Utopía, distopía y realidad: La Red China (III/IV)

Contrario a la amenaza que ve el presidente López Obrador y el mundo, los mexicanos debemos ver en China, una potencia emergente con mucha experiencia que podemos usar a nuestro favor.

Manuel Pérez Vázquez

2021-12-17
Ciudad de México

Desde luego que al ver en el corto plazo la llegada de un inminente metaverso que tiene la intención de acercar a las nuevas generaciones a los planes de negocio de los gigantes corporativos y al mismo tiempo alejarlos de la convulsa realidad en que viven junto con miles de millones más en todo el mundo, lo primero que vendría a nuestra mente sería pensar que estamos cada vez más cerca de distopías como la del Mundo Feliz de Aldous Huxley. O incluso de una realidad estilo 1984, donde El Gran Hermano tiene acceso a toda nuestra información y puede hacer uso de ella para dibujarnos enemigos de cartón para pelear con ellos y desgastar nuestra energía en todos esos conflictos estériles e innecesarios sin buscar un cambio esencial en el modelo imperante como ya lo hace Facebook mediante su ya bien conocido algoritmo del odio.

Ya discutimos ampliamente en los dos artículos anteriores a este, sobre las verdaderas intenciones del proyecto metaversal de Facebook y cómo el desarrollo de este proyecto arrastra tras de sí, un siniestro historial condicionado por un algoritmo que mantiene un sesgo de preferencias entre los usuarios para de este modo condicionar su comportamiento de una manera reaccionaria, en este sentido, los enemigos que se han pintado de mejor manera a través de la narrativa de las redes sociales, han sido principalmente todas esas naciones con un sistema de gobierno distinto al neoliberalismo imperante en las naciones de Occidente.

La manera en que las narrativas se tejen en las redes sociales no se dan de una manera aislada, y desde luego que no son para nada estallidos espontáneos que simplemente aparezcan en la red por voluntad de un individuo que descubrió el hilo negro de la realidad, comúnmente son operaciones iniciadas desde las salas de reunión norteamericanas, que poco a poco comienzan a tener forma al ser delegadas a ciertas empresas, estos a su vez hacen uso de líderes de opinión y replicantes que se encargan de multiplicar sus mensajes, desde luego que ayudados por el algoritmo de las redes sociales a su alcance.

El caso más ilustrador de este año fue lo sucedido en Cuba, donde después de un bombardeo en torno a las manifestaciones sucedidas en la Isla, los algoritmos tanto de Facebook como de Twitter no cesaron de potenciar los mensajes acompañados del hashtag patria y vida, todo esto en vísperas de la celebración de un aniversario más del movimiento del 26 de julio. Los principales mensajes partieron de algunas figuras reconocibles como artistas o streamers, gran parte de ellos que radican fuera de la isla del Caribe, al mensaje se sumaron voces de coro, y algunas figuras orgánicas, pero la cereza sobre el pastel fue la suma de medios internacionales que no dudaron en engrosar la conversación de Cuba con fotografías de manifestaciones en otros países, datos inventados e información falsa, desde luego que las manifestaciones existieron, y sus razones tenían de existir, pero no es nuevo el hecho de que estas sean después “explosiones” en redes sociales conducidas en oficinas de gobierno y operadas por un ejército de figuras mediáticas mediante una forma de laboratorio de caos.

El caso de China en las redes de occidente es similar, y el escenario de la pandemia sirve muy bien para ilustrar esta operación de guerra de lodo contra el gigante asiático, no es ninguna novedad el hecho de que el primer caso de coronavirus en el mundo haya sido descubierto en China, para ser más específicos, en la ciudad de Wuhan, esto fue un suceso ampliamente documentado y en el cual las autoridades encabezadas por el Partido Comunista Chino respondieron de una forma ejemplar para atacar los contagios, pero en este lado del mundo, muy contrario a lo sucedido en el lugar de los hechos, solo se alimentaron teorías de conspiración como que el virus fue maquilado en un laboratorio chino y que este virus existe desde hace mucho, pero las autoridades del gigante asiático decidieron ocultar su existencia, todas estas versiones fueron desmentidas por autoridades serias como la Organización Mundial de la Salud, pero fortalecidas por los propagandistas de la Casa Blanca. ¿Cuál era la intención? Echar una capa más de pintura sobre la fachada del enemigo público de la nación de las barras y las estrellas

El estigma de la “amenaza china” no solo crece en torno a esta arista, vayamos también a las redes sociales. En China, país con una población de 1,402 millones de habitantes, existen varias redes sociales con un funcionamiento similar al de las redes occidentales. WeChat, es una aplicación de mensajería, cuenta con 1,000 millones de usuarios, lo que la posiciona como la tercera aplicación más descargada del mundo y el equivalente chino de Facebook.

Weibo es conocido como el “Twitter chino”, sin embargo, esta red social china permite compartir más diversidad de contenidos que Twitter. La plataforma china cuenta con aproximadamente 511 millones de usuarios activos. Con Weibo es posible la difusión, el intercambio y adquisición de información.

