REPORTAJE ESPECIAL

La nueva configuración política en México

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Martín Morales

El ahora Presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), obtuvo la votación más alta obtenida por un candidato presidencial en la historia reciente del país (53.8 por ciento), desconfigurando al sistema político mexicano y colocándolo en un nuevo escenario, incierto y colmado de interrogantes sobre su futuro inmediato.

El Movimiento Regeneración Nacional (Morena), registrado como partido político el nueve de julio de 2014, obtuvo la victoria en 31 de 32 entidades federativas, mayoría absoluta en las cámaras de Diputados y Senadores del Congreso de la Unión, cinco gubernaturas, junto con sus congresos locales; y al cierre de esta edición aún peleaba el gobierno estatal de Puebla.

Para los analistas políticos, la mayor sorpresa fue la victoria contundente de Morena en la región del norte del país, que además de contar con el más alto potencial económico, era considerada impenetrable a las ofertas políticas de la izquierda. La única entidad que no pudo ser atraída por AMLO y su partido fue Guanajuato, donde triunfó el candidato de la alianza Por México al Frente, integrada por los partidos Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC).

El Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), permitió conocer que la coalición Juntos Haremos Historia, formada por Morena, Partido del Trabajo (PT) y Encuentro Social (PES), alcanzaría por lo menos 307 de las 500 diputaciones federales y al menos 68 de los 128 senadores, que sumados a los legisladores de representación proporcional, darían a Morena y sus aliados mayoría en el Congreso de la Unión.

Los resultados finales de las elecciones federales del domingo 1º de julio serán conocidos entre el siete y el ocho de julio, una vez que concluyan los cómputos en los 300 distritos electorales del país.

La aplanadora morenista
En la Cámara de Diputados, Morena obtendría el 64.4 por ciento de los votos legislativos, con los que tendrá capacidad para cambiar o aprobar cualquier legislación federal. En contraste, la coalición Por México al Frente tendría en conjunto 129 diputados; y la alianza Todos por México, integrada por los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (Panal) apenas contaría con 61 curules.

El PRI tendría solamente15 diputados; y partidos como el PVEM y el PES, aun cuando alcanzarían varias curules, están en riesgo de perder su registro legal ante el Instituto Nacional Electoral (INE). De presentarse esta situación, los legisladores serían independientes y tendrían como alternativa unirse a la bancada de otros partidos.

Morena está en la posibilidad de alcanzar “mayoría calificada” en la Cámara de Diputados, es decir, de sumar el 66.6 por ciento de los votos –equivalentes a 333 diputados y a dos tercios de la votación potencial– para empujar reformas constitucionales. Para ello solo le bastaría atraer a poco más de 20 diputados independientes o de otros partidos para impulsar las modificaciones a la Constitución que AMLO propuso durante la pasada campaña electoral.

Esto quiere decir que el futuro Presidente de México no tendrá necesidad de negociar el apoyo de la derecha panista o priista para promover modificaciones legales de gran calado, como las que en 2012 debió emprender Enrique Peña Nieto para integrar el Pacto por México, con PAN y PRD, para aprobar sus 11 reformas estructurales.

La facultad de la “mayoría calificada” para Morena era reforzada por el hecho de que, según los datos del PREP, de confirmarse en la revisión distrital local, obtendría la mayoría legislativa en 16 o 17 congresos estatales, como los de la Ciudad de México, Estado de México, Puebla y Sinaloa; que en otros, como Chihuahua y Nuevo León, sería segunda fuerza, con lo cual obtendría fuerza decisiva en el llamado “Constituyente Permanente” como se denomina al mecanismo legislativo de aprobación de cualquier cambio constitucional federal: el voto aprobatorio de dos terceras partes de las cámaras de diputados y senadores, sumado al visto bueno del 50 por ciento más uno de los congresos locales, es decir, de al menos 17 de los 32 del país.

El analista político y escritor Jorge Javier Romero Vadillo, dijo a este semanario: “AMLO tiene ahora una enorme capacidad de reforma constitucional, nada comparada con la de anteriores presidentes, ni con Carlos Salinas, que tuvo que hacer alianzas con el PAN.

