MOSAICO CULTURAL

Käthe Kollwitz

Käthe Kollwitz fue una artista alemana que nació en Königsberg, actual Kaliningrado. El tipo de arte que esta mujer cultivó y propagó se vio influido por las ideas socialistas que predominaron en tiempos de las dos Guerras Mundiales y que vertieron en el triunfo de la Revolución Bolchevique en Rusia. Generalmente se le ubica dentro de la corriente del realismo crítico; su expresión artística está comprometida con los más humildes; en sus grabados, pinturas y esculturas se dejan ver el dolor, la pobreza, la desesperación y las humillaciones que enfrentan las personas que se hallan en condiciones de sobrevivencia.

Son varias las obras que muestran lo antes dicho, pero hay una que en especial llama la atención: la escultura Madre con hijo muerto, quizás la más conocida. En esta obra, Käthe representa a una mujer lamentando la pérdida de su hijo. Es curioso que este tema esté demasiado visto en la historia de la escultura y la pintura de Occidente, sobre todo porque desde La Piedad de Miguel Ángel, en la que Cristo crucificado y muerto yace en brazos de una María llorosa, nos remite al ámbito religioso donde el asunto ha sido repetido por muchos artistas. Por ésta y otras semejanzas, a la obra de la artista alemana se le conoce también como La Piedad de Kollwitz.

Pero no confundamos los contenidos, pues mientras que en las representaciones religiosas este pasaje se ofrece como un acto de devoción hacia Dios (recordemos que piedad quiere decir creer en los dioses), en La Piedad de Kollwitz el motivo de la obra es un cuestionamiento que su autora hace a la realidad humana; es decir, nos describe la angustia de la madre y nos induce a pensar que el dolor que siente la sumergen en la desesperación y aun en la posible maldición por la muerte de su hijo.

Éstas no son simples reflexiones sin fundamento, ya que la también escritora alemana siempre tuvo interés por explorar y mostrar las causas del sufrimiento de la humanidad. La misma Käthe Kollwitz padeció un destino trágico, pues perdió un hijo en la Primera Guerra Mundial y un nieto en la Segunda. En este tipo de obras buscaba la reflexión de la gente sobre el dolor humano y, sobre todo, la causa de las múltiples desdichas de los humildes.

Su obra tuvo un destino igualmente trágico, pues con la llegada del Nacional Socialismo al poder se prohibió la exhibición de sus piezas de arte debido a su contenido crítico, a pesar de que la escultura de la que hablamos en este artículo fue utilizada en la propaganda política de los nazis. La propia Käthe, que siempre luchó a favor de las ideas socialistas, fue perseguida por éstos y finalmente detenida. Su destino era un campo de concentración donde sería ejecutada, pero por su renombre y edad se le permitió abandonar Berlín.

Sin embargo, la gran artista plástica no alcanzó a ver la victoria de los soldados soviéticos sobre los nazis, pues murió pocos días antes del término de la Segunda Gran Guerra. Su perseverancia en el arte y en las ideas socialistas dejó una lección a los artistas posteriores y sobre todo a los que, como ella, ven en la creatividad artística un arma para concientizar y liberar a las masas del dominio político y económico de los poderosos.