ESCAFANDRA

Los paseos de la Verdad, de José Joaquín Fernández de Lizardi

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Ángel Trejo

Considerado autor de la primera novela escrita en México –El Periquillo Sarniento (1816)– José Joaquín Fernández de Lizardi (México 1776-1827) fue fundador del primer periódico de ideología liberal con vocación educativa, cultural y autonómica respecto a España: El Pensador Mexicano (1812-1814). Fernández fue un escritor de insobornable vocación política, ética y sociológica.

Además del Periquillo, novela picaresca influenciada por los modelos clásicos del Lazarillo de Tormes, El Buscón y Guzmán de Alfarache, fue autor de La Quijotita y su prima (1818) y Vida y hechos del famoso don Catrín de la Fachenda (1832, póstuma); una autobiografía Noches tristes y días alegres (1818), tres piezas de teatro, una colección de poemas y más de 250 folletos que publicó en los nueve periódicos que fundó y que la investigadora Rosa María Palazón ha reunido en 14 volúmenes.

En su obra vive y vibra el México de la transición de la Colonia Española al de la Independencia en cuya población multicultural –indígena, hispánica y africana- rescató los rasgos psico-sociales que aún hoy es posible advertir en el mexicano más común o genérico .

Los paseos de la Verdad –diálogos morales escritos a imitación de los que Diego de Torres Villarroel hizo con los Sueños de Francisco de Quevedo en el siglo XVII– fueron publicados en su periódico Alacena de Frioleras entre el tres de agosto y el 1º de septiembre de 1815. De la mano de la Verdad –la gran Señora que suele aparecerse de vez en cuando– Fernández de Lizardi asiste al autorretrato que un comerciante rico de la Ciudad de México se hace cuando regaña a su secretario particular Trapalmejas, quien se había atrevido a decirle que su posición individual y política era demasiado egoísta en aquel periodo histórico (1815), cuando en la Nueva España aún perseveraba el movimiento de Independencia y en España todavía se resentían los efectos de la Invasión Napoleónica (1808-1813). El esbozo psicológico que Lizardi hace del burgués novohispano es “marxista” pese a que aún faltaban tres años para que el verdadero Carlo Magno de la historia universal naciera en Tréveris:

“Yo nací solo y sólo he de vivir para mí: la vida de los hombres me importa un pito; su conservación y sus alivios nada me interesan; la quietud del Estado me es indiferente; la tranquilidad del reino me parece bicoca; la corona del rey la veo como la de un arbolito de fuego que me divierte, pero no me quema, y las miserias de los pobres me son entremeses y sainetes que me deleitan. Mi plata, pícaro, mi plata es lo que me importa, lo que me divierte, interesa y enajena.

Mi quietud, mi gozo y mi alegría es el centro todo a donde yo dirijo mis miras y mis conatos, y mi yo, mi yo, y mi sola conveniencia. Es mi padre, mi madre, mi amigo, mi hombre, mi honor, mi religión y mi Dios. Todo perezca como yo me conserve; todo se entristezca y se anuble, como yo me alegre y me serene; y todo, en fin, se aniquile y se perezca, que yo lo veré padecer y aniquilarse, con sosiego, como mi corazón no sienta la más mínima violencia ¡Oh, si pudiera hacer que fuera el centro de las adoraciones de los hombres, o el ídolo a quien sacrificaran sus intereses y respetos!”.