La votación que alcanzó Morena le da para ejercer una mayoría absoluta, por lo cual no se vería obligado a pactar con los rescoldos del PAN ni los del PRI. López Obrador tendrá fuerza de atracción con una Presidencia con altísima votación y la mayoría en el Congreso de la Unión y los congresos de los estados. La realidad es que no habíamos visto un fenómeno como éste desde la época del PRI hegemónico, que no tenía competencia.

“Pero también debemos tomar en cuenta que aún no está clara la forma en la que se va a estructurar la coalición Morena-PT-PES; si se va a desintegrar o se mantiene, y ver también cómo se va a organizar Morena, porque en este momento, el cemento que lo mantiene unido es López Obrador como líder, pero no sabemos cómo vaya a quedar después de la toma de posesión”.

Este académico comparó el fenómeno AMLO con el generado por el líder islamista turco Recep Tayyip Erdogan, quien el pasado 25 de junio logró su reelección presidencial con una votación del 52.6 por ciento en el marco de un proceso electoral que registró la participación del 87 por ciento de los ciudadanos de Turquía.

Erdogan, con 64 años de edad, igual que AMLO, también logró mayoría absoluta en el Parlamento y recibió el respaldo popular que requería para modificar el modelo político de su país y avanzar hacia la configuración de un esquema republicano con el que aspira a desaparecer la figura del “primer ministro” y sustituirla por la de Presidente, que sea jefe de Estado y gobierno. Erdogan es llamado “Reis” (jefe) por sus seguidores.

“Más que a Hugo Chávez, como dicen algunos, o algún otro líder mexicano del pasado, AMLO me recuerda más a Erdogan, quien de manera parecida logró concentrar enorme poder en torno a su persona, a través de mecanismos democráticos, lo que le permite hacer cambios sustantivos en su país”, destacó Romero en conversación con este semanario.

A partir de la próxima legislatura federal, que asume el 1º de septiembre, otro hecho político relevante contribuirá a reconfigurar el sistema político en México, el que sus integrantes podrán ser reelectos, conforme a lo que estableció la reforma político-electoral aprobada en febrero de 2014 por el Congreso de la Unión.

En el caso de los senadores, quienes duran en el cargo seis años, podrán continuar otro periodo consecutivo hasta sumar un máximo de 12 años en la representación; mientras que los diputados federales, con tres años de gestión, podrán seguir en el puesto durante cuatro periodos consecutivos, de tal forma que sumen 12 años como máximo.

La elección pasada benefició a prácticamente todos los candidatos de Morena a mandatarios locales, presidentes municipales, diputados y alcaldes en las entidades donde hubo comicios regionales, entre ellos la Ciudad de México (CDMX), Estado de México, Morelos, Veracruz y Chiapas; en Puebla, el partido de AMLO ha exigido recuento de votos de los comicios para gobernador.

Esta tendencia, sin embargo, fue distinta en estados como Jalisco, en donde los ciudadanos votaron mayoritariamente por AMLO para Presidente, pero en los cargos locales sufragaron por los aspirantes de  Movimiento Ciudadano (MC) encabezados por el candidato a gobernador, Enrique Alfaro, lo que le otorgó a este partido la mayoría de legisladores en el Congreso estatal y presidencias municipales, en algunos casos en solitario y en otros en alianza con PAN y PRD.

Crisis de la partidocracia
La reconfiguración del sistema político apenas comienza. Después de las elecciones del 1º de julio, la crisis en el sistema hasta ahora vigente se percibe como de gran calado. Al cierre de esta edición, había claros signos de conflictos internos muy intensos en el PRI, PAN, PRD, PVEM, Panal y PES.

En el caso de Morena, el problema de crecimiento reside en la forma en que sus dirigentes van a consolidar una organización política en la que confluyeron exmilitantes de partidos y corrientes políticas de ideologías disímiles, pues los hay de izquierda, centro, derecha.

También tendrán que crear una estructura partidista independiente de su fundador y líder, AMLO, quien en los próximos seis años tendrá que ocuparse de la Presidencia de la República.

