CONFERENCIA

Vigencia de Carlos Marx a 200 años de su nacimiento (segunda de tres partes)

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Aquiles Córdova Morán

En el bicentenario del nacimiento de Carlos Marx, el Movimiento Antorchista Nacional organizó un homenaje para reconocer su gran aportación a la lucha de los proletarios del mundo . La explicación que Marx dio de la creciente desigualdad generada por el capitalismo de su tiempo sigue vigente en el siglo XXI gracias al minucioso estudio que el gran científico realizara de este modo de producción.

El dos de mayo, el ingeniero Aquiles Córdova Morán, considerado uno de los líderes sociales más importantes de México, poseedor de una impresionante cultura general y de un profundo conocimiento del marxismo, impartió una magistral conferencia en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México.

En su exposición, el líder del antorchismo nacional hizo énfasis en las aportaciones de Carlos Marx a la economía con el propósito de explicar cómo el sistema capitalista ha provocado en nuestro país y en el mundo el crecimiento exponencial de la riqueza en unas cuantas manos y la pobreza generalizada en gran parte de los conglomerados nacionales.
Hoy ponemos en manos de nuestros lectoresel texto de esta valiosa exposición.

La Liga de los Comunistas publica en Londres El Manifiesto, el 24 de febrero de 1848. Poco tiempo después, en Francia, se desata la rebelión contra el gobierno de Luis Felipe; éste fue el campanazo para que se extendiera la rebelión por toda Europa. Hubo manifestaciones, disturbios y levantamientos prácticamente en todos los países de aquel continente; no solo en Francia, sino también en Italia, Alemania, Hungría, Austria, España, y en muchas partes. En 1848 hubo una efervescencia revolucionaria, como si la realidad se hubiera conjurado con Marx para demostrar la validez de las tesis que éste plantea en el Manifiesto.

El padre de Marx había muerto antes de que éste acabara sus estudios y su madre, que no estaba de acuerdo con su actividad revolucionaria, le retuvo la herencia; pero en esos días de efervescencia, la señora le manda a Marx la parte que le tocaba: seis mil francos; y Marx, que no tenía dinero, que ya tenía tres de sus cuatros hijos, que tenía que alimentarlos, tomó los seis mil francos y los repartió entre los obreros alemanes que se estaban armando para irse a Alemania, con esto alentaba la revolución en Alemania.

El gobierno alemán se entera de esto y se lo comunica al gobierno de Leopoldo de Bélgica y expulsan a Marx de Bélgica. Para esas fechas, ya el gobierno de Luis Felipe había caído en Francia y existía un gobierno provisional de corte republicano, democrático; este gobierno invita a Marx a París, justo a tiempo, porque el gobierno belga le da 24 horas a Marx para abandonar este país; además no solo no le respetan las 24 horas de plazo, sino que la policía lo detiene y lo encierra, acusado de conspiración contra el gobierno; Jenny trata de defenderlo y también la atrapan y la encierran con las prostitutas detenidas en ese momento; faltando apenas dos horas para cumplirse el plazo de 24 horas, lo liberan; así que tiene que hacer maletas apresuradamente y salir corriendo de Bélgica.

Cuando Marx llega a Francia, el cinco de marzo, encontró las calles llenas de vidrios rotos, adoquines levantados, madera quemada; los edificios estaban destruidos como testigos de las batallas callejeras que habían tenido lugar para derribar al gobierno de Luis Felipe. Marx se instala por unos días en Francia, sigue realizando sus actividades con la Liga, pero sabe perfectamente que su deber está en Alemania.

Cuando él salió para Francia, después de que le cerraran la Gaceta del Rin, le fue retirada la ciudadanía alemana, legalmente ya no era alemán. A pesar de ello, con todo y su familia se va otra vez y se instala en Colonia; solicita al gobierno alemán que le regrese la ciudadanía, se la niegan pero le dicen: “de todos modos te damos un permiso provisional y si nos molestas te vamos a volver a expulsar”.

Su esposa Jenny se va con su madre a Tréveris, porque ahí vivía la baronesa Westphalen y él se queda en Colonia, donde funda de inmediato la Nueva Gaceta del Rin, otro de los grandes medios donde se encuentra publicada la obra de Marx. Junto a Engels empieza a realizar actividad política; una actividad abiertamente revolucionaria.

