OPINIÓN

Carlos Marx

Brasil Acosta Peña
Doctor en economía por el Colegio de México (COOLMEX) con estancia en investigación en la Universidad de Princeton, fue catedrático en el Centro de Investigación y Docencia económica y articulista en la revista económica Trimestre Económico.

Nació en Tréveris (Tier), Alemania el cinco de mayo de 1818, por lo cual se cumplen 200 años de su nacimiento. Carlos Marx es uno de los grandes genios que la humanidad ha dado. Los trabajadores del mundo tienen en Carlos Marx a su ideólogo y la humanidad un modelo de desarrollo económico que garantice la distribución de la riqueza y una vida social en armonía entre los hombres y con el medio ambiente. Pocos homenajes he escuchado que se hayan realizado a la altura del gran pensador y revolucionario que fue y sigue siendo Carlos Marx. No obstante, en México sí se hizo uno de gran envergadura y supe de otro muy importante en China.

En el caso de México, se realizó el dos de mayo del presente año en el Auditorio Nacional y fue organizado por el Movimiento Antorchista mediante una magistral conferencia impartida por el ingeniero Aquiles Córdova Morán, de quien puedo decir con certeza y sin apasionamiento que  en este país es quien mejor conoce, domina y maneja la teoría marxista a través de la obra cumbre de Marx: El Capital. Las “transiciones dialécticas”, como dice Engels en una de las cartas que cruzara con Marx, las entiende perfectamente el ingeniero Aquiles Córdova, pues, aunque no es economista de carrera, lo es gracias a que ha estudiado de forma autodidacta, y cuenta con una gran capacidad de análisis y de trabajo, de memoria y de síntesis y posee una herramienta poderosísima que pone al servicio de su análisis, que es la filosofía y, en particular, el método dialéctico e histórico de Marx.

La conferencia abarcó tres temas principales: en primer lugar hizo una síntesis brevísima pero clara y suficiente de la vida y la obra de Carlos Marx; en segundo lugar, ennumeró las aportaciones de Marx al análisis de los fenómenos del pensamiento, de la naturaleza y, sobre todo de la forma de pensar dialéctica e histórica para explicar los fenómenos sociales; finalmente, hizo un análisis de cómo la base económica es la que determina en última instancia a la superestructura en el edificio social y cómo precisamente con esta explicación de las cosas, se podía entender la vigencia de Marx y el nacimiento de la Unión Soviética en el marco de la Primera y la Segunda Guerras Mundiales, así como las actuales acciones de Estados Unidos contra el mundo (recientemente se incluye la salida del acuerdo de paz con Irán) y que tienen al mundo en vilo y al borde de una guerra mundial, son formas en las que se manifiesta la intención de evitar que se propague el pensamiento de Marx, pues ello acabaría con el interés egoísta impulsado por la economía capitalista y se podría construir una sociedad sin clases sociales, en la que el interés económico esté a favor del hombre y no el hombre a favor del interés económico. Como dice el propio Marx, que el hombre viva para trabajar y no trabaje para vivir. De ahí que se lance una campaña ideológica contra el marxismo.

Lo más notable de esta magistral conferencia fue el carácter científico con el que se abordó el tema; sin dogmatismos, con objetividad y con la esperanza de que avancemos y podamos construir una sociedad mejor, siguiendo los preceptos del marxismo.

Al finalizar la conferencia del ingeniero Aquiles Córdova Morán, ante un Auditorio Nacional pletórico y entusiasta, se disfrutó de un banquete cultural con bailes, música y poesía alusivas al genio de los proletarios del mundo: Carlos Marx.

El segundo festejo al que me referí antes, y que quise destacar, fue el de la Republica Popular China, encabezado por el Partido Comunista Chino y su Secretario General y presidente de la República, Xi Jinping. Es importante, y curioso a la vez, señalar la coincidencia entre el homenaje hecho a Carlos Marx por el Movimiento Antorchista y el realizado por la República Popular China, la primera economía productora de riqueza en el mundo, gracias a cuya productividad, hoy muchas de las mercancías que usamos son baratas y de buena calidad.

Por su parte, Antorcha representa a las clases desprotegidas de México y constituye, un movimiento esperanzador para construir una nación que llegue a producir y a distribuir la riqueza como lo hace la potencia mundial que hoy es China.

Algunos de los señalamientos del presidente Xi Jinping los expondré literalmente, con el afán de mostrar las coincidencias con los planteamientos hechos por el Ing. Aquiles Córdova Morán y que constituyen las herramientas para la construcción de un mundo mejor, que es perfectamente posible. Dijo Xi: “Mientras que el mundo ha llegado a una ‘encrucijada’, China no se inmuta... el marxismo es clave para la estabilidad y desarrollo de China”. “En la nueva era, los comunistas chinos aún necesitan aprender de Marx”.

“Que las visiones hermosas de la sociedad humana concebidas por Marx y Friedrich Engels sigan desplegándose en el territorio de China”. Marx es “el maestro de la revolución para el proletariado y la clase trabajadora de todo el mundo, el fundador principal del marxismo, el creador de los partidos marxistas, el explorador del comunismo internacional y el pensador más brillante de los tiempos modernos”.

“El marxismo, por primera vez, exploró el camino hacia la libertad y la liberación de la humanidad desde la posición del pueblo, y señaló la dirección, con teoría científica, hacia una sociedad ideal sin opresión ni explotación, donde cada persona disfrutaría de igualdad y libertad”. “El marxismo no solo ha cambiado el mundo profundamente, sino también a China”.

“Al aprender de Marx, debemos estudiar y practicar sus ideas sobre las reglas de la evolución social”. “Debemos comprender la visión del mundo y metodología del materialismo dialéctico y del materialismo histórico”. “Debemos convertir en nuestra misión fundamental luchar por el bienestar del pueblo y en nuestro propósito fundamental servir al pueblo con todo nuestro corazón”.

Como se ve, grandes son las coincidencias de los grandes hombres y de los grandes movimientos sociales del mundo que son consecuentes con el marxismo. Todo cambia; y el deber de todo revolucionario es estudiar a Marx científicamente y llevar sus planteamientos, consecuentemente, a la práctica para educar y organizar al pueblo desprotegido y desamparado y construir una sociedad más justa y equitativa con los trabajadores que crean la riqueza pero que no disfrutan de ella.