PHILIAS

Efectos de la contaminación aérea en la salud humana

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Citlali Aguirre Salcedo

La atmósfera en la que respiramos está compuesta con un 78 por ciento de nitrógeno, un 21 por ciento de oxígeno y un uno por ciento de otros gases entre los que destacan el argón, metano y dióxido de carbono; el óxido de nitrógeno, dióxido de azufre, nanopartículas e impurezas como el ácido nítrico, ácido sulfúrico, polvo y hollín. Esta composición, sin embargo, varía de un sitio a otro dependiendo de las actividades humanas que se realizan en cada lugar y del tipo de emisiones que éstas liberan.

En un estudio publicado en 2015 en la revista Toxicology letters, investigadores del Instituto Nacional de Cancerología y de la Universidad de Alberta (Canadá) hallaron mayor cantidad de nanopartículas contaminantes en la zona comercial de la Ciudad de México (CDMX) que en la zona Industrial Vallejo, ubicada en su región norte. La zona comercial comprende el Centro Histórico, La Merced, Tepito, La Lagunilla, la Central de Autobuses (TAPO) y el Zócalo. En estos sitios existe una elevada afluencia de transportes pesados que utilizan para funcionar combustibles fósiles (diésel y gasolinas).

En el mismo estudio los autores analizaron la composición de las partículas de aire de la CDMX y hallaron que cada partícula era una mezcla compleja formada en mayor medida con Hidrocarbonos Policíclicos Aromáticos (HPA); metales como cromo, plomo, aluminio, silicio, níquel y cobre; endotoxina ozono y, en menor medida, otras sustancias. Los efectos negativos que estas sustancias tienen en la salud humana han sido estudiados ampliamente por investigadores de diversas instituciones y por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los efectos tóxicos de los HPA actúan sobre el sistema inmunológico y afectan el ciclo reproductivo de hombres y mujeres, además de provocar arteriosclerosis. Los metales pesados también son tóxicos: el cromo está asociado al cáncer de pulmón, en los riñones y provoca alteraciones neurológicas; la exposición a concentraciones elevadas de plomo puede causar hipertensión arterial, lesiones renales y en mujeres embarazadas abortos, partos prematuros, muerte fetal y malformaciones leves en el feto.

Las endotoxinas son compuestos liberados por algunas bacterias que provocan enfermedades y afecciones significativas como la inhibición o debilitación del sistema inmunológico (Bordetella pertusis), la tos ferina, la meningitis (infección en el tejido conectivo que recubre al cerebro y en la médula espinal), diarrea y fiebre. El ozono irrita la garganta, reduce la función pulmonar haciendo más difícil la respiración; puede provocar ataques a personas asmáticas y empeorar las enfermedades pulmonares crónicas.
En 2016 se reportaron en la CDMX contingencias y precontingencias ambientales en reiteradas ocasiones.

La Secretaría de Salud de la ciudad informó que en esos días aumentaron entre el ocho y el 10 por ciento las enfermedades respiratorias en la población de todas las edades y señaló que la exposición prolongada a altos índices de contaminación provoca molestias en personas sanas como conjuntivitis, comezón, escurrimiento nasal, tos seca, cansancio y dolor de cabeza permanente.

Por otro lado, un estudio realizado por la doctora Isabelle Romieu, especializada en epidemiología por la Universidad de Harvard, reveló deficiencias importantes en el funcionamiento pulmonar de niños en proceso de crecimiento que han sido expuestos durante periodos prolongados a contaminantes aéreos, y entre las personas adultas un incremento en el riesgo de desarrollar enfermedades pulmonares y cardiovasculares crónicas, y mortalidad en general. 

Según datos de la OMS en 2012, unos siete millones de personas –uno de cada ocho decesos en el mundo– murieron como consecuencia de su exposición a la contaminación atmosférica. Adicionalmente, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer de la OMS declaró en octubre de 2013 que clasificaba la contaminación del aire como carcinógeno para los humanos.

La contaminación atmosférica constituye actualmente el riesgo ambiental más importante para la salud en el mundo. En la CDMX se han implementado algunas medidas: la verificación vehicular obligatoria, el programa Hoy No Circula, la reubicación de industrias, programas de restauración y conservación de áreas verdes, la renovación de los camiones del transporte público, entre otras. Pero estas medidas distan de ser suficientes para la magnitud que la contaminación ha alcanzado en la capital de México.