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Breve panorama de la enfermedad renal crónica en México

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Elsa Campos

El cuerpo humano está formado por distintos órganos que se encargan de desempeñar funciones específicas según el sistema o aparato al que pertenecen y que, en conjunto, regulan los diferentes procesos fisiológicos para el correcto funcionamiento del organismo.

Entre estos órganos se encuentran los riñones, de importancia fundamental, porque se encargan de la depuración y filtración de la sangre a fin de eliminar toxinas y desechos metabólicos a través de la orina. Otras funciones importantes son la regulación de líquidos corporales, ejecutada por la presión sanguínea y la secreción de eritropoyetina (hormona que estimula la producción de glóbulos rojos).

Existen múltiples enfermedades que provocan la falla renal crónica, daño permanente e irreversible por lesión y alteración de la estructura de ambos riñones, lo que conlleva a un deterioro progresivo de las funciones del órgano, que pierde, primero parcial y después totalmente su capacidad para filtrar las sustancias tóxicas de la sangre, con lo que la persona requiere tratamiento para sustituir la función renal vía la diálisis, la hemodiálisis o el trasplante de riñones.

En México, la enfermedad renal crónica (ERC) es cada vez más alarmante; las cifras de las personas que la padecen y mueren por su causa aumenta año con año, la mayoría de las veces a consecuencia de otros padecimientos crónicos no tratados, mal atendidos o porque los pacientes no siguen el tratamiento médico. Dentro de estas enfermedades destacan principalmente la diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión arterial sistémica, la obesidad, el sobrepeso y las dislipidemias.

La ERC se inicia por lo general sin que su portador lo sepa, ya que es una enfermedad en principio silenciosa que puede transcurrir durante años, lo que mantiene a la persona aparentemente asintomática, aun cuando el deterioro sea superior al 50 por ciento. Por ello, el daño se detecta de manera temprana solo cuando se realizan las pruebas de laboratorio pertinentes, situación que ocurre muy rara vez en México. Ésta es la razón por la que son muy importantes la prevención y los tratamientos oportunos y adecuados de las enfermedades crónicas, entre ellas la ERC en su etapa temprana.

Dentro de este padecimiento existen cinco estadios o fases, cada uno de los cuales representa un avance con respecto al anterior, aunque lamentablemente los síntomas más perceptibles solo se presentan hasta el cuarto o quinto estadio, cuando los pacientes ya requieren un tratamiento sustitutivo de la función renal o un trasplante.

Cifras reportadas por la Fundación Mexicana del Riñón, permiten conocer que en México existen 9.6 millones de personas con insuficiencia renal crónica en sus fases tempranas, 160 mil personas con insuficiencia renal crónica terminal, es decir, en estadio cinco; 25 mil con ERC y cerca de 65 mil con tratamiento sustitutivo de la función renal (diálisis peritoneal o hemodiálisis), sin contar el alto número de enfermos renales que no llegan a recibir diálisis o trasplantes.

El crecimiento porcentual en la incidencia entre 2001 y 2014 fue del 93 por ciento. De todos los enfermos por ERC, solo el 50 por ciento tiene oportunidad de ser atendido en el Sector Salud.

Es importante destacar que los costos de las terapias sustitutivas de la función renal, así como los del trasplante, son exorbitantes e inaccesibles para la gran mayoría de los pacientes que sufren esta enfermedad en nuestro país.

Un estudio publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México, concluye que el costo de la hemodiálisis en el sector público es de 159 mil pesos anuales, mientras que en el sector privado es de 168 mil pesos; el de diálisis peritoneal es de 110 mil pesos anuales.

El costo de los medicamentos necesarios en la fase de diálisis o hemodiálisis oscila entre cinco mil y 10 mil pesos mensuales. El costo de un trasplante de paciente donador vivo en el sector público es de entre 200 mil y 250 mil pesos y entre 500 mil y 600 mil pesos en el sector privado; y si el donante es cadavérico, el procedimiento cuesta aproximadamente 150 mil pesos en el sector público y 300 mil pesos en el sector privado.

El Centro Nacional de Trasplantes asegura que más de 13 mil personas en México se encuentran a la espera de un trasplante de riñón.

Establecer un manejo ideal de la ERC no es algo sencillo, pero sí muy necesario y urgente en México. Hacen falta programas preventivos; acceso efectivo a terapias de tratamiento y reemplazo de la función renal; dar atención de calidad a gran parte de la población nacional que vive en situación de marginación, inequidad y desigualdad social.

Todo lo anterior implica la necesidad de implementar un sistema efectivo y equitativo de protección a la salud, que evite la pérdida de vidas entre los mexicanos que no pueden acceder a un tratamiento adecuado en caso de padecer ERC.