La “Cuarta Transformaciónˮ y la cuarta ola de la pandemia

Apenas se ha vacunado a la mitad de la población vulnerable, mientras que en Europa la vacunación va en la tercera dosis. Pero en México esto ni siquiera es tema de conversación entre los funcionarios encargados de la pandemia.

Capitán Nemo

2021-12-05
Ciudad de México

A dos años de su aparición, el Covid-19 continúa haciendo estragos en la población y en la economía. El mundo está viviendo la cuarta ola de contagios y en diversos países, entre ellos los europeos y Estados Unidos (EE. UU.), han impulsado restricciones y hasta confinamientos. La variante ómicron se extiende rápidamente desde Sudáfrica hacia las demás naciones; y es mucho más letal que sus predecesoras. No quisiéramos invocar a la mala suerte, pero, en la temporada invernal, la combinación de las fiestas decembrinas y la inacción del Gobierno Federal no auguran nada bueno. Y es que éste se prepara frente a la cuarta ola igual que como hizo con la llegada de la primera, la segunda y la tercera, es decir, con nada. Veremos nuevos amuletos, “detentes” y negaciones, y hoy el tristemente célebre doctor muerte, Hugo López-Gatell, expresa con mayor cinismo que está exagerándose con las amenazas de la nueva variante y la cuarta ola; pero su credibilidad ha llegado tan bajo que ya nadie le cree.

En México, el Covid-19, oficialmente y por decreto (recurso que tanto le gusta al Presidente), ha terminado. El semáforo en verde ha declarado la “normalidad” en prácticamente todas las actividades productivas y sociales: las escuelas están reabiertas y se incita a la gente a volver a las calles, a las playas y a los centros de entretenimiento; por lo que las personas piensan ingenuamente que lo peor de la pandemia ya pasó; y más cuando se les hace creer que, con la vacuna, ya están inmunes. Por ello no debe extrañarnos que, después de dos años de confinamiento, la gente realice fiestas familiares, participe en fiestas patronales, adelante vísperas con jolgorios y francachelas y que, en este escenario triunfalista, promovido desde el Gobierno Federal, el ocurrente Andrés Manuel López Obrador se elogie diciendo que si él no fuera el presidente, México sería un caos, estaría destrozado, hundido y habría más muertos por Covid-19.

¡Y vaya con el bribón! ¡No se equivoca! El diagnóstico es correctísimo, nada más que hay que leerlo al revés: es precisamente porque él es el Presidente que México se encuentra en un caos, está destrozado; está tan hundido, que se requerirá, por lo menos, una década para levantarlo y hay tantos muertos por la pandemia que cuando pasen estos tiempos nebulosos, esta camarilla de delincuentes será juzgada por crímenes de lesa humanidad; ya que su gobierno no puede ocultar la magnitud de una tragedia nacional que ubica a México en el nada honroso primer lugar mundial en número de decesos, sitio logrado aún con las “cifras oficiales”.

Estamos por concluir el año 2021 y el gobierno se ha visto obligado a vacunar a otros sectores de la población contra la pandemia por la fuerte presión de la opinión pública y no porque realmente quiera hacerlo. En las redes sociales hay suficientes evidencias de la sarta de sandeces en que sus integrantes han incurrido por no querer vacunar a la gente más joven y los estudiantes. Apenas se ha vacunado a la mitad de la población vulnerable, mientras que en Europa la vacunación va en la tercera dosis, que es de refuerzo. Pero en México esto ni siquiera es tema de conversación entre los funcionarios encargados de la pandemia, aun cuando los científicos de la salud afirman que la vacuna pierde su efectividad a los seis meses y que, por tanto, debe haber un refuerzo.

Por ello es mentira que la pandemia esté controlada; y los mexicanos deben prepararse para lo peor y tomar las medidas necesarias para cuidarse contra la cuarta ola y la “Cuarta Transformación”, porque no hay para donde hacerse; y ambas son igual de dañinas y mortíferas. Esto confirma lo que para muchos es cada vez más claro cuando se analizan los datos duros de la economía, de la pandemia, de la seguridad pública, incluso de la corrupción: que México tiene el peor gobierno en el peor momento.