PULSO LEGISLATIVO

AMLO, el incongruente

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Álvaro Ramírez Velasco

Incongruente e inconsistente resultó la actuación del jefe máximo del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), en sus más recientes decisiones, entre ellas la de aliarse con un partido conservador como Encuentro Social (PES), evidentemente contrario a los postulados de la izquierda que se supone sustenta Morena, y de sumar a su proyecto a personajes oscuros y otrora notables integrantes de la “mafia del poder” que dice combatir.

Estos errores del tabasqueño han resultado patológicos y le han costado las derrotas de 2006, cuando presuntamente lo despojaron del triunfo, y  2012.

No hay forma de entender este proceder. Los enemigos de ayer, quienes eran “ladrones”, hoy son sus amigos; las acciones que antaño eran “pragmatismo vulgar”, hoy las realiza él.

No hay justificación alguna para que haya sumado a la alianza de “izquierda”, que ya conformaban Morena y el Partido del Trabajo (PT), al conservador Partido Encuentro Social (PES), que además en el pasado ha sido por igual rémora del priismo y el panismo.

El instituto que dirige Hugo Érick Flores, además de su flácida ideología y comportamiento acomodaticio, no representa ninguna fuerza real que sume a la causa lopezobradorista y sí, en cambio, es un lastre al que habrá que darle posiciones legislativas. Se estima que se llevará al menos 20, entre diputados y senadores.
Se trata de un partido que se ha manifestado en contra de banderas de la izquierda, como la diversidad sexual y el derecho a las mujeres a decidir sobre sus cuerpos.

Apenas hace unos meses, en junio de 2017, López Obrador satanizaba las alianzas en las que el PES participó  de manera “promiscua”, como la calificó él mismo, junto con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Estado de México y con el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democráticca (PRD) en Coahuila.
Entonces el mesías de Morena dijo que se trataba de “partidos al servicio del régimen (...)

Por congruencia, no podemos marchar juntos… el fin no justifica los medios; no es ganar a toda costa, sin escrúpulos morales de ninguna índole. ¿Qué tienen que ver programáticamente, ideológicamente (la izquierda con la derecha)? ¡Nada! Es pragmatismo vulgar, ramplón. Morena nunca va a dejar sus principios”. Muy pocos de sus seguidores se han manifestado en contra de esta alianza de Morena y el PES en 2018.

Vale la pena destacar el desplante de lucidez, que no demuestra López Obrador, de una de sus seguidoras de corazón, que lo adora hasta la médula: la escritora Elena Poniatowska Amor.

El día en que su precandidato presentó su gabinete, hace un par de semanas, la autora de Tinísima, acompañada por la activista lésbico-gay y actriz Jesusa Rodríguez, protestó con una pancarta contra la adhesión del PES a la ahora llamada coalición “Juntos haremos historia”.

“No al PES”, con el símbolo de los cristianos –religión a la que pertenece López Obrador– se leía en la cartulina.
Hay más y peor: Encuentro Social ni siquiera reporta una votación, real o potencial, en los estudios demoscópicos que se han realizado hasta ahora para conseguir el tres por ciento de los votos nacionales y conservar su registro.
Morena va a salvarle el pellejo, a fin de que este minipartido siga gozando de las ministraciones millonarias que le otorga por ley el Instituto Nacional Electoral (INE), para que luego vuelva a aliarse con el PAN o con el PRI.

Aunado a lo anterior, resulta inconcebible, al menos como estrategia en imagen, que López Obrador haya sumado y dado además la calidad de jefa de su posible gabinete, si es que pasa la prueba de las urnas el 1º de julio de 2018, a la exministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Olga Sánchez Cordero, quien arrastra como estigma histórico haber salvado con su voto en 2007 al exgobernador poblano Mario Plutarco Marín Torres de la destitución por el caso Lydia Cacho.

Otro caso que indigna a varios, es que en Educación Pública el tabasqueño haya propuesto a Esteban Moctezuma Barragán, exsecretario de Gobernación en el sexenio del priista Ernesto Zedillo y luego empleado de Ricardo Salinas Pliego, de TV Azteca, en su fundación. ¿Qué le pasa a AMLO? éstos no parecen errores, sino actos pensados como una estrategia.