REPORTAJE BAJA CALIFORNIA

LA LUCHA POR EL AGUA EN MEXICALI

/facebook @twitter
Fernando Castro

Baja California es un estado de territorio árido donde sus tres millones 500 mil habitantes tienen que soportar temperaturas hasta de 50 grados centígrados (ºC) en el verano, largas temporadas de sequía y permanente escasez de agua potable en las últimas seis décadas.

En las regiones de Tecate, la Costa, Tijuana, Plaza Rosarito y Ensenada, que se alimentan con líquido vital del Acueducto Río-Colorado-Tijuana, la escasez se debe a la falta de lluvia y a la sobrepoblación; pero en el Valle de Mexicali, según investigadores y activistas, el problema es provocado por el mal manejo de las autoridades gubernamentales y los usuarios rurales, que mantienen bajo su control los 27 módulos de riego que dan prioridad a los cultivos.

La población de la entidad norteña está así distribuida: Tijuana cuenta con un millón 693 mil 494 habitantes; en la capital, Mexicali tiene un millón 14 mil 987; Ensenada, el municipio más extenso del país, 569 mil 425; Tecate, 110 mil 870 y en Playa Rosarito, 110 mil 698.

El 65 por ciento de los mantos acuíferos está sobreexplotado y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) prevé que en 2030 la población se duplicará y el consumo humano y urbano de agua potable será seis veces mayor.

En 2015, la empresa estadounidense Constellation Brands comenzó a instalar maquinaria muy cerca del ejido El Choropo, en Mexicali. Meses antes, el gobierno estatal de Baja California había firmado un convenio con esta compañía mediante el que ésta se comprometió a invertir en los próximos años mil 400 millones de dólares (mdd) para producir y comercializar las marcas del Grupo Modelo en Estados Unidos (EE. UU.), entre ellas Corona, la cerveza importada más vendida en ese país.

Constellation Brands, con 70 años en el mercado, es la compañía productora de cerveza número tres en EE. UU. Tiene 40 plantas embotelladoras en el mundo, dos operan en México: una en Ciudad Obregón, Sonora, y otra en Nava, Coahuila, donde por cierto no ha sido bien recibida por la población.

En julio de 2016, el presidente municipal de Zaragoza, Coahuila, Leoncio Martínez Sánchez, acusó a la cervecera de provocar desabasto del agua potable que consume la población local, ya que la planta cervecera distrae ésta a través de un acueducto conectado a la comunidad de Las Albercas, donde se halla la fuente.

El alcalde exhortó a las autoridades estatales a investigar la sobreexplotación de los acuíferos y a revisar las facilidades que le fueron otorgadas a esa empresa cuando se instaló en 2004.

En abril de 2016, los diputados de Baja California aprobaron la propuesta del gobernador para la primera fase del proyecto, la construcción de la planta. Los legisladores autorizaron “agua para la empresa por los próximos 50 años, un suministro de 20 millones de metros cúbicos anuales, así como insumos para la realización del proyecto, como energía eléctrica y gas natural”.

En Mexicali, casi todos los días del año el clima se halla arriba de los 35 ºC y sus habitantes están acostumbrados a los cambios radicales en la temperatura.

Frente a su casa, don Héctor se halla sentado bajo la sombra de un árbol. Cuando se le pregunta sobre el calor, responde que “está tranquilo” a pesar de que la temperatura se encuentra en los 47 ºC. Héctor será uno de los afectados por la concesión a la cervecera; él habla con precisión sobre los cuestionamientos que se han formulado contra ésta. 

“A nosotros nunca se nos dijo sobre la cervecera. Vimos cuando empezaron a construir las bodegas y empezó todo el movimiento. La gente está inconforme, sobre todo los campesinos que tienen pequeñas tierras, porque los grandes terratenientes, los gringos, tienen canales y a ellos nos les afecta”, explica.

Trabaja en una de las empresas que formarán parte del consorcio, o por lo menos eso ha escuchado. “Nosotros trabajamos en la fábrica de botellas de vidrio y le vamos a producir los envases a la cervecera; se dice que entrará en funcionamiento hasta mediados de 2019; todavía falta. Se habla de que no va a funcionar; los grupos están luchando para que se eche atrás, pero la obra ya va muy avanzada”.