Aquí se comienza a revelar su talento político, su tacto político. Marx sabe perfectamente bien que lo que está en puerta no es una revolución proletaria, no es una revolución comunista, que se trata de la rebelión de la burguesía europea en contra de las monarquías feudales, en contra de sus limitantes; por eso se extiende por toda Europa, por eso en muchos países tiene lugar esta rebelión; es una rebeldía del capital, de los burgueses que se sentían oprimidos por los gobiernos monárquicos feudales, que les impedían el libre comercio, la libertad de circulación interior con las alcabalas, los impuestos interiores muchos de ellos como apoyo a los terratenientes.

Esto ocurría particularmente en Alemania, e impedía que el comercio se realizara abiertamente; por ejemplo, los terratenientes no querían que en Alemania se importaran granos baratos que compitieran con los de ellos. La burguesía de Europa entera se sentía oprimida; lo que sucede en 1848 es la rebelión de las burguesías francesa, alemana, etc., que tratan de apoderarse de los gobiernos de sus países.

Por eso Marx, en la Nueva Gaceta del Rin, aunque no deja de aleccionar a los obreros, de hablarles de sus derechos; les aconseja aliarse con la burguesía, pero no fundirse con ella, diferenciarse siempre de ella porque dice: “hay que tener en cuenta que si ahorita somos aliados contra los restos del feudalismo, cuando la burguesía gane el poder nos vamos a volver enemigos de la burguesía; por eso necesitamos no confundirnos con ella”.

No todos siguieron el consejo de Marx, evidentemente; pero ésa era la idea que él defendía en la Nueva Gaceta del Rin. Esto fue lo que le permitió cierta vida a la Nueva Gaceta del Rin; de alguna manera, la burguesía veía en la Gaceta un apoyo a sus aspiraciones; pero como Marx de todos modos aconsejaba a los obreros, denunciando la relación abusiva del patrón con los trabajadores, los bugueses terminaron sintiéndose agredidos, cierran la Nueva Gaceta del Rin y viene otra vez la expulsión de Marx.

Digamos que ésta fue la última aventura alemana de Marx, quien a fines de 1949, se traslada y establece en Inglaterra, de donde no vuelve a salir nunca más. Regresa alguna vez a Alemania, por ejemplo, a supervisar la edición del primer tomo de El Capital, que publica un editor alemán, pero él ya nunca regresa a vivir a Alemania, se queda en Inglaterra y es ahí donde, valiéndose de la libertad relativa que existía entonces, visita las bibliotecas inglesas, sobre todo el museo británico, que era una biblioteca muy rica; completa sus estudios de economía y sigue trabajando para los obreros; con la Revolución de 1848, la Liga prácticamente se deshace, sus miembros se dispersan, cada quien se va por los diferentes rumbos de Alemania y Francia.

Por eso es que Marx, ya en Inglaterra, siente la necesidad de crear otra organización obrera; y en 1864 funda en Londres la Primera Internacional Comunista, movimiento de masas con el que Marx se liga con los obreros, difunde sus opiniones e intenta orientarlos en su lucha, ahora abiertamente contra el capital, contra la burguesía. Marx se instala en Inglaterra y al mismo tiempo sigue trabajando con los obreros, funda la Internacional y sigue desarrollando sus estudios y redactando sus obras.

El primer producto relativamente acabado de él fue la Contribución a la crítica de la economía política, publicada en 1859; él dice que es el primer capítulo de su obra mayor, que pensaba titular Contribución a la crítica de la economía política. Marx todavía no había decidido llamarle El Capital, ahora sabemos que era un adelanto de El Capital, pero Marx sigue trabajando aceleradamente para publicar su obra completa; él pensaba hablar de una manera global de lo que es el fenómeno del capital y quería llegar a historiar el desarrollo de la categoría, de la médula que explica la existencia de la economía basada en la inversión privada, en la propiedad privada y en el trabajo asalariado, que es la ganancia de los dueños del capital, lo que Marx llamó plusvalor o plusvalía.

La historia de la plusvalía, es la historia del desarrollo del capital. Hasta ahí pensaba llegar, pero la vida no le alcanzó para tanto. Marx llevaba una vida difícil, su familia también. En Inglaterra, su hijo Edgar, el único que tuvo, murió muy niño, eso le afecto muchísimo a Marx; sus tres hijas sí se desarrollaron: Jenny, la mayor, que se casó con Paul Lafargue, un socialista francés; Laura, la segunda, también se casó con un francés; y Eleanor, la más pequeña es la que al final se queda con Marx.

La vida de Marx era muy difícil, por una parte porque no encontraba trabajo; intentó ser maestro en alguna universidad de Alemania y no lo aceptaron. Después su trabajo, sus investigaciones, sus relaciones con las masas, tampoco le dejaban tiempo para trabajar, pero tenía una familia que mantener y es aquí en donde hay que destacar el papel de Engels, que ya hemos visto que era su amigo desde 1844. A diferencia de Marx, Engels era hijo de un hombre relativamente rico de Barmen (ahora Wuppertal), también en la zona renana de Alemania, pero en el norte.

