capacidad de consumo motivado por una disminución de sus ingresos en más del cinco por ciento, pero para algunos ha significado quedarse sin ingresos ya sea porque perdieron su trabajo o porque sus pequeños negocios quebraron. Al millón de empresas que quebraron el año anterior habrá que sumar la cifra de este año, y es que al gobierno en turno lo único que se le ha ocurrido para la recuperación económica es eliminar las restricciones sanitarias y dejar que todas las empresas abran, aunque esto haya costado miles de vidas más y que tanto consumidores como empresarios estén con la incertidumbre del impacto en el corto plazo de estas acciones; estas indecisiones necesariamente se trasladan a la economía y ralentizan el crecimiento económico. Un síntoma más es que la pobreza ha aumentado con 3.8 millones de nuevos pobres, cifra por demás enorme si consideramos que México es ya de por sí un país de pobres, esto significa la derrota moral de un gobierno que tenía como eslogan “primero los pobres”. En la cuestión sanitaria y de salud, 15 millones de mexicanos se han quedado sin acceso a los servicios de salud; además, cerraremos el año con 300 mil muertes por Covid-19, esto, de acuerdo a las pocas creíbles cifras oficiales. La desolación y muerte en los hogares da cuenta de ello, porque el escenario catastrófico declarado por el subsecretario de Salud ha sido rebasado cinco veces (los expertos señalan que hay un millón de decesos relacionados con la pandemia), y aun con este escenario por demás fatal, la 4T ha comenzado a despedir a los médicos en varios estados.

Y si a ello hay que agregarle la violencia en las calles, 2021 puede llegar a ser el año más violento para las mujeres, pues las agresiones contra ellas se han recrudecido en más del 20 por ciento; además, los asesinatos dolosos siguen la misma dinámica de cien asesinatos diarios. Los grupos delictivos están de manteles largos, porque en el nuevo escenario político, no solo se les solapa, sino que, dejando atrás la discreción, hoy gobiernan varios estados, con lo que México se ha convertido en un Narco Estado, mientras la Guardia Nacional y el Ejército se encargan más de perseguir migrantes y de hacer los encargos del Presidente, realizando hoy sin rubor tareas civiles. Y mal cerramos el año respecto a la migración, pues el accidente en el sur del país ocurrido hace pocos días, y en el que murieron 57 migrantes, lo único que revela es la forma inhumana y represiva con que se les trata, porque en México se siguen las instrucciones de la Casa Blanca para no dejarlos avanzar y, por ello, para hacerlo deben enfrentar mayores riesgos y peligros.

Y también en 2021 quedó claro que la lucha contra la corrupción solo es una faramalla, pues aquí aplica el dicho de que la ocasión hace al ladrón. ¡Y vaya que en la 4T sobran ejemplos! Éstos van desde los hermanos e hijos del Presidente, su secretario particular y hasta su sabueso, Santiago Nieto.

Fatal sin dudas el año que termina. Solo nos queda que al brindar por el año nuevo no olvidemos ni por un instante que en manos del pueblo está corregir el rumbo y darle vuelta a la página de la historia. ¡Feliz año nuevo!