PHILIAS

Las enfermedades cardiovasculares

/facebook @twitt

Elsa Campos Córdova

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son alteraciones en el corazón y los vasos sanguíneos. Por su mayor frecuencia resaltan la cardiopatía coronaria o isquémica (obstrucción en los vasos sanguíneos del corazón); los accidentes en los vasos sanguíneos cerebrales; las arteriopatías periféricas (es decir, en los miembros inferiores y superiores); las trombosis venosas (coágulos de sangre o trombos en las venas de las piernas que pueden desprenderse y alojarse en vasos del corazón o pulmones) y las cardiopatías congénitas (malformaciones cardiacas presentes desde el nacimiento).

Las ECV son la causa más frecuente de muerte en la población mundial; según la Organización Mundial de la Salud (OMS), de las 54 millones de muertes anuales 17.3 millones son debidas a estos padecimientos, equivalentes el 32 por ciento.  De ese total, 8.2 millones son causados por cardiopatías isquémicas y 6.5 millones a alteraciones cerebrovasculares.

En el mundo, cada cuatro segundos ocurre un infarto agudo de miocardio, según la expresión clínica de la cardiopatía isquémica, y cada cinco segundos tiene lugar un evento vascular cerebral. La mortalidad por estas enfermedades está aumentando de manera desproporcionada en los países y poblaciones con ingresos más bajos, donde se reporta el 80 por ciento del total de los fallecimientos.

En México mueren de ECV el 19 por ciento de mujeres y hombres con edades entre 30 y 69 años, debido en gran proporción a los factores de riesgo asociados: más de 17 millones en hipertensos; más de 14 millones en dislipidémicos (con niveles elevados de grasas en la sangre); más de 10.4 millones en diabéticos (el 15.8 por ciento de la población entre 20 y 79 años); más de 85 millones con sobrepeso u obesidad y más de 15 millones con grados variables de tabaquismo.

Es importante saber que la mayoría de las ECV pueden prevenirse atacando oportunamente los factores de riesgo medibles y modificables que las condicionan.

La causa más frecuente para el desarrollo de estos problemas es la formación de depósitos de grasa en las paredes de los vasos sanguíneos que irrigan el corazón, el cerebro y los miembros inferiores, en cuyo origen participan fundamentalmente la hiperlipidemia, consistente en el aumento del colesterol total, colesterol LDL comúnmente conocido como “colesterol malo” y los triglicéridos e hiperglucemia (por alta ingesta de azúcares y carbohidratos); en conjunto estos factores representan el 90 por ciento del riesgo atribuible. También influyen la inactividad física, el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo, la obesidad, el sobrepeso, la hipertensión arterial y la diabetes.

En conclusión: las ECV son el conjunto de patologías que mayor importancia ha cobrado en todo el mundo, no solo por el impacto que tienen en la morbimortalidad de la población, y por los años y la edad en la que dejan incapacitadas a las personas en edad activa, sino porque son manifestaciones de la desigualdad social, la falta de acceso a alimentos saludables e inocuos, la seguridad alimentaria, la falta de acceso a servicios de salud de buena calidad y de las deficiencias e ineficiencia de los sistemas nacionales de salud.