REPORTAJE PUEBLA

Espectacular monumento del siglo XVII, COMPLETAMENTE RESTAURADO

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Francis Martínez/ Trinidad González

Tecomatlán, Puebla.- La restauración de la Iglesia de San Pedro, que data de 1660 (siglo XVII), fue finalmente cumplimentada; después de cinco años de esfuerzos comunitarios de la población, la presidencia municipal y los diputados federales antorchistas lograron la colaboración de restauradores especializados del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Hoy, los feligreses de Tecomatlán se encuentran satisfechos y orgullosos de volver a disfrutar de la belleza extraordinaria de su recinto eclesial, uno de los más bellos de la Baja Mixteca Poblana. Su entrega, prevista para 2017, debió retrasarse, cuando el temblor del pasado 19 de septiembre exigió trabajos adicionales e indispensables.

Ejecutada y supervisada de principio a fin por expertos del INAH, la restauración del templo requirió la inversión de 22 millones de pesos, que la Cámara de Diputados etiquetó en el Presupuesto Federal de Egresos 2018, vía el INAH y la Secretaría de Cultura, gracias a la gestión de los diputados federales del Movimiento Antorchista Nacional (MAN).

“El valor está en la propia iglesia y en lo que representa para la comunidad, que vale más que el dinero”, dijo el encargado de los trabajos, el arquitecto Marco Antonio Cacho.

A lo dicho por el arquitecto Cacho hay que agregar que la restauración de la Iglesia de San Pedro, en Tecomatlán, municipio gobernado durante 14 trienios por alcaldes antorchistas, fue realizada con el mismo espíritu de solidaridad, identidad cultural y libertad confesional con que se han modernizado los servicios públicos urbanos de la población, entre ellos la educación, la salud, las artes y el deporte.

En las administraciones del MAN, la atención de las necesidades de los tecomatecos ha sido integral, igualitaria y otorgando prioridad a los asuntos de carácter social más urgentes para la población, como puede observarse en el caso de la educación.

En lo que resta de la actual administración, encabezada por Inés Córdova Aguilar, se destinarán recursos para la remodelación de todas las escuelas, debido a que las autoridades educativas estatales y federales se han negado a dar mantenimiento, remodelar drenajes, sistemas eléctricos y espacios deportivos en los centros escolares de Tecomatlán.

Reavivan la legislación de Monumentos Históricos
En los hechos, la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos de México, vigente desde 1972, casi no se cumple; las instituciones que deben proponer proyectos de financiamiento para la remodelación o restauración del patrimonio monumental del país –entre ellas la Secretaría de Cultura, el INAH y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA)- no hacen propuestas de gasto público de este tipo o no exigen el cumplimiento cabal de esta legislación durante el diseño del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) que cada año se define en la Cámara de Diputados.

Este año, por ejemplo, de los 12 mil 916 millones 173 mil pesos que el PEF-2018 asignó a la Secretaría de Cultura, solo 220 millones 676 mil se destinaron a la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural, área que se encarga de la restauración de espacios históricos; el INAH manejó tres mil 668 millones de pesos, partida que fue rebasada por los efectos del sismo de septiembre.

La Ley de Monumentos Históricos resguarda  “los inmuebles construidos en los siglos XVI al XIX, destinados a templos y sus anexos; arzobispados, obispados y casas curales; seminarios, conventos o cualesquiera otros dedicados a la administración, divulgación, enseñanza o práctica de un culto religioso”.

Ésta fue la razón por la que la gestión de recursos destinados a la restauración de la Iglesia de San Pedro de Tecomatlán debió realizarse el año pasado, durante la elaboración del PEF-2018, en la Cámara de Diputados.

La demanda de restauración del recinto religioso, sin embargo, surgió entre los feligreses católicos de Tecomatlán, quienes integran el 88 por ciento de la población total del municipio, de acuerdo con estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y veían que su templo no estaba en las mejores condiciones para las actividades religiosas.

La petición del pueblo de remodelar la iglesia del siglo XVII fue planteada al ayuntamiento y el MAN, a través de sus diputados federales, fue uno de los principales aliados de la población para emprender y encabezar la gestión que debía realizarse, dijo a buzos la alcaldesa Inés Córdova Aguilar.

Los diputados a quienes se refirió la presidenta municipal son Soraya Córdova Morán y Lisandro Campos, quienes formaron parte de la LXII Legislatura Federal de la Cámara de Diputados. Dieron continuidad al proyecto Hersilia Córdova Morán, integrante de la Comisión de Cultura y Cinematografía, y la diputada Edith Villa Trujillo.

El párroco de la comunidad, Eduardo Mora Paz, y el obispo de Huajuapan de León, Teodoro Pino Miranda, diócesis a la que pertenece Tecomatlán, apoyaron la propuesta de restauración.