El analista político y constitucionalista Ramiro Bautista Rosas señaló que “estas elecciones sin duda provocaron un enorme cambio en el sistema de partidos, las corrientes de izquierda, centro y derecha tendrán que reconfigurarse. Yo creo que un caso especial es el PRI, porque queda a la zaga, parece haber llegado a su límite luego de casi 90 años de vida como partido.”

Recomposición del sistema político
Además de la organización interna de Morena, de acuerdo con los analistas, la recomposición del sistema político nacional, basado en organizaciones partidistas, en el mejor de los casos debería surgir de un nuevo pacto y reforma política, quizá equivalente a la de 1976-1977, cuando se oficializó el esquema de partidos políticos nacionales y la de 1996, cuando se reformaron a fondo y se establecieron nuevas reglas para la competencia por el poder.

A diferencia del PRI (surgido en 1946), del PAN (1939) y del PRD (1989), el registro de Morena como partido político nacional por el Consejo General del INE ocurrió apenas el nueve de julio de 2014, en la misma reunión en que se otorgó el visto bueno a las inscripciones de los partidos Humanista (desaparecido federalmente en 2015) y PES, ambos con bases militantes asociadas a corrientes religiosas, católica y protestante respectivamente.

El PES está a punto de perder su registro, como lo estuvo luego de las elecciones federales intermedias de 2015, por haber obtenido una muy baja votación, menor al tres por ciento de los votos requeridos por la ley. El PT, que en 2018 alcanzó el seis por ciento en alianza con Morena, obtuvo 2.96 por ciento en 2015 y estuvo a punto de perder el registro.

Roberto Duque, especialista en derecho electoral y constitucional por la Facultad de Derecho de la UNAM, contradice al Consejo General del INE al señalar que son cinco y no tres los partidos políticos en riesgo de perder su registro tras estas elecciones federales, los que no alcanzan el tres por ciento mínimo fijado por la Ley General de Partidos Políticos (LGPP), publicada el 13 de agosto de 2015 en el Diario Oficial de la Federación (DOF), que en su Artículo 94, inciso “C” establece como causas para la pérdida de registro de un partido político:

“No obtener por lo menos el tres por ciento de la votación válida emitida en alguna de las elecciones federales ordinarias para Diputados, Senadores o Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, tratándose de un partido político nacional, o de Gobernador, diputados a las legislaturas locales y ayuntamientos, así como de Jefe de Gobierno, diputados a la Asamblea Legislativa y los titulares de los órganos político-administrativos de las demarcaciones territoriales del Distrito Federal, tratándose de un partido político local, si participa coaligado”.

De acuerdo con el análisis de Duque, quien se apoyó en los resultados del PREP, los partidos que se hallan en este supuesto son cinco: el PRD, que obtuvo el 2.96 por ciento; el PES con 2.77; el PVEM con 1.86; MC con 1.83; el Panal con el 1.11 por ciento.

Los partidos que conservan sin problemas el registro son Morena, con el 45.78 por ciento; el PAN, con el 18.40; el PRI, con el 13.93 y el PT, con el 6.05 por ciento. Con estos datos puede observarse la distribución general de las fuerzas políticas partidistas en el nivel federal: Morena, primera; PAN, segunda; PRI, tercera y PT, cuarta.

Si al término del conteo distrital –previsto para los días siete y ocho de julio– se confirman estos datos, los cinco partidos citados quedarán automáticamente sin registro y deberán entrar a la etapa de liquidación de bienes conforme lo ordena la legislación, aunque, en todo caso, podrán inconformarse ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), comentó Duque.

Reconfiguraciones estatales
En el Estado de México, Morena alcanzó el triunfo en 43 de los 45 distritos electorales mexiquenses, por lo que dominará el Congreso local con mayoría de diputados, además de gobernar 46 de los 125 ayuntamientos, entre ellos los de mayor población, como Ecatepec, Atlacomulco y Huixquilucan. El PRI ganó en dos significativos municipios mexiquenses: Ixtapaluca, con la candidata Maricela Serrano Hernández y Chimalhuacán, con Jesús Tolentino Román Bojórquez.

