REPORTAJE PUEBLA

El caos de Morena

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Álvaro Ramírez

Una vez que el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) eligió mediante  encuestas al senador experredista Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta como su coordinador de Organización Electoral –virtual candidato a la gubernatura– se desató abiertamente la agria guerra entre el bando de los fundadores –los “puros” del partido– y los recién sumados al lopezobradorismo después de renunciar a otros institutos.

La intestina disputa en el partido de “izquierda” se prevé que minará, en el corto plazo, el estimado de casi el 15 por ciento de las potenciales preferencias electorales, que sitúan al pejepartido en segundo lugar, apenas un par de puntos detrás del Partido Acción Nacional (PAN) en la entidad. Sin embargo, las disputas intramuros, el descontento expresado contra Barbosa incluso en desplegados y la creación de un frente específico para el caso, no es el mayor problema de Morena.

Su más grave quiebre lo ha generado su política de “puertas abiertas” y su disposición irracional a recibir a cualquiera, sin reparar en pasados y presentes ni en señalamientos de conductas delincuenciales o perversas. El ejemplo más claro de que en Morena no existe un filtro de selección para los nuevos cuadros, lo representa Alonso Aco Cortés, rico empresario que ha lucrado por décadas con el trabajo de los campesinos en la Sierra Nororiental y que incluso en medios de comunicación ha amenazado de muerte a integrantes del Movimiento Antorchista (MA).

En medio de estos conflictos ha sido cortada de tajo la dirigencia estatal de Morena, que encabeza Gabriel Biestro Medinilla, un joven cuya experiencia se limita a haber sido brigadista de las protestas de Andrés Manuel López Obrador, y las figuras públicas que anuncian y toman determinaciones son Barbosa y el diputado federal expriista Alejandro Armenta Mier, aspirante al Senado de la República.

Los dos, además, le disputan el control de buena parte del partido en Puebla al exgobernador Manuel Bartlett Díaz, quien no pudo conseguirle –hasta ahora– candidatura alguna a su sobrino político y diputado federal Rodrigo Abdala, quien carece de experiencia, pues en el pasado apenas fue líder estudiantil y funcionario de alto nivel del Instituto Estatal Electoral (IEE).

Así Morena-Puebla vive en el caos; sus cuadros competitivos son tránsfugas de otros partidos y sus posibilidades de triunfo, que hasta ahora se veían sólidas, podrían diluirse por las disputas intestinas, pues los militantes indeseables y el efecto cangrejo impiden el paso de los correligionarios genuinos.

Monstruosa amalgama
Morena en Puebla es un engendro de muchas cabezas que se devoran entre sí. En sus filas y en su cúpula se congregan genuinos luchadores sociales de izquierda, los menos y los relegados; personajes acusados de crímenes graves; expriistas que fueron apadrinados en el pasado por el impresentable exgobernador Mario Plutarco Marín Torres; experredistas que con virulencia criticaban apenas hace unos meses al jefe de ese partido, López Obrador; panistas resentidos que buscan cobijo y candidaturas y hasta familiares políticos del exinquilino de Casa Puebla.

En los últimos seis meses, los recién llegados “neomorenistas” han desplazado a quienes fundaron ese instituto político, que recibió su registro formal del Instituto Nacional Electoral (INE) el 18 de julio de 2014.
Incesante, por momentos a cuentagotas y en otros como torrente, muchos perredistas se han adherido y se siguen sumando a las filas morenistas en Puebla, tal como ocurre en todo el país. Las encuestas a su favor son resorte motivacional y tesoro preciado para los arribistas y la desbandada.

Entre los rostros de la nueva cúpula, aspirantes y “estrellas mediáticas” del lopezobradorismo en Puebla, están el senador experredista Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta, virtual precandidato a la gubernatura; el expresidente estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y actualmente diputado federal sumado a la bancada morenista, Alejandro Armenta Mier.

También el exmilitante priista y panista y cuñado del exmandatario poblano, Luis Fernando Manzanilla Prieto; y Marco Alonso Aco Cortés, un millonario de la región de Huitzilan, en la Sierra Nororiental, y jefe de una familia caciquil que estaría vinculada al reciente asesinato del alcalde antorchista Manuel Hernández Pasión, como ha denunciado la dirigencia de ese movimiento.