El proyecto de restauración de la Iglesia de San Pedro surgió de una decisión popular en 2013 y fue planteada por los líderes naturales del municipio, quienes cada año se renuevan con la función de supervisar las gestiones y los trabajos de obra pública y revisar la aplicación adecuada de los recursos. La presidencia municipal brindó el respaldo necesario y se sumó a la demanda popular.

La Diócesis de Huajuapan de León ha señalado que el templo católico de Tecomatlán es uno de los más antiguos de la región y su restauración fue integral. Catorce expertos en esta especialidad y la atenta supervisión del INAH le devolvieron el esplendor plástico con que nació hace casi cuatro siglos. Hoy, su retablo está plenamente cubierto con láminas de oro y sus muros internos y externos lucen radiantes.

La Iglesia de San Pedro Apóstol es una construcción barroca del siglo XVII con elementos artísticos propios de la cultura prehispánica mixteca, ya que en su elaboración participaron escultores y pintores indígenas. En su fachada resaltan los motivos esculpidos en bronce. Dispone de una bóveda cuyo eje central tiene forma de cruz, símbolo principal de la religión católica.

Los especialistas del INAH “estuvieron aquí desde que se inició hasta que se terminó la obra. Se hizo la solicitud ante el instituto, se presentó el proyecto, hicieron algunas observaciones y se autorizó la restauración. Ésta se realizó de acuerdo con los cánones del estilo del templo en esa época, el barroco del siglo XVII. Toda la decoración del retablo se hizo con base en láminas de oro de 23 quilates”, explicó el  arquitecto Cacho.

La Iglesia de San Pedro no tuvo modificaciones estructurales. Las pequeñas grietas, debidas a su antigüedad, a los sismos –entre ellos los del siete y el 19 de septiembre de 2017– y al nulo mantenimiento en centurias, fueron cubiertas. Fue en los muros donde se hicieron las reparaciones mayores, así como en el perímetro de la cúpula, que de hecho fue renovada en su totalidad con las mismas características; igual procedimiento se aplicó a la pequeña cúpula del presbiterio.
Anteriormente, el templo era completamente liso y carecía de decoración.

El proyecto de restauración incluyó una imagen completamente nueva. “Ahora los muros, las columnas, las cúpulas y toda la bóveda tienen una característica más barroca; todo con la intervención del INAH”, explicó el arquitecto.

También se colocaron seis pinturas originales que narran la historia de San Pedro, desde su inicio en el cristianismo hasta la ascensión de Cristo al cielo. Junto a San Pedro Apóstol se encuentran las vírgenes del Rosario, de la Asunción, de Guadalupe y del Carmen.

Tender puentes, mérito de la administración local
La alcaldesa de Tecomatlán, Inés Córdova Aguilar, se siente orgullosa de que su trabajo de gestoría cobre vida en uno de los templos más bellos de la región mixteca. Entrevistada por buzos relata que, en agosto del año pasado, los trabajos de restauración se hallaban en la etapa de acabado y que los feligreses preparaban con júbilo la reinauguración del templo; pero en eso ocurrió el sismo del 19 de septiembre y la entrega de la obra se retrasó.

La torre de la iglesia se dañó con riesgo de colapso y uno de los muros laterales de la nave mayor sufrió una fisura muy grande, cuya superación requirió 10 meses de meticulosos trabajos de reconstrucción.

“Ahora los habitantes tienen un lugar digno para rezar, rendir devoción a sus santos; están muy contentos”, dijo la edil, quien además comentó que la feligresía de San Pedro Apóstol incluye a toda cabecera municipal, sus nueve localidades y los devotos de otros municipios vecinos de la Mixteca Poblana. “Todos los visitantes observan con entusiasmo nuestro templo y lo toman como un modelo  para gestionar lo mismo para sus comunidades”, agregó.

Inés Córdova Aguilar está convencida de que la remodelación de la parroquia de Tecomatlán tendrá gran impacto en la dinámica social del municipio, que año con año recibe a miles de visitantes en sus dos fiestas religiosas: el Miércoles de Ceniza y el 29 de junio, la fiesta patronal del apóstol San Pedro. En ambas celebraciones, las autoridades tienen que desplegar carpas especiales en el entorno inmediato del inmueble, porque las autoridades locales estiman en más de 40 mil el número personas que llegan al municipio en esas fechas.

“Esperamos que los paisanos que se encuentran ausentes, los que están en Estados Unidos, visiten su pueblo; que vean cómo está ahora con el trabajo de los ayuntamientos. Es una pequeña ciudad educada en Antorcha Campesina; todo se ha alcanzado de manera unida, con trabajo, todos organizados y dispuestos a luchar. Tecomatlán es una muestra de cómo se pueden cambiar las cosas”, dijo la alcaldesa.

La restauración de la Iglesia de San Pedro en Tecomatlán, donde naciera el antorchismo hace 44 años, es una muestra de cómo un proyecto nacional de desarrollo socioeconómico, político y cultural, que aspira a ayudar a los mexicanos a superar sus problemas, convive armoniosamente con las creencias y las prácticas religiosas de las poblaciones donde actúa.