Su padre, un industrial textil, tenía una empresa en Inglaterra; Engels se convierte en el administrador de esa empresa de su padre, Barmen y Compañía, en Manchester y desde allí puede, con muchas limitaciones, ir ayudando al mantenimiento de Marx mientras éste realiza sus investigaciones y dirige la lucha de los obreros, sobre todo a través de la Internacional; pero esto hace que la vida de Marx sea una vida muy precaria, tiene enfermedades frecuentes, algunas de ellas de erupciones en la piel, forúnculos; dicen que eran muy dolorosos, que incluso eso lo incapacitaba para sentarse y eso se refleja en su incapacidad para trabajar o incluso bajaba la calidad de la redacción; entonces Engels le decía: “pues aquí se nota la influencia de los forúnculos, necesitas comprar medicamento”.

Marx tuvo una vida de privaciones, de enfermedades que no se pudo atender, a la que hay que sumar la angustia por sus hijos y su esposa, que también estaba muy enferma. Jenny murió dos años antes que él, pero Marx, de hecho, ya no vivió después de Jenny; muy enfermo, viajó por el norte de África, visitó a su hija Laura y regresó a Londres, en don de murió en marzo de 1883 y está enterrado en el Cementerio de Highgate, en las afueras de Londres. Su tumba está bien cuidada por los obreros ingleses; ahí está enterrada su esposa, sus hijos y su criada Helene Demuth.

Así termina la vida de Marx, pero ¿qué había publicado realmente Marx? La cuestión judía y la Crítica a la filosofía del derecho de Hegel, que escribió estando de luna de miel; las Once Tesis sobre Feuerbach, La Sagrada Familia, La miseria de la filosofía contra Proudhon; Marx y Engels publicaron también las conferencias Trabajo asalariado y capital, el Manifiesto del Partido Comunista, la Contribución a la crítica de la economía política (en 1859) y el primer tomo de El Capital (en 1867). En vida de Marx y Engels no se publicó La Ideología alemana. Eso es todo lo que Marx publicó; pero dejó miles y miles de páginas manuscritas, con una letra que, decía Engels, ni el propio Marx podía descifrar pero que revela el inmenso trabajo realizado por él.

Aquí conviene aclarar que durante el tiempo que estuvo desempleado, escribiendo solo en el periódico de los emigrados alemanes en París, se dedicó de lleno a estudiar economía política, porque su trabajo en la Gaceta del Rin y su intento de defender a los campesinos del Mosela lo llevaron a la conclusión de que no sabía bien cómo funcionaban las cosas, de que no conocía la mecánica del sistema y entonces se da cuenta que tiene que estudiar los entresijos, las tripas del sistema y se da cuenta de que esos entresijos los forma precisamente la economía.

En Francia realiza la primera parte de sus importantísimas investigaciones económicas, dejando miles de páginas de resúmenes que hoy se conocen como los Manuscritos económico-filosóficos de 1844; también se les suele llamar Manuscritos de París, han sido publicados y forman varios tomos. Cuando murió Marx, ya tenía listo mucho material para el segundo y tercer tomo de El Capital y para la historia de la plusvalía; todo ese material se lo dejó a Engels y es él quien, revisando esos materiales, logró formar el segundo, el tercero y el cuarto tomo de esta obra; es decir, de la historia de la plusvalía, que Engels tampoco alcanza a publicar. Engels muere en 1895, 12 años después de Marx y le deja la tarea a Kautsky, un socialdemócrata alemán que es quien publica lo que se ha llamado el cuarto tomo de El Capital.

Lo que Marx publicó fue poco, relativamente hablando, pero el mundo de investigaciones que dejó en forma de manuscritos, y a veces hasta de primeros ensayos de redacción, habla de que ese hombre era un verdadero devorador de libros, un trabajador incansable y un cerebro privilegiado, que captaba como nadie, rápidamente, la esencia de lo que leía y gracias a eso pudo escribir lo poco que publicó.

La Universidad, la Nueva Gaceta del Rin, el primer exilio en París, la expulsión a Bélgica, el regreso a Alemania, la expulsión de Alemania, la llegada a Inglaterra, la publicación de El Capital y la muerte de Marx. Muy resumidamente ésa fue la vida de este hombre.

