REPORTAJE OAXACA

Desfile de partidos defrauda a Guichicovi durante trienios

/facebook @twitt

Águeda Robles

El año 2017 fue una verdadera pesadilla para una de las comunidades más pobres de Oaxaca, San Juan Guichicovi, que en los últimos 14 años ha sido gobernada por la izquierda y sus mayores problemas socioeconómicos –la pobreza y la marginación– en lugar de atenuarse se han agudizado y se intensificaron el pasado siete de septiembre, cuando un sismo de 8.1 grados cimbró al estado de Oaxaca, afectand a San Juan, ubicado en la zona norte del Istmo de Tehuantepec y cuenta con 29 mil 364 habitantes; Guichicovi resultó uno de los 41 municipios más afectados en la entidad dado que un número considerable de sus viviendas colapsaron.

San Juan Guichicovi está clasificado entre los mil 115 municipios que forman parte de las Zonas Rurales de Atención Prioritaria del país por sus condiciones de extrema pobreza y marginalidad social y económica, además de la virtual ausencia de autoridades municipales que se ocupen de resolver estos problemas.

En este municipio, los indígenas mixes se aferran a mantener viva su lengua y su cultura. Los shigulas –personas de mayor edad en el pueblo– se encargan de preservar las festividades religiosas. Son ellos quienes denuncian los asaltos en caminos y carreteras y la falta de servicios urbanos y apoyos para el campo.

En los últimos cuatro meses, han sido también los shigulas quienes han alzado la voz para exigir los urgentes apoyos que los habitantes de San Juan Guichicovi necesitan para superar la gran devastación que el sismo provocó en sus casas y campos de cultivo.

Don Mariano Francisco Santiago, uno de los integrantes del consejo de ancianos, denunció que el único argumento del gobierno estatal de Oaxaca para negar respaldo a San Juan Guichicovi es que el municipio es administrado por un partido político diferente al del gobierno del Estado.

Esta versión, sin embargo, solo es un pretexto falaz y cínico, porque la mayoría de los habitantes es testigo de cómo unos cuantos militantes del Sol Azteca se benefician con los pocos apoyos que el gobierno estatal envía a este municipio.

Mientras tanto, el resto de la población se encuentra sumida en la pobreza extrema, los derrumbes causados por los sismos del 19 y el 23 de septiembre y la inmovilidad laboral, pues los proyectos de producción de maíz, frijol, café y ganadería están paralizados.

Don Mariano recordó que en 2002 hubo una gran fiesta cuando Raynel Ramírez Mijangos, militante del Partido de la Revolución Democrática (PRD), ganó la presidencia municipal y todo mundo supuso que las cosas iban a cambiar con el desplazamiento del Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuyo último edil fue Francisco Sánchez Rojas.

Con 60 años de edad y con el recuerdo fresco de los acontecimientos más recientes, don Mariano hace recuento de las muchas decepciones que los ciudadanos de su pueblo han experimentado con todos los partidos políticos de México que han gobernado en Oaxaca.

En el periodo gubernamental de José Murat Casab (1999-2005), tuvieron la percepción de que la falta de apoyo de parte del gobierno estatal a su municipio provino de éste. Sin embargo, el mismo resultado negativo hallaron con la administración siguiente, la encabezada por Ulises Ruiz (2005-2011).

Cuando la Alianza para el Cambio llevó a Gabino Cué Monteagudo al gobierno estatal de Oaxaca y a Heriberto Luis Zacarías a la presidencia municipal de San Juan Guichicovi (2011-2013), pensaron que con el PRD la situación de su pueblo mejoraría notoriamente.

“El pueblo pensó que todo iba a cambiar. Nosotros celebramos, pues pensamos que la tristeza se había acabado, que el desarrollo llegaría a nuestras comunidades que han sido olvidadas por tantos años. Pero no fue así”, afirmó Sánchez Rojas con decepción y melancolía.

Después de esos tres años de resultados nulos, siguieron otros tres más con Francisca Pineda Vera, quien tampoco trajo desarrollo para la mayoría de la comunidad. Las únicas y pocas calles con pavimento, drenaje y agua potable son las de quienes apoyan al PRD. Igual ocurre con los programas sociales, que solo aterrizan entre los perredistas. 