Youku Tudou es una empresa en la que se encuentran dos plataformas. La primera es Youku, la cual es el equivalente chino de Youtube; es decir, una plataforma china de alojamiento de videos. Las empresas, al igual que en Youtube, pueden colocar sus anuncios publicitarios en los videos de otros usuarios. Por otro lado, está Tudou, una plataforma cuyo contenido se compone principalmente de películas.

Y claro, en la operación de redes sociales como las que se acaban de mencionar aparecen una serie de restricciones que limitan la entrada de la competencia occidental al mercado chino, estas medidas inmediatamente han sido calificadas desde la postura yanqui como un acuartelamiento de la información que viola la libertad de expresión, y ha sido bautizada además como la “Muralla Digital China”, ¿pero qué tanto de esto es cierto?

Porque claro que hay restricciones por parte del Estado chino en quienes tienen acceso a la información de los usuarios de su país, ¿pero acaso conviene que después de todo lo descubierto y filtrado por Edward Snowden en torno al uso que las grandes corporaciones hacen de la información de sus usuarios, los gobiernos no se preocupen por limitar la omnipotencia del gran conglomerado tecnológico occidental?

Respecto a lo económico, es bien sabido que los rasgos de la economía china se complementan entre el libre mercado y la intervención del Estado Chino en algunos campos esenciales de la economía, algo que ha permitido que en este país sea posible la formación de una industria nacional fuerte y capaz de competir tanto en su propio territorio como en el resto del mundo con sus contrapartes norteamericanas y del resto del mundo, ¿esto no debería de ser algo con lo que el resto de los países del mundo deberían estar comprometidos? Solo en el caso de México, pensar en tener una industria tecnológica donde se priorice al mercado nacional es algo imposible, no estamos ni a una década de formar una industria sólida por más interés de parte de cualquier parte de la iniciativa nacional, lo que nos coloca como una nación en extremo dependiente de la tecnología extranjera, y lo mismo pasa en muchas partes del mundo incompetentes tecnológicamente.

Claro que las redes sociales han tenido un desarrollo constante en China en los últimos tiempos que las han vuelto cada vez más presentes en la vida de la población que en la “valoración norteamericana” parecen exageradas, pero lo real es que hoy la incorporación de la tecnología en la vida cotidiana ha añadido múltiples facilidades al día de millones de chinos, y eso fue más allá en la reciente pandemia, donde mediante el uso de códigos de acceso a lugares en China y un riguroso proceso de rastreo se ayudó a detectar casos de contagios y aislarlos oportunamente, esto fue imposible en otras partes del mundo como Alemania o Estados Unidos por razones simples, las redes sociales y tecnologías occidentales no obedecen a intereses sociales sino comerciales, en la temporada de aislamiento solo trataron de enriquecerse sin parar, pero en China no es así, ¿cuál ha sido la respuesta occidental?, llamar medidas autoritarias y de espionaje a las aplicadas ahí, ¿pero qué es la privacidad si se pone en un balance y se compara con la vida de millones?, ¿de qué sirve tener tantos avances tecnológicos si son inaccesibles e inútiles para la vida de millones?

Los datos están a la vista de todos. China, siendo el país con más habitantes del mundo y donde inicio la pandemia, tiene al día de hoy el registro de 98 mil 974 contagios y 4 mil 636 muertes por la covid-19, mientras que, en EEUU, la nación aparentemente "más desarrollada" del mundo se registraron 48,1 millones de contagios y 777 mil muertes. Repito, ¿qué es la "privacidad" comparada con la vida de más de medio millón de personas?

Si habláramos de la distopía de las redes sociales de una manera aislada, sin tomar en cuenta todas las condiciones que permitieron que estas fueran posibles y sin ver su contraparte u otra manera de implementar las redes sociales, caeríamos en cuenta que nuestro ejercicio sería estéril, un alarmismo sin fundamentos ni repercusiones, no hay que despreciar la experiencia que muchas redes ya han sabido aprovechar del otro lado del mundo. China hoy usa las redes sociales (y en general toda la tecnología) para hacer crecer la calidad de vida de sus habitantes mediante la intervención y regulación del Estado; el caso es opuesto del otro lado del mundo donde a empresas como Facebook, se les ha brindado carta abierta para enriquecerse a sus anchas y actuar sin regulación, hoy las implicaciones de incrementar su mercado a límites metaversales van más allá de cualquier previsión, no estuvieron controladas con su actuar en fechas recientes como lo han revelado los más recientes filtraciones de Frances Haugen, y no lo estarán en el futuro cercano con el metaverso, por eso conviene echar un vistazo a China y sus redes. Contrario a la amenaza que ve el presidente Andrés Manuel López Obrador, el mundo y en especial, los mexicanos debemos ver en China, una potencia emergente con mucha experiencia que podemos usar a nuestro favor.