Claro, aquí hay que destacar la Liga Comunista, la fundación de la Cuarta Internacional y el inmenso trabajo que le costaba dirigir a los obreros de la Internacional; pero no tenemos tiempo para detallar eso. Marx muere en 1883, deja su herencia literaria a Engels, quien publica lo que puede hasta 1895 y el resto lo publica Kautsky. Hasta el día de hoy se sabe que mucho del material que Marx dejó en manuscrito y que tiene un valor incalculable para la ciencia y la política del mundo, sigue estando inédito.

El intento más grande por publicar las obras completas de Marx lo hizo en Rusia David Riazánov, un erudito marxista; él funda el Instituto marxista-leninista de Moscú y empieza a publicar sistemáticamente la obra de Marx, toda la obra, incluidos los manuscritos que no publicó; pero viene después la contraofensiva estalinista; Riazánov es de los opositores de Stalin, cae en desgracia, lo fusilan y el experimento termina ahí. Después llega un intento de los alemanes, hay mucho publicado ya, ojalá pudiéramos leer todo lo que se ha publicado, pero sigue habiendo una buena reserva de trabajos de Marx que no se han publicado.

¿Cuál es, en última instancia, la grandeza de Marx? Adrede he querido sintetizar al mínimo lo que publicó para contrastarlo con la enorme influencia que tuvo y tiene Marx. ¿Qué es lo que realmente hizo? El hombre, compañeros, vive en sociedad y decíamos, grosso modo, que hay dos grandes esferas de la vida del hombre en sociedad o dos grandes esferas de la vida social del hombre, en las que muchas veces no reflexionamos; pero cualquier sociedad se puede reducir a esas dos grandes esferas, ¿cuáles son?

Primero: la sociedad vive trabajando, produciendo todo lo que necesita para vivir; esto es lo que ahora se llama la producción, la actividad económica de los países. No hay país que no trabaje y no produzca cosas, porque si no lo hiciera dejaría de existir. Ésta es una de las dos grandes esferas de la sociedad. La actividad económica, la producción, no puede faltar, ni siquiera en los pueblos más atrasados, porque el hombre debe producir lo que necesita para vivir.

¿Cuál es la otra gran esfera? La esfera del pensamiento. Vivimos inmersos en una esfera que algunos llaman espiritual, otros ideológica, filosófica, etc., no hay sociedad que no realice, además de la actividad puramente productiva, la actividad pensante. Esta esfera es complicada, compleja; a veces, incluso, por no hablarse de ella, las masas ni siquiera tienen conciencia de que existe, pero está integrada por cosas de las que el hombre no puede prescindir, estamos hablando del derecho, de la teoría del Estado, las leyes, las sanciones, los delitos, etc.

No hay país que no tenga legislación, Estado, gobierno, un derecho que éste aplica sobre la gente; pero además hay otras actividades menos prácticas o de aplicación menos evidente que todos los países tienen, por ejemplo la religión, la filosofía, la actividad cultural (arte, música, poesía, literatura), incluso algunos problemas de carácter un tanto resbaladizo, lo que se llama la moral social, todo eso existe en cada país.

Ésos son los dos grandes componentes sociales; ningún país puede vivir si no tiene actividad económica, si no produce cuando menos una parte de lo que necesita para vivir: alimento, ropa, calzado, habitaciones, transporte, medicinas; y para producir todo eso ahora, y cada vez más, se necesitan máquinas productoras de otras máquinas, para producir lo que el hombre necesita. La actividad económica del hombre se ha hecho muy compleja, pero su esencia sigue siendo la misma, es la forma en la que el hombre produce lo que necesita para su propia vida material; pero como complemento indispensable de esta actividad se levanta la actividad espiritual, mental, pensante, del hombre, derecho, Estado, leyes, gobierno, religión, filosofía, política, cultura, moral. El mundo del espíritu.

Hasta antes de Marx, estas dos partes de la sociedad se consideraban relativamente independientes y se sostenía que la actividad pensante era la que gobernaba, dirigía, la que determinaba el éxito de la actividad económica productiva. Descartes llegó a decir: “pienso, luego existo”; el pensamiento como prueba de que el hombre existe es una revalorización, diría yo, casi absurda de la actividad pensante.

Pero esto tiene su explicación; en la época de Descartes se creía firmemente que el hombre pensaba por sí mismo y que era el pensamiento del hombre el que iba cambiando la situación de la sociedad, que el hombre se daba cuenta de lo que estaba mal y lo corregía, de lo que podía mejorar y lo mejoraba, se daba cuenta de que tal cosa no servía y la dejaba de producir y producía otra, etc., lo mismo ocurría con el gobierno, éste se daba cuenta de que algo no funcionaba y lo cambiaba, el Estado, la Constitución del Estado y con mayor razón la cultura, la religión; hay que recordar que los griegos tenían una religión distinta a la nuestra.

