AMLO: Tres años de incertidumbre y promesas

Desde que López Obrador llegó a la presidencia se han añadido 3.8 millones de pobres, México pasó de tener 51.9 millones en 2018 a 55.7 millones en 2020.

Francis Martínez

2021-12-06
Ciudad de México

Andrés Manuel López Obrador cumplió 3 años como presidente el pasado 1° de diciembre, tiempo en el que el mandatario ha impulsado la tan cuestionada ‘Cuarta Transformación’ o como coloquialmente se le conoce, la ‘4T’, una visión unipersonal de buenas intenciones, sin prospectiva, ni base en estudios científicos sobre la realidad, también sin una columna vertebral que realmente la ejecute en el gobierno por la composición variopinto de su gabinete.

El presidente Andrés Manuel López Obrador portó como estandarte durante su campaña para llegar al poder, la lucha contra la corrupción. Sin embargo, a tres años de haber ganado la presidencia, su gobierno se ha visto inmiscuido en numerosos escándalos de esta índole. Desde el caso de Manuel Bartlett, director general de la Comisión Federal de Electricidad hasta el caso de “la zarina de la corrupción”, la entonces titular de la Secretaria de la Función Pública (SFP), Irma Eréndira Sandoval, cesada de su cargo a causa de un enfado presidencial, pasando por los fajos de billetes que el hermano del presidente, Pío López Obrador recolectó para llevarlo a Palacio Nacional violentando la legislación electoral y fomentando el pago de favores políticos a cambio de apoyos financieros por debajo de la mesa.

La respuesta del presidente en la mayoría de estos casos fue defender a los acusados, además de señalar fuertemente que se trataban de complots y ataques políticos contra sus familiares y funcionarios, no se les tocó ni con el pétalo de una investigación ni con el asomo de la UIF, como tanto gustaba el presidente decir con Santiago Nieto, otro zar cuatro teísta caído, en una tormenta perfecta sobre la doble moral de la clase política de la 4T.

Sin embargo, el nivel de aprobación que tiene a tres años de haber iniciado su gobierno es aproximadamente del 65%; este dato puede sorprendernos, ya que, mientras la economía se va deteriorando poco a poco, la inflación se encuentra en su punto más alto que en los últimos 20 años, su popularidad parece blindado a plomo. Esta aprobación no se entendería sin la política social de AMLO. Según la casa encuestadora De las Heras Demotecnia, con motivo de los tres años de gobierno, la mitad del camino, un 32% de los encuestados cree que lo mejor que ha hecho la gestión de AMLO es entregar programas sociales, entre ellos el de personas adultas mayores. Las gigantescas partidas presupuestales a este rubro y la propaganda de Estado sobre ello explican esta aprobación.

Son nulos también los supuestos avances en materia económica, las decisiones que fueron tomadas con un efecto inhibidor en la inversión privada, tales como la cancelación del aeropuerto, de la planta cervecera en Mexicali; la renegociación de los contratos de los ductos de Texas a Tuxpan en materia de gas; la cancelación de las subastas eléctricas y de las rondas petroleras, la falta de apoyos a sectores sin ingresos fijos, todos son manotazos que pusieron en incertidumbre a la economía del país que podría haber tenido un mejor desempeño frente a la pandemia, pese a su severa crisis histórica.

A este hecho se le tiene que agregar la mala gestión a la asignación de recursos públicos y la insistencia de su apuesta energética orientada a impulsar a las empresas del Estado,  ya que México no se está moviendo hacia la tendencia global, además del no cumplimiento de los compromisos adquiridos por el cambio climático.

Sumado a esto, desde que López Obrador llegó a la presidencia se han añadido 3.8 millones de pobres, México pasó de tener 51.9 millones en 2018 a 55.7 millones en 2020, de acuerdo con información del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

En materia de seguridad, el presidente Andrés Manuel Lipes Obrador, ha dado mucho de qué hablar, ya que se cuenta con un estimado de 104,200 homicidios en lo que va de su gobierno, que, comparado con el de su predecesor, está rebasado con creces, pues en el sexenio anterior se cometieron 62,145 homicidios. La tan sonada promesa de pacificación del país se ha traducido en la militarización de tareas civiles y sociales, aun cuando prometió que regresaría al Ejército a los cuarteles. Lejos de ello, ya los hizo contratistas en el Aeropuerto, les dio el corredor Interoceánico, les dará la distribución de medicamentos y una larga lista de tareas que los coloca en un caldo perfecto para que se corrompan. De esto solo será responsable el mandatario.

Del mal manejo de la pandemia, esperamos que esté a la vista de los mexicanos, que ha sido tan lamentable al grado de que en América Latina, México es el país que más muertes por millón de habitantes presenta, 99.7 muertes por cada millón de habitantes, de acuerdo con datos de la Universidad Johns Hopkins. La ineficacia gubernamental ha convertido a México en un cementerio con cuenta corriente. Así estos tres años de incertidumbre y promesas no cumplidas de la 4T.