“No le hablaban diciendo que era Alonso (Aco), pero sí le llamaban (a Hernández Pasión) para amenazarlo y también lo amenazaban a través de su familia. Hay antecedentes de estos hechos… Desde que llegó el compañero Manuel Hernández Pasión a gobernar allá en Huitzilan, lo primero que hicieron ellos (la familia Aco) fue intentar desacreditarlo, echándole al pueblo en su contra. Hay muchos elementos y ya iremos recogiendo los indicios para exponerlos de forma ordenada”, denunció Juan Celis Aguirre, dirigente del Movimiento Antorchista en la entidad.

Ésas son, entre otras, las caras en Morena, pero el transfuguismo que encuentra refugio en las filas del lopezobradorismo se reedita en los municipios y cabeceras distritales locales y federales, lo que anuncia una multiplicación y extensión de los conflictos internos a la hora de definir –bajo la simulación de encuestas– a los abanderados a las 217 alcaldías, 26 diputaciones locales y 15 federales, además de la lista de plurinominales.

Ésos son los cuadros de Morena, además de los que antes se habían sumado al lopezobradorismo, entre ellos el exgobernador Manuel Bartlett Díaz, el célebre político señalado como responsable de la caída del sistema en 1988 y del “fraude” que le impidió a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano llegar a la Presidencia de la República.

Confusión, chantajes y desorden
La supuesta disposición de Morena (tradúzcase López Obrador) a recibir a los tránsfugas de otros partidos ha generado el descontento que solamente él puede solucionar. Por la fuerza que tiene Morena –aunque cada día más en riesgo– políticos de otros partidos han simulado coqueteos para presionar a sus partidos a entregarles alguna candidatura.

Utilizan el chantaje de “me les voy” con dirección al lopezobradorismo si no me conceden prebendas. Morena se ha convertido en pretexto, sin que los dirigentes aclaren en realidad con quién sí se negocia y con quién no, lo que sembró desde principios de año malestar entre la militancia “pura”.

Los caos más representativos, con fracasos y exhibiciones penosas, fueron de los priistas Javier López Zavala, el candidato derrotado en 2010 para dar paso al primer gobierno de alternancia en 80 años en la entidad; y Alberto Jiménez Merino, exdelegado de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y actualmente gerente de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en la entidad.

El primero aseguró que tenía invitaciones de “senadores de Morena” para sumarse al lopezobradorismo y hasta fue a buscar, en una gira por Veracruz, al presidente de ese partido, para pedirle un autógrafo autoría al tabasqueño en uno de sus libros. Nunca pudo probar que existiera una invitación verdadera para que se uniera a Morena; sigue en el PRI.

El segundo amagó en entrevistas con que si el PRI no valoraba sus aportaciones y los “sacrificios” que hizo al apoyar a la derrotada candidata en 2016, Blanca María del Socorro Alcalá Ruiz, entonces desertaría al lopezobradorismo.
Jiménez Merino tampoco nunca pudo demostrar que había una invitación a sumarse al proyecto de López Obrador y con sus presiones consiguió chamba en la Conagua. Sin embargo, estos blofeos han dejado minada la confianza de los militantes en sus dirigentes.

La rebelión y la mano negra
El cargo de mayor importancia que a nivel estatal se disputará en Puebla en 2018, la gubernatura, ha sido ya definido en favor del senador Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta, oriundo del municipio de Zinacatepec, priista en su lejana juventud cuando fue regidor en Tehuacán y luego perredista por décadas hasta que en verano pasado se sumó a Morena.

Por su experiencia política es para la población la mejor carta del lopezobradorismo en Puebla, pero un sector de los morenistas “puros” o fundadores se han manifestado en su contra e, incluso al cierre de esta entrega, un grupo reducido pero estridente pide su renuncia a la virtual candidatura a Casa Puebla.
Militantes de Morena, que hasta antes de sus protestas no habían figurado, crearon el llamado Frente Amplio Contra las Imposiciones, que en un primer momento está pidiendo la renuncia de Barbosa como coordinador de Organización Estatal, virtual precandidatura a gobernador, para luego presionar por otras postulaciones para los fundadores.