Se decía, se pensaba que la actividad pensante era la que explicaba el progreso del hombre, el progreso espiritual determinaba el progreso material; porque el hombre piensa es que puede mejorar la producción de zapatos, la producción de ropa o mejorar la vivienda, el transporte, el gobierno o mejorar la ley; se creía que todo esto dependía de la actividad pensante del hombre.

Pero la pregunta que nunca se hicieron y que nunca se contestaron es: y el hombre ¿de dónde piensa? ¿De dónde saca las ideas? La investigación moderna demuestra que el cerebro más inteligente no puede producir nada si no está en relación con la vida, si no está en relación con los demás hombres, con su sociedad y sobre todo si no está involucrado en la actividad cotidiana, en particular la económica, de la sociedad.

A final de cuentas, si nosotros hablamos de la actividad espiritual, pensante del hombre, y aceptamos que es ésta la que evoluciona y obliga a evolucionar a la economía, nos vemos en un problema grave, en una contradicción que no parece lógica, aceptable; porque ¿de dónde salen las ideas del hombre? ¿De dónde saca sus ideas?

Si a un hombre muy inteligente se le encerrara durante años en un cuarto aislado, cuando lo sacáramos de su aislamiento, ese sabio, ese genio potencial, sería un idiota, no sabría nada, no pensaría nada porque no habría tenido ninguna relación con la realidad, con la práctica. Cualquiera que examine lo que tiene, lo que piensa, lo que siente, se dará cuenta de que lo piensa porque lo ha visto, lo ha tocado, se lo han dicho o lo ha sufrido. El pensamiento del hombre se alimenta de lo que el hombre ve, oye, de hace, modifica, cambia.

El pensamiento del hombre nace de su actividad social; y la más importante, la primera de las actividades sociales del hombre, la que nunca faltó, es la actividad económica, porque si hubiera faltado no existiría la sociedad. Marx fue el primero que dijo que no es la actividad espiritual, pensante, la que dirige el desarrollo de la sociedad humana, sino su necesidad de vivir, y de vivir mejor, es la que lo obliga, la que le permite pensar y crear (lo que él llamó la superestructura ideológica de la sociedad).

La producción económica es la base sobre la que está construido el edificio social y sobre ese edificio, el primer nivel ideológico, espiritual, digamos, de la actividad pensante: política, Estado, leyes, aparato de justicia; y más arriba, todavía: religión, filosofía, ética, estética. Éste es el edificio social y es válido para todo el mundo, sin excepciones.

Esto que parece tan sencillo, tan claro, no se había pensado así, con esa precisión, antes de Marx, quien le da por primera vez al pensamiento humano un significado que no es divino, misterioso, una facultad que el hombre recibe quién sabe de dónde; Marx le atribuye  al pensamiento del hombre una naturaleza absolutamente terrenal, demostrando que nace de la actividad productiva, de la forma en que el hombre produce y reproduce su propia vida material; y que de esta actividad productiva es de donde el hombre saca sus ideas y de donde inventa las formas de gobierno, las formas de Estado, las leyes, las sanciones para quienes infringen estas leyes; y es para conservar esta actividad, para mejorarla o para completar la felicidad, digamos, del hombre sobre la tierra, que hace cultura o filosofa o cree en Dios.

El problema se puede representar con el dibujo de un edificio y también lo pudiéramos comparar con un gran árbol. Nosotros, los seres humanos, sobre todo los que no nos dedicamos a estudiar, por ejemplo, biología, vegetales, vemos de la tierra para arriba del árbol, pero no lo que hay debajo de este árbol, eso solo lo ven los que investigan, los que estudian los árboles; pero el hecho es, y ahora todos los sabemos, que por muy grande, por muy bello, por muy alto que sea el árbol, tiene sus raíces en la tierra, se alimenta del suelo y si no se alimentara de allí no podría existir.

Un árbol puede crecer muy alto; y las primeras ramitas quizás no nos ofrezcan tanta duda de que están naciendo de abajo, pero si el árbol sigue creciendo y da flores muy bonitas, muy grandes, como por ejemplo una magnolia o una azucena, que son flores muy bellas, muy coloridas, o da frutos muy sabrosos pero muy altos, como que ya nos cuesta trabajo creer que ésos también nacen de la tierra; como que ya no nos queda muy claro, ¿pero cómo se forma esta cosa tan bonita del lodo donde está plantado el árbol, del estiércol donde está el árbol? ¿Cómo es que este fruto tan dulce o esta flor tan bella vengan de la tierra?

