TRIBUNA POÉTICA

El acto de contrición ovidiano en los Remedios del amor

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Tania Zapata Ortega

Considerada como un poema frívolo por algunos, el Arte de amar, de Ovidio es una irónica parodia que, imitando la poesía didáctica, ofrece en la primera parte un recetario completo de las formas en que un hombre puede conquistar los favores de su amada y cómo hacer que ese amor sea permanente; en la segunda parte pone el poeta a las mujeres en igualdad de condiciones y enlista una serie de consejos para atraer, conquistar y conservar el agrado de los hombres; desde recomendaciones higiénicas hasta el cuidado del peinado, el atuendo, los accesorios, la expresión corporal y el manejo de la imagen personal para disimular los defectos físicos, como si el amor pudiera sujetarse artificialmente a racionales lineamientos hasta formar expertos amadores.

Espejo de las costumbres cortesanas del siglo I romano, el Arte de amar tiene su complemento en los Remedios del amor, poema que Ovidio presenta como un “acto de contrición” al que se obliga después de haber revelado armas para que hombres y mujeres sufran penas de amor.

Quien sufre por amores y tiene la intención de dejar de amar no tendría más que seguir los pasos de quien ha logrado volver a la cordura; ofrece la medicina para el mal, y también se disculpa con el niño alado por permitir que sanen las heridas causadas por sus flechas en los inermes corazones mortales:

¿Por qué algún amador, con el lazo al cuello anudado,
se colgó, triste peso, de una elevada trabe?
¿Por qué excavó alguno su pecho con el rígido hierro?
Amador de la paz, culpa del daño tienes.
Quien si no cesara habría de morir por el mísero amor,
que cese, y de ninguna muerte serás causante.
Y eres niño, y cosa alguna, si no el jugar, te conviene:
juega; a los años tuyos se adaptan muelles reinos.
Pues podrías usar, para guerras, desnudas saetas;
mas carecen de sangre mortífera tus dardos.

Fruto maduro del alma del poeta, la obra no se agota en la pura superficialidad; a pesar de esa aparente ligereza e incluso frivolidad que algunos han visto en el Arte de amar y en los Remedios del amor, Ovidio revela su profundo conocimiento del alma humana, la empatía hacia el sufrimiento de hombres y mujeres. Para hacer ameno lo que podría convertirse en un serio tratado moral, el poeta echa mano del recurso mitológico, aleccionando a través de los ejemplos los inconvenientes de una pasión enfermiza:

Si algo de aquello a los usos vuestros no corresponde,
mucho, por el ejemplo, puede enseñar, con todo.
Extinguir las crueles flamas es propósito útil,
y no tener el pecho cautivo de su vicio.
Habría vivido Filis si, maestro, hubiérame usado,
y hecho más veces el viaje que hizo nueve.
Ni, muriente, habría visto Dido desde la más alta torre
que las dardanias naves velas al viento dieran,
ni contra sus entrañas habría armado el dolor a la madre
que se vengó del hombre dañando socia sangre.
Con el arte mía, Tereo, aunque Filomela placiérale,
no mereciera en ave ser vuelto por su hazaña.
Dame a Pasifae; el amor depondrá, ya, del toro;
dame a Fedra, el torpe amor se irá.
A Paris devuélvenos; a Helena tendrá Menelao,
y no por manos Dánaas caerá vencida Pérgamo.

Sus recomendaciones son muy precisas, pero se hallan envueltas en un precioso ornamento poético: huye de la presencia de la amada que no te corresponda y acostumbra a tu mente a la idea de que poco te importa su desvío, recomienda: entra amor por el uso en las mentes; por el uso se olvida; será sano el que pueda fingir que sano está. Apártate, aconseja Ovidio, de todo aquello que te recuerde al ser amado:

A su hermana y su madre y su cómplice nodriza di adiós
y a aquél que de tu dueña alguna parte fuere.

Pero cuídate, dice, de trocar en odio la anterior pasión, pues ésa es una salida de feroces índoles:

No curar de ella es bastante; el que el amor termina con odio,
o ama, o penosamente renunciará a ser mísero.
Torpe cosa: hombre y mujer, juntos ha poco, al punto enemigos.
A menudo las acusan y aman; cuando encono ninguno
sucede, el amor, libre del recuerdo, se aleja.

Muchos más son los ovidianos “remedios” del amor, sentimiento que el poeta considera como fundamento de la cultura, entendida ésta como “civilización”; la versión de la que fueron tomados los fragmentos aquí transcritos estuvo a cargo del poeta y clasicista mexicano Rubén Bonifaz Nuño y su lectura completa es imprescindible para entender la poesía moderna.