Organizaciones religiosas y políticas profesan libremente sus ideas 
Integrantes de la Vela Perpetua, organización religiosa integrada por 31 miembros y que coordina las actividades para la preservación de la Iglesia, se muestran satisfechos con el resultado del proyecto de restauración. “El templo está bonito. Para mí está hermoso, es la casa de Dios y debe estar bien”, dice Josefina Gallardo Merino. Esta mujer de 64 años trabaja afanosamente como lo ha hecho en los últimos 30 años.

La obra de reconstrucción revivió en la memoria de doña Josefina los efectos del primer sismo que vivió, el de 1985, que provocó graves daños en las iglesias de varios estados de la República. Por ello se muestra muy satisfecha con los trabajos de restauración llevados a cabo en San Pedro Apóstol, ya que garantizan la seguridad estructural de un templo que conoce desde su infancia.

Josefina recuerda que en 1985 apenas se taparon las cuarteaduras y se pintó la fachada; pero ahora, además de las minuciosas labores para restaurar las fisuras, ve con sorpresa cómo se realizaron otras mejoras que jamás pudo imaginarse, entre ellas el chapeado de oro en el retablo y los candelabros de estilo francés que cuelgan en la nave mayor.
“Estaban los tres nichos; ahorita hicieron otros dos y el retablo se hizo todo nuevo”,  exclamó con admiración la mujer, nativa de la comunidad de Mixquiapan pero que desde niña vive en la cabecera municipal.

Pedro Domínguez Vázquez, otro de los adultos mayores de Tecomatlán, con 74 años, se expresa con el conocimiento de un cronista; el templo de  San Pedro Apóstol, “es tan bello como histórico”, dice, al tiempo que recuerda que anteriormente el edificio disponía en sus costados de un panteón, que las autoridades locales reubicaron paulatinamente hasta culminar el traslado en 2003.

“Todo lo que se hace aquí en Tecomatlán no es porque el pueblo tenga dinero, sino por la educación que recibe de Antorcha. Y no es fácil, cuando se le solicita al gobierno, siempre dice que no tiene dinero, y es ahí que el pueblo organizado se reúne y tiene que luchar para hacerlo realidad”, explica don Pedro, quien tiene trayectoria como líder natural en la localidad.

Para Don Pedrito, como todos lo conocen, “todo México debería ser como Tecomatlán”, pero él mismo reconoce que a unos cuantos kilómetros de la salida de este municipio hay poblaciones como Tlaxcuapan, Piaxtla e incluso Tehuitzingo, que no “tienen siquiera un ápice de la infraestructura de servicios o la imagen urbana de la tierra de los tecomates”, es decir los nativos  de Tecomatlán. Don Pedrito sabe, además, que en toda la entidad poblana hay 164 iglesias dañadas por los sismos del año pasado que esperan ser reparadas.

Otro de los hombres que han trabajado por su comunidad, como dirigente natural y como alcalde (1987-1990), es Julio César Córdova Merino, de 76 años, quien se siente orgulloso de lo que se ha hecho en su pueblo, porque gran parte de los logros son consecuencia de la honestidad y tenacidad de los líderes y la participación comunitaria de la población. Recuerda el antes y el después en el municipio.

Hasta antes de 1974, el cacicazgo gobernaba, el pueblo no participaba y cuando éste intentaba tener alguna iniciativa se la arrebataban. El avance vino una vez que Antorcha surgió, desarrolló un arduo trabajo de organización que incluyó a la población y tomó el poder. El resultado de esa labor, enfatizó, “es todo lo que hoy tiene el municipio; el trabajo reflejado en obras y servicios.

“Y una de las inquietudes fue precisamente la de recuperar la iglesia, construcción que no se había tocado debido a la falta de presupuesto. Hasta 2013 se logró la intervención de las autoridades federales para la asignación de un importante presupuesto, que permitió transformar por completo la Iglesia de San Pedro Apóstol”.

Con los resultados de las diversas gestiones y luchas –reiteró – “se conoce quiénes están dispuestos a seguir en el trabajo organizado y también los que no muestran preocupación alguna por mejorar su comunidad. A pesar de ello, la fuerza de la agrupación a la que pertenecemos va creciendo en el país, y ya tiene más de dos millones y medio de mexicanos en sus filas”.

De Tecomatlán se han dicho muchas cosas, dice Don Julio César, debido sobre todo a que es la cuna del antorchismo; entre las muchas falsedades que se han propalado sobre el MAN las que más le molestan o pesan, son las que aluden a éste como el “brazo armado del PRI” o un “grupo de choque al servicio del gobierno”.

Pero todo eso que se dice de Antorcha y Tecomatlán –precisó– es “totalmente falso, porque un grupo y un pueblo con esas características no progresan. Y aquí hemos progresado, hemos hecho mucho para todos y el último logro es la reconstrucción de la iglesia, que está a la vista de todos”.