Y tendemos a pensar que no, que el árbol da flores por sí mismo o porque alguna voluntad divina lo está dirigiendo para que produzca eso. Pero la ciencia dice que no es cierto, que todo es producto de que el árbol tiene sus raíces en la tierra; el árbol encuentra en la tierra el agua que necesita para vivir, los nutrientes que necesita van disueltos en el agua, penetran a través de sus raíces, suben por el tronco, van a las ramas, llegan a las últimas hojas y nutren el botón, la flor, el fruto; por muy dulce y por muy bella que sea la flor, tiene la misma fuente, el mismo origen: la tierra, la madre tierra.

Más o menos esto es lo que hay que pensar de la sociedad. Por muy sublime que nos parezcan las obras de arte, la pintura, la escultura, la arquitectura, la música, la literatura, por muy geniales que nos parezcan las obras de Dante o Cervantes, o la poesía de Rubén Darío o de Heine, todas tienen sus raíces en la actividad económica.

Marx le llamó estructura a la base, a la actividad económica del hombre y es esta estructura la que alimenta a la superestructura; es de la actividad económica de donde nacen aún los pensamientos más sublimes, más sutiles o aparentemente más alejados de la tierra; incluso la idea de Dios, por muy elevada que nos parezca, nace de aquí.

El hombre resuelve muchos problemas en su cabeza, en los laboratorios, en las aulas; pero los problemas que estudia y resuelve se los plantea primero la vida económica, la vida productiva. ¿Por qué se inventaron la rueda, el molino de trigo y la rueda hidráulica para producir electricidad? ¿Por qué se inventaron los barcos, los coches, los tornos, la máquina que usan los obreros? ¿Por qué se inventaron los aviones? ¿Por qué se ha inventado todo lo que el hombre tiene ahora en el mundo? Porque se lo exige o, cuando menos, siente que los necesita para su vida material.

Los grandes problemas que la mente resuelve son los que le plantea el proceso de producción de su vida material; y por eso hay que tener cuidado cuando Marx dice que la superestructura nace de la estructura o algunas veces se dice que la superestructura, es decir lo que el hombre piensa, solo refleja la realidad; rápidamente hay quien dice: “no, eso no puede ser, eso significaría que el pensamiento no sirve para nada, que es nada más un espejo que refleja lo que se le pone delante”. Marx aclara esto y dice que lo que el hombre piensa, inventa, resuelve, no lo hace para su placer, para escribirlo o platicarlo, sino para aplicarlo a su vida material.

Por eso es que la superestructura es un reflejo, pero no pasivo, de la base, precisamente para ayudar a la base a desarrollarse. Pero ¿qué fue primero, la vida económica o la vida espiritual? Evidentemente, la vida económica. La evolución de las ideas, de la superestructura, nace de abajo pero al mismo tiempo influye, determina, modifica y transforma lo que está ocurriendo en la sociedad. Pero cuando lo de abajo se transforma, necesariamente –y esto es lo importante- tiene que cambiar también lo que se piensa.

Por eso cuando en Grecia y en Roma la sociedad dejó de ser esclavista y comenzó a aparecer la sociedad feudal, la religión antigua, la religión de los griegos, que era la misma de los romanos, con nombres cambiados, tuvo que ser abandonada y en su lugar tuvo que aparecer una religión más acorde con la nueva base social.

El cristianismo vino a sustituir a la religión politeísta de los griegos (a Zeus, Atenea, Era, Apolo, Diana); las deidades griegas fueron abandonadas y en su lugar se instauró el cristianismo, ¿por qué ocurrió eso? Porque la sociedad había modificado su estructura, dejaba de ser una sociedad esclavista y se convertía en una sociedad feudal.

¿Cuándo aparece el protestantismo? ¿Cuándo aparecen la rebelión de Lutero y la rebelión de Calvino? Cuando el feudalismo tenía que ser derrotado por el capital moderno. El protestantismo es la forma del cristianismo que se corresponde con el capitalismo avanzado; por eso los gringos son protestantes, no son católicos, cuando menos no mayoritariamente, porque el puritanismo inglés, que vino a fundar Estados Unidos y que ha creado el imperio más grande que ha existido en toda la historia de la humanidad, era un puritanismo en rebelión contra el catolicismo tradicional de Inglaterra.

La religión también se va modificando conforme se modifica la estructura; si cambia la estructura social, cambia la superestructura. En la época feudal, cuando dominaba plenamente el cristianismo ortodoxo, era legítimo matar a un hombre porque no fuera cristiano, por eso se fundó la Santa Inquisición; era legítimo encerrarlo y torturarlo hasta que confesara que tenía pacto con el diablo; una vez que lo obligaban a confesar esto, lo quemaban en la plaza pública y la gente se reía y aplaudía. Eso era la justicia entonces, pero ahora ya no.