Difundiendo la protesta
Sentado frente al Palacio del Gobierno estatal se encuentra Don Chava. Lee con detenimiento un folleto en el que se explican los motivos del plantón y de la resistencia que su grupo opone a la cervecera. Frente al edificio oficial proyecta su sombra una escultura de metal que representa a Mexicali, una de las ciudades más calurosas de México.

Frente a Don Chava, a quien los 38 ºC no parecen molestar, hay una mesa y, sobre ésta, una pila de folletos, listos para que sus compañeros los repartan entre los transeúntes para dar a conocer su lucha. Don Chava hace guardia en uno de los dos plantones instalados frente al Palacio de Gobierno del estado (uno en la parte frontal y otro en la trasera).

En ambos plantones, los inconformes se protegen con lonas del calor inclemente; han dado rienda suelta a su creatividad y pintado mantas en las que puede leerse inscripciones de protesta y demanda: “Fuera la cervecera”, “No a las desalinizadoras”, “Kiko vende patria”.

Don Chava nos ofrece una silla antes de conversar. Inicia la plática con la misma pregunta que todo cachanilla (mexicalense) hace cuando ve a alguien llegar: ¿Qué tal el calor? ¿Fuerte, verdad? Su expresión es serena; sabe a lo que venimos, habla con naturalidad. Es originario de Oaxaca, tiene más de 40 años en la ciudad, hoy es miembro activo del movimiento Mexicali Resiste y explica el motivo de su lucha.

“Yo antes nada más me preocupaba por mi familia. Decía yo, si el gobierno no me ha dado nada, está bien, yo no pido nada. Pero ya después uno se pone a pensar qué es lo que está pasando y entiende que el gobierno está mal; que en unos años se va a acabar el agua y que todos vamos a sufrir… que la cervecera, lo han dicho los especialistas, va a consumir la misma agua que consume Tecate, Ensenada y Rosarito. Eso es preocupante y por eso estamos aquí. Yo soy albañil; llegué cuando empezaron a construir este edificio y ahora vivo aquí”.

Además de albañil de oficio, Don Salvador se define con vehemencia como luchador social en sus ratos libres. 
En su página de internet, Mexicali Resiste explica: “Somos un grupo de ciudadanos y ciudadanas que nos unimos por dos consignas: no a la privatización del agua y abajo el gasolinazo. Durante la lucha hemos decidido alzar nuestras voces para modificar nuestro municipio y Estado; somos pueblo exigiendo una vida justa y digna para el pueblo.

“Vivir en un Estado donde desaparezcan las diferencias entre las clases sociales, comenzando con los que debieran representarnos en los tres poderes: Legislativo, Judicial y Ejecutivo. Queremos justicia y rendición de cuentas por parte del Estado y la desaparición de beneficios como abonos, aguinaldos, haberes de retiro, disponibilidad de automóviles, combustible y cualquier otra prestación que reciban con motivo del servicio.

Que el Estado de Baja California vele por los intereses de los bajacalifornianos y bajacalifornianas ante la Federación, como es el caso del aumento de la gasolina. Lo que más queremos es que más ciudadanas y ciudadanos se unan a esta lucha para el beneficio de todos y todas, porque sabemos que hay más problemáticas y para mejorar nuestra realidad debemos participar en unión”.

Mexicali, calor extremo y sin agua
Apenas son las seis de las mañana, pero el calor ya es sofocante. En Mexicali siempre hace calor. Algunas personas, las que tienen ingresos suficientes, mantienen todo el día su clima encendido; otras utilizan el ventilador, pero muchos ni siquiera tienen un cable de luz, andan casi bichi –desnudos- todo el día.

En Mexicali, el clima afecta a todos por igual, sin importar la clase social, aunque a algunos les pega más que a otros. Por ello, el tema del agua se encuentra en la mesa de discusión. No cierto es que la empresa cervecera vaya a echarse para atrás; hasta el momento, la construcción de su planta lleva casi un 80 por ciento de avance; por esa razón, entre los habitantes de la ciudad prevalece la incertidumbre. 

Mexicali Resiste mantiene su protesta; las reglas del juego ya están definidas y a los funcionarios y dueños de las empresas les toca cumplir; eso es lo que se oye en los pasillos del edificio que administra Francisco Vega de Lamadrid, gobernador de Baja California.