En Puebla persistía el conflicto poselectoral entre los dos punteros de la elección para gobernador. La aspirante de la coalición por Puebla al Frente (PAN-PRD-MC) Martha Erika Alonso Hidalgo había obtenido 956 mil 369 votos; mientras que el candidato de la alianza Juntos Haremos Historia, Miguel Barbosa Huerta, 860 mil 343 sufragios.

El morenista denunció fraude y exigió un recuento de votos al Instituto Electoral del Estado (IEE), porque según él se cumplía la condición fijada en la ley electoral local para proceder a este mecanismo de transparencia, tomando en cuenta que el número de votos nulos resultó superior a la diferencia entre los punteros, que era de 96 mil sufragios, mientras los votos nulos ascendían a 102 mil 725.

En Veracruz, la coalición encabezada por Morena obtuvo la gubernatura con Cuitláhuac García, pero también se llevó 21 de los 30 distritos electorales locales, de tal forma que el nuevo mandatario también contará con mayoría en el Congreso del estado.

Lo mismo ocurrió en Chiapas, gobernado por Manuel Velasco, del PVEM, otrora aliado del PRI, quien rompió su compromiso con éste poco antes de las votaciones, en las que Morena consiguió la gubernatura para Rutilio Escandón Cadenas con el 39.8 por ciento de los votos computados, así como la mayoría en la Cámara de Diputados local, con 13 de las 24 diputaciones de mayoría; las 11 restantes fueron para la coalición Chiapas Unido y Podemos Mover a Chiapas (PRI-PVEM).

En la CDMX, la morenista Claudia Sheimbaum se convirtió en la próxima jefa de Gobierno, con base en el nuevo formato de entidad federativa, que incluye un congreso local y 16 alcaldías en lugar de las jefaturas delegacionales, de acuerdo con lo previsto en la reforma política promulgada en 2015 y en la primera Constitución de la CDMX, que entró en vigor el 1º de enero de 2018.

Sheinbaum obtuvo el 47 por ciento de los sufragios con la alianza Morena-PT-PES, seguida de Alejandra Barrales, de la alianza PAN-PRD-MC, quien alcanzó el 30.91 por ciento de la votación, mientras que el priista Mikel Arriola apenas recibió el 12.91 por ciento de los votos.

Morena tendrá también la mayoría de las nuevas alcaldías de la ciudad, al obtener 11 de las 16 en disputa, en tanto que la coalición PAN-PRD-MC consiguió cuatro (Milpa Alta, Coyoacán, Benito Juárez y Venustiano Carranza) y el PRI solamente una, Cuajimalpa, que ya gobernaba. Morena será la primera fuerza en el nuevo Congreso local de la CDMX, al obtener 31 de los 33 escaños de mayoría relativa en juego.

Las otras 33 diputaciones de representación proporcional –a fin de completar los 66 legisladores locales– estaban en proceso de análisis para su distribución. La participación en las urnas de los ciudadanos de la capital fue de las más altas del país, con el 70 por ciento.

En Morelos, el exfutbolista Cuauhtémoc Blanco, abanderado de Morena, obtuvo el 52.4 por ciento de los votos, según datos del Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (Impepac). La coalición Juntos Haremos historia ganó 16 de los 33 ayuntamientos, así como las 12 diputaciones de mayoría relativa, por lo que liderará el Congreso local.

En contraste, en Yucatán la gubernatura fue para el panista Mauricio Sahuí Rivero, candidato de la alianza PAN-MC, con el 39.2 por ciento de los votos. Morena tampoco alcanzó senadurías, que obtuvieron los panistas Ana Rosa Payán y Raúl Paz, y el priista Jorge Carlos Ramírez Marín, cuyo partido también refrendó su mayoría en el Congreso estatal.

En Jalisco, el MC alcanzó por sí solo el gobierno de la entidad, con Enrique Alfaro, la mayoría en el Congreso y 71 alcaldías de la entidad en alianza con PRD y PAN, en tanto el sufragio mayoritario en este estado para Presidente de la República fue para AMLO.