Ahora pensamos que lo justo es que cada quien crea en lo que quiera, hay libertad de conciencia; pero no siempre la hubo, es decir, la moral también se ha modificado. En la época de Aristóteles y de Platón, era legítimo poseer esclavos; en la Grecia antigua era motivo de orgullo.

La división en clases era tan rígida, que los hombres libres tenían prohibido trabajar con las manos, porque eso era propio de esclavos, y el hombre libre que trabajara con las manos, recibía pena de muerte. El trabajo sucio era para el esclavo, mientras a las clases altas correspondían la cultura, la literatura, el desarrollo espiritual y el disfrute de los bienes que producían los esclavos.

El concepto de libertad también era otro entre los griegos; los esclavos no tenían ese derecho. Si un esclavo huía y lo atrapaban, lo mataban. Ahora tenemos otro concepto de trabajo y la libertad significa otra cosa. También la idea de libertad se ha modificado. Todos éstos son ejemplos muy breves para demostrar que lo hecho por Marx fue una verdadera revolución.

Al decir que lo fundamental, la actividad básica de los hombres, es la economía. De la actividad económica depende todo lo demás, que se modifica al cambiar la base económica, misma que ha cambiado varias veces: pasamos del comunismo primitivo al esclavismo o al sistema despótico oriental, luego al feudalismo y después al capitalismo; ahora, países como Cuba o China están ensayado una nueva forma de sociedad llamada socialismo de mercado.

La base ha cambiado y, por lo tanto, también las ideas del hombre. No siempre se ha visto de la misma manera la libertad, la religión; antes era inmoral que las mujeres entraran con pantalón a la iglesia o con la cabeza destapada (eso ocurre todavía en el Islam) y en muchos lugares ni con la cara destapada, porque es inmoral.

En cambio, entre nosotros no, es muy normal. La moral es distinta según la época y el desarrollo económico de los pueblos. Antes se pensaba que todas estas concepciones evolucionaban por sí mismas, que el hombre las hacía evolucionar porque su cerebro evolucionaba, pero ahora sabemos que no, que sí han cambiado, y esto ha ocurrido porque se ha transformado la actividad productora del hombre.

Es la base la que cambia, evoluciona y arrastra con ella a la actividad pesante. Hay que ser claros, este arrastrar la actividad pensante tampoco es lineal; por ejemplo, antes de que en Francia tuviera lugar la gran revolución burguesa de 1789, la superestructura, por ejemplo la filosofía, ya había empezado a cambiar; como si la superestructura realmente se hubiera adelantado a la estructura y la hubiera orientado; no fue exactamente así, pero el fenómeno se dio. Los problemas que resolvió la Revolución Francesa no nacieron en ese momento, ya venían de atrás y los grandes pensadores franceses los vieron, analizaron y criticaron al sistema que los generaba, proponiendo un sistema nuevo.

Pero ese adelanto de la superestructura es solo aparente, en realidad ellos estaban respondiendo a problemas que presentaba la estructura, que ya estaba haciendo agua por todos lados; entonces se generó la crítica y esta crítica, esta superestructura, preparó el cambio de la estructura que ocurrió, precisamente, con la revolución de 1789.

Esta aparente anticipación de la superestructura, que se adelanta a la estructura es lo que lleva a muchos a decir que ahí está probado que primero cambian las ideas y luego la producción, pero están equivocados porque no ven el problema a fondo.

Marx ya lo dijo con toda claridad: “el hombre nunca se plantea problemas para los cuales no existan ya las condiciones de solución” es más, de la existencia del propio problema. ¿Por qué empezaron los filósofos del siglo XVIII a cuestionar el feudalismo francés?

Porque ya existían las condiciones en el seno del feudalismo francés; el problema mismo ya había nacido, la esclavitud exagerada, el hambre de los campesinos, ya estaban, el nacimiento del capital ya estaba, pero el feudalismo los oprimía y los filósofos le dieron voz a estas nuevas clases que estaban naciendo en el seno de la clase vieja; entonces parecía que la idea se estaba adelantando al hecho; pero la idea de todos modos nace del hecho, de la crisis social que estaba ocurriendo ya en la Francia feudal; y dónde culmina todo esto, en la Revolución y en la toma del poder por la burguesía.