Encabezados por los hasta hace unas semanas célebres desconocidos Óscar García Canseco y José Luis Luna, ese frente advirtió que habrá un voto diferenciado, pues sin dejar Morena ni el apoyo al tabasqueño en la contienda presidencial, despreciarían a Barbosa en la boleta.

Entrevistado por buzos, el senador Barbosa apuntó que podría haber intereses soterrados en esas manifestaciones que, aseguró, ha ido capoteando mediante el diálogo directo con consejeros y verdaderos militantes.

Pragmático como ha sido a lo largo de su carrera, en la que ha ocupado una curul federal, un escaño, la dirigencia nacional de la corriente hegemónica del perredismo Nueva Izquierda y ha librado litigios en tribunales electorales para su expartido, el PRD, Barbosa Huerta asegura que Morena no tiene la fuerza en solitario para alzarse con la victoria y que debe sumar a la sociedad, pues de otro modo no conseguirá sus metas electorales.

-¿Hay una genuina protesta en su contra entre los fundadores de Morena o hay mano negra detrás?
-Hay de todo. Encuentro que hay inconformes muy genuinos, que son consejeros estatales, que son fundadores de Morena y con los cuales yo estoy seguro que voy a avanzar. Es cuestión de que hablemos. Yo tengo respuesta a todos sus planteamientos, pero sí identifico también que hay otros que ni son fundadores, ni son consejeros, ni están afiliados a Morena y que están reuniendo firmas y cosas de ésas (para solicitar su renuncia) y a ellos simplemente no los voy a buscar.

-¿Está en riesgo el triunfo que en muchos estudios demoscópicos se está perfilando para Morena?
-De ninguna forma. En Puebla Morena está muy viva, muy activa, y yo ya me encontré con la mayoría (de quienes han expresado inconformidad). Así es que lo que está ocurriendo alrededor no tiene fuerza.

Lo importante es que Morena tiene que actuar con unidad y con apertura. Tenemos que abrir Morena a la sociedad, si no, no nos alcanza.
“Con Morena no se gana. Se gana con una unidad de Morena y una apertura para recibir la participación de muchísima gente. No hay que confundirnos, a Morena no le alcanza para dar el triunfo. Morena tiene que ser el instrumento político para ello.

“Tiene que ser la organización eficaz, eficiente, real, para promover el voto, para movilizar y para la defensa del voto. El segmento social que está todavía fuera de la organización y que simpatiza con López Obrador es lo que tenemos nosotros que incorporar”.

-¿Cómo se va a ganar aquí (Puebla); López Obrador va a jalar a los candidatos o los candidatos van a aportar a López Obrador?
-Cuando las elecciones son concurrentes, como en este caso, está imbricado todo, pero la base popular del voto está en los municipios y los municipios son jaloneados hacia arriba por López Obrador, sin duda. Y yo espero, o quien sea el candidato de Morena, también jalonear. Así es que para nosotros es todo un esquema y una estructura de participación en el que podamos nosotros garantizar el triunfo de López Obrador.

-Aquí te enfrentas al morenovallismo, ¿No ha mandado ningún recado Rafael Moreno Valle Rosas?
-Lo sé. No espero que sea mi aliado, es mi adversario, contra él voy a luchar… Que haga lo que quiera. Siempre ven que Moreno Valle (Rosas) es capaz de cualquier cosa. Yo no lo tengo miedo.

-¿Están débiles el PAN y el PRD, el segundo con la desbandada hacia Morena y el primero con la salida de Margarita Zavala?
-El PRD no existe, todo el PRD ya se vino con Morena. Solamente existe esa pequeña burocracia política de bajo nivel. Aquí la lucha es entre Morena contra el PAN y Morena contra el PRI.

-¿Qué tanto le pegó al PAN la salida de Zavala?
-Mucho. Es una fractura real que se va a reflejar tanto en su eventual frente, que todavía no se consolida, como en su participación en 2018.