PHILIAS

Las poco estudiadas esponjas marinas de México

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Jorge Adrián Serrano

Esta vez platicaremos de un grupo de animales marinos poco conocidos, pero que tienen una importancia invaluable en los ecosistemas: las esponjas. Es probable que nuestros lectores hayan visto en películas animadas, acuarios, fotografías submarinas de sitios turísticos o aun en peceras unas estructuras cilíndricas, coloridas y tubulares que no se mueven y que por su apariencia inmóvil parecen vegetales. Estas especies, sin embargo, son en realidad animales que a lo largo de la evolución se han diversificado y han llegado hasta nuestros días sin haber desarrollado un solo tejido u órgano.

Las esponjas son animales multicelulares, la mayoría vive en ambientes marinos, aunque hay algunas, muy pocas, de agua dulce. El lector preguntará por qué se clasifican dentro del reino animal si a simple vista no se advierte en ellos movimiento alguno. La respuesta solo puede darla el análisis del cuerpo cilíndrico de una esponja a través del microscopio, pues éste nos permite distinguir varios tipos de células entre ellas algunas con movimiento propio. 

Este animal se alimenta con nutrimentos y partículas orgánicas dispersas en el agua mediante el uso de unos microporos que se hallan sobre la superficie externa de su cuerpo; estos alimentos son distribuidos en su interior por unas células en movimiento llamadas coanocitos, que disponen de una prolongación en forma de látigo conocida como flagelo. Esta estructura bate y conduce constantemente el agua cargada de alimento adonde se necesita a través de un sistema de microcanales que recorren el interior total de la esponja.

Se han realizado experimentos con metodología mecánica a fin de disgregar completamente el cuerpo del animal y se ha logrado constatar que las células separadas tienen capacidad para reunificarse y reconstruir la esponja al cabo de tres semanas. Son los únicos animales que poseen células con la capacidad para volver a formar su cuerpo después de un daño físico severo.

En todo el mundo se han localizado ocho mil 553 especies de esponjas, de las cuales México posee 517, tanto en el Océano Pacífico como en el Atlántico (Golfo de México). Apenas el 29 por ciento de las especies mexicanas (150) son consideradas endémicas. Este número escaso evidencia la falta de estudios e investigaciones sobre estos organismos en nuestro país.

La función de estos organismos en los sistemas ecológicos es muy importante porque son los grandes filtradores de los suelos marinos, tanto en regiones de aguas someras como en mar profundo. La capacidad de filtración de las esponjas permite el retiro hasta del 90 por ciento de las bacterias y el 63 por ciento de los virus que se encuentran en las aguas, además de todas las materias orgánicas con que se alimentan.

Una esponja puede bombear al día un promedio de mil 200 veces el volumen de su cuerpo e incorporan a su medio minerales correspondientes al carbonato de calcio o el dióxido de sílice. Esto se debe a que sintetizan pequeñas estructuras alargadas y puntiagudas, llamadas espículas, que funcionan a manera de un endoesqueleto que da soporte y forma a su cuerpo.  

Así, la próxima vez que visite una playa y advierta un agua azul y cristalina entre las olas, los turistas y el guano de las aves marinas, piense que en el fondo del mar viven organismos como las esponjas que se dedican a filtrar y limpiar las aguas de otros animalitos nocivos para la salud humana.