Y con ello se cae todo el edificio ideológico feudal y vienen los derechos del hombre y del ciudadano y vienen la libertad de comercio, de empresa, de pensamiento, la libre competencia, etc.; de hecho, la libertad de creencia, de palabra, de imprenta, la libertad de pensamiento, no son más que una forma sublimada de la libertad de comercio, de la libre competencia económica; lo que la burguesía quería era libre competencia económica, libertad de comercio; y esa libertad también la lleva al terreno de la ideología y la plantea como algo muy sublime, casi como algo divino, como la libertad del hombre en general; pero la libertad que a la burguesía le interesaba (y le interesa) es la libertad de comercio, la libertad de contrato y la libertad de explotar el trabajo de los demás; pero para que esto no se oiga tan feo, lo adorna, lo envuelve con otras libertades que a muchos nos dejan con los ojos cuadrados y nos impiden conocer el fondo de las cosas.

Marx le da un fundamento terrenal al pensamiento del hombre, demuestra que éste nace de la vida económica, de la actividad económica de la sociedad; y demuestra otra cosa: que esta relación se ha movido a lo largo de la historia, que no ha permanecido siempre igual, sino que ha venido cambiando el modo en que el hombre produce en su vida, lo que él llamó el modo de producción y, por lo tanto, ha venido cambiando lo que el hombre piensa.

Por eso, cuando polemiza con Proudhon, se burla de él porque éste dice que la explotación del obrero viola o atenta contra la justicia eterna; y Marx pregunta: “¿pero qué justicia eterna es ésa? No hay tal justicia eterna, no hay ideas eternas porque si las hubiera tendrían que decirnos de dónde salieron, porque el hombre no es eterno. La ciencia ha demostrado que el hombre apareció sobre la tierra hace tres millones de años, antes de eso no había hombres sobre la tierra. Entonces, si la idea es eterna, ¿quién la generó? ¿Quién generó la idea de justicia? ¿De dónde vino? entonces hay que recurrir a explicaciones místicas que no tienen nada que ver con la realidad ni con la ciencia.

No puede haber ideas eternas porque las ideas las genera el hombre y esas ideas que el hombre genera van cambiando según las necesidades del hombre y según se va moviendo el modo en que el hombre produce su vida material; eso es lo que dijo Marx. Esto es lo que se llama materialismo histórico y dialéctico. Mucho se discute de dónde nacieron estas palabras; no importa por ahora, yo creo que han tomado carta de naturalización y en el mundo se conoce a la doctrina de Marx como materialismo dialéctico e histórico. ¿Por qué materialismo? Porque Marx demuestra, a diferencia de lo que se pensaba, que las ideas del hombre no nacen de su cerebro, que el cerebro del hombre no puede producir nada si está aislado de los demás hombres y de la actividad productiva de éstos. Por lo tanto, Marx le atribuye una raíz terrenal, como al árbol, al pensamiento humano; le dio una raíz material, por eso se llama materialismo.

Y se llama materialismo histórico porque esta situación se ha encarnado, se ha hecho realidad a lo largo de la historia; por eso es que Marx estudia la historia de la economía, del desarrollo económico y de las ideas de los hombres y demuestra, sin lugar a dudas, cómo la historia económica ha venido cambiando del comunismo primitivo al esclavismo, al sistema oriental, al feudalismo, al capitalismo, al socialismo de mercado; demuestra cómo ha venido cambiando y cómo, al cambiar el modo de producir, han venido cambiando las ideas de libertad, de justicia, de moral; ¿por qué en algunos sitios es inmoral que la mujer use pantalones y aquí no?, si ésta fuera una idea universal tendría que ser igual en todo el mundo, pero no es así, eso depende de la sociedad de que se trate.

La idea de belleza también cambia: en algunas tribus africanas, la gordura se considera símbolo de belleza, o traer un hueso atravesado en la nariz se considera bello; pero entre nosotros, no. La belleza es relativa, también depende de la sociedad y de la etapa del desarrollo de esa sociedad: la moral, la religión, la cultura han evolucionado, han cambiado. Las ideas de libertad, igualdad, fraternidad, justicia, lealtad, verdad, han cambiado a lo largo de la historia del hombre, no existen las ideas eternas.

Los que nos hablan de verdades eternas quieren hacernos creer que el sistema actual no va a cambiar nunca, que es eterno; pero Marx dijo: “no es cierto, la vida del hombre ha cambiado, se ha movido, ha evolucionado”, eso es lo que quiere decir que el hombre es histórico. La vida material del hombre es histórica, porque se ha desarrollado a lo largo de la historia y ha cambiado drásticamente a lo largo de ésta; y las ideas del hombre han cambiado en consecuencia, basadas en el cambio de la forma de producción.