ESCAFANDRA

García Icazbalceta: una vida entera dedicada a la historia

/facebook @twitter
Ángel Trejo

Joaquín García Icazbalceta nació de padre español y madre mexicana el 21 de agosto de 1825 en la Ciudad de México. En 1828, al decretarse la expulsión del país de ciudadanos españoles su familia se trasladó a Cádiz, España, donde permaneció hasta 1836, año en que retornó a México.

En la guerra de invasión militar estadounidense (1846-1848) formó parte de la resistencia voluntaria y en la batalla de Molino del Rey cumplió su acción más señalada. Una vez pasada esta grave contingencia nacional, el joven Joaquín se dedicó a las letras, al periodismo y a la investigación histórica. Su dominio del latín, inglés, francés, italiano y el alemán favoreció la intensa vida intelectual que le esperaba en lo inmediato: la fundación del periódico El Ruiseñor, una traducción de la Historia de Perú, de William H. Prescott; la impresión de obras históricas antiguas y su integración al cuerpo de investigadores-redactores del Diccionario Universal de Historia y Geografía, donde coincidió con Manuel Orozco y Berra, Ignacio Rayón, José María Andrade, Lucas Alamán, José María Lafragua y José Fernando Ramírez.

De esta experiencia habrían de desprenderse sus principales aportaciones a la historia de México: el rescate, clasificación, evaluación y divulgación de documentos históricos anteriormente perdidos en bibliotecas y archivos, tareas que privilegió por encima de la escritura de textos de su autoría literaria.

Fue enorme el contraste que hubo entre los libros que García Izcabalceta firmó como autor y los que habilitó y editó para que otros historiadores pudieran utilizarlos como fuentes de información, dice uno de sus biógrafos (Julio Jiménez Rueda), toda vez que entre las primeras solo resaltan las notas que escribió para el Diccionario Universal de Historia y Geografía, en tanto que en las segundas abundan los breves ensayos bibliográficos, filológicos, lingüísticos, las traducciones, los prólogos y las evaluaciones críticas.

Algunos de estos textos y 16 notas biográficas, originalmente editadas en el Diccionario Universal, fueron publicados en 1942 en la colección Biblioteca del Estudiante Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con el título Opúsculos y biografías.

El primero de estos ensayos está dedicado a los historiadores de México y a varios personajes de la Colonia Española de quienes se oye hablar mucho y poco se conoce de su vida y hechos, entre ellos Bartolomé Colón (el hermano menor de don Cristóbal), el capitán Pedro de Alvarado, el cronista Bernal Díaz del Castillo, el exvirrey de Nueva España, Antonio de Mendoza; Alonso de Ávila –padre de los jóvenes Alonso y Gil González de Ávila, quienes junto a los hijos de Fernando de Cortés ensayaron un fallido levantamiento armado contra la Corona Española y en 1566 fueron decapitados); Doña Marina (La Malinche), el exvirrey Conde de Revillagigedo, el historiador italiano Lorenzo Boturini y el obispo de Michoacán Manuel Abad y Queypo, quien fue liberal y muy amigo de Miguel Hidalgo y Costilla pero lo excomulgó apenas se enteró que se había lanzado a la lucha armada en pos de la independencia de México con respecto a España.