Estas actitudes discriminatorias generaron un conflicto social en 2014, conflicto que derivó en la toma violenta del Palacio Municipal, una petición para desaparecer poderes y una acusación contra la edil por malversación de 83 millones de pesos destinados a obras públicas y seguridad y de los que hasta la fecha se desconoce el paradero.
La también esposa de Ramírez Mijangos, cuando fue edil, nunca entregó una ambulancia donada por la administración estatal para la clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

El embate de la naturaleza
Los sismos dejaron sin techo en San Juan a por lo menos 60 familias y el actual edil, Cástulo Escobedo Lucas, argumenta que no ha podido ayudarlas porque el gobierno estatal le niega apoyo al no pertenecer su administración al mismo partido que el suyo.

 Y mientras los funcionarios públicos justifican su ineptitud pretextando pleitos entre partidos políticos, los damnificados de los sismos viven en la intemperie o arrimados con familiares. En la cabecera municipal colapsaron dos casas y en Río Pachiñe una agencia municipal, la destrucción fue casi total pues afectó 60 viviendas.  
Los días inmediatamente posteriores a los sismos de 7.1 y 8.1 grados se trabajó intensamente para limpiar los terrenos donde las casas colapsaron.

La ayuda externa fluyó en ese periodo porque los gobiernos estatal y federal hicieron llegar a las comunidades de San Juan Guichicovi despensas alimentarias, agua potable, colchonetas y cobijas y se instaló un albergue. Pero poco tiempo más tarde la historia cambió.

 Dos días después de una visita del gobernador Alejandro Murat y el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, los militares habilitados en el albergue se retiraron de San Juan, pese a que los pobladores solicitaron que se resguardara la cabecera municipal, donde había riesgo de saqueo de las casas en pie y las semi-derrumbadas.

Doña Maurilia García, quien se dedica a elaborar totopos en un horno improvisado, se pregunta cuándo podrá recuperar su casa para evitar que sus hijos sigan durmiendo bajo hule y que sus escasos bienes patrimoniales estén seguros y no expuestos a los ladrones.

Han pasado varias semanas del primer sismo y hasta hoy son muy pocos los damnificados que han recibido tarjetas fondeadas para la reconstrucción y la mayoría desconoce si las  afectaciones a sus hogares implicarán su reubicación a otro lugar.

A la fecha ningún especialista ha evaluado los daños de las casas afectadas por los sismos y el presidente municipal, también de extracción perredista, anda enteramente distraído en el proceso electoral de 2018.

El cambio que avanza en San Juan Guichicovi
Desde hace ocho años, sin embargo, “algo” comenzó a cambiar en San Juan Guichicovi, pues fue a partir de entonces cuando llegó a este municipio el Movimiento Antorchista, y ese “algo” fue el trabajo social organizado.

Con esta organización, aseguró Emilio Ramírez Pimentel, habitante de la cabecera municipal, se ha logrado la pavimentación de Paso Real a Santa Ana, el techado en José María Morelos y diversas obras en la Istmeña, Sección Zapote, Ramos Millán, Estación Sarabia, El Zarzal y El Maluco.

“Con el trabajo organizado pueden dejarse atrás los rezagos”, explicó don Emilio, quien dijo además que las múltiples decepciones que el actual alcalde perredista, Cástulo Escobedo Lucas, está provocando en la población, están definiendo mayores adhesiones al Movimiento Antorchista, porque él sí está dedicado a servir al pueblo. 
Andrés López Canseco, representante de Antorcha Campesina en la región, detalló que esta organización social no busca la confrontación, solo espera que la equidad se dé en las comunidades y que mientras esto no suceda sus integrantes seguirán luchando por los derechos de los más pobres.

Para la población de San Juan Guichicovi, 2018 aparece como una esperanzadora oportunidad para lograr que la población alcance los objetivos sociales y económicos que desde hace mucho tiempo alientan, a fin de superar su estatus de pobreza y marginalidad y, ahora también, sus proyectos de reconstrucción de hogares, escuelas y caminos.