REPORTAJE PUEBLA

El muro de la desigualdad que legó la convergencia en Oaxaca

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Deimos Sánchez

En los últimos cuatro años de la administración del exgobernador Gabino Cué Monteagudo -hoy en absoluto descrédito por los desfalcos que su gobierno propició- la pobreza y las zonas marginadas no solo no disminuyeron sino que se multiplicaron escandalosamente, pues de acuerdo  con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y la Comisión Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) entre 2012 y 2016 Oaxaca produjo 11 nuevos pobres cada hora, 282 cada día e incrementó en 17 por ciento la miseria multidimensional.

A escasos 15 minutos de las áreas sociales opulentas de la capital oaxaqueña, resaltan las manchas urbanas donde sobreviven en condiciones paupérrimas decenas de miles de personas que carecen de alimentación adecuada, viviendas dignas y servicios públicos básicos. Entre estas islas de la marginación se  encuentra la colonia Guadalupe Victoria.

Los rayos del sol pegan en la escabrosa pendiente de esta empobrecida colonia. Don Antonio Cruz limpia la maleza que obstruye el paso de las veredas que conducen a varios puntos, mientras explica a buzos que ésta es una de las varias actividades que realiza cada día para poder subsistir, pues carece de un empleo estable y formal.

Con este trabajo gana entre 500 y 600 pesos a la semana, salario irregular con el que tiene que mantener a sus tres hijos y a su esposa, razón por la que él y su familia solo alcanzan a medio comer.

En la calle Independencia de la misma colonia, un espectacular anuncia las obras de construcción de red de drenaje sanitario, hecho que para algunos vecinos fue bueno, mientras que otros consideran que son obras de muy mala calidad y que solo sirvieron para justificar gastos.

Por ejemplo, la señora Mariana P., vecina de la misma colonia, lamentó que los gobiernos, incluyendo a los agentes municipales, se enriquezcan con el uso indebido de los recursos del pueblo y que no hagan nada para sacarlos de la marginación.

“En esta colonia carecemos de agua, servicio de basura,  médicos y medicamentos. El problema no es nuevo, al menos desde hace siete años que llevo viviendo en esta colonia, no hay insumos ni medicinas porque el Seguro Popular no se los surte a esta dependencia; ésta es la excusa que ponen los agentes municipales”, dijo.

Pero éste no es el único problema, pues la mayoría de los habitantes aún no cuentan con servicio de agua potable y a los que sí disponen de la red, el líquido vital casi no les llega. “Lo único que llega a tiempo son los recibos de agua y el predial”, lamentó la señora Mariana.
Éstos problemas no son exclusivos de la Guadalupe Victoria; en la capital oaxaqueña hay numerosas colonias consideradas de alta marginación y 20 mil asentamientos irregulares no cuentan con los servicios elementales para vivir dignamente.
A pesar de la alternancia de administraciones de diversos colores y compromisos, su situación sigue siendo la misma y en algunos casos la situación es peor. La mayoría de las colonias asentadas en el cinturón de la capital de Oaxaca se debaten entre la vida y la muerte a consecuencia de la desolación y la contaminación sanitaria en la que han vivido desde hace  más de 20 años.

La capital estatal con más nuevos pobres 
Oaxaca de Juárez se ubica dentro de las ciudades capitales con más pobres en el país; el  67.4 por ciento de su población padece algún nivel de carencia. Según datos del Coneval, una de cada tres personas es pobre. Datos del estudio Medición Municipal de la Pobreza, realizado en 2010, aseguran que uno de cada cinco oaxaqueños vive en pobreza extrema. 

De los informes del Coneval y del Inegi se desprende que en apenas cuatro años –de 2012 a 2016– 412 mil personas se sumaron a la lista de pobres en la entidad, lo que significa que la pobreza aumentó en 16.9 por ciento en ese periodo de la administración de Gabino Cue Monteagudo. En ese lapso, Oaxaca produjo 282 pobres diarios y alrededor de 11 pobres cada hora.

buzos realizó un recorrido en cinco colonias marginadas de la capital oaxaqueña: Lomas de San Jacinto, Lomas de Microondas, Santo Tomás, Segunda Sección de Guadalupe Victoria y Heladio Ramírez López.
El área que resultó con más carencias (sobre todo en materia de obra social e infraestructura de vivienda) fue la sección cuarta de Lomas de San Jacinto, que pertenece a la agencia municipal Santa Rosa Panzacola, cuyas chozas de lámina contrastan con las viviendas residenciales que se alzan a unos cuantos metros. En sus estrechos caminos se perciben olores fétidos provenientes de las “letrinas ecológicas” que sus pobladores utilizan a falta del servicio de drenaje.

El presidente del Comité de Vida Vecinal (Convive), Ezequiel Cruz Gutiérrez, asegura que en el sector habitan más de 800 familias en total desolación, toda vez que las letrinas son un grave foco de infección que a menudo provocan afecciones a la salud de sus  habitantes. “El problema sanitario tiene 20 años, fecha en que se creó esta colonia como asentamiento irregular. Hoy ya poseen reconocimiento oficial, pero las cosas siguen casi igual que si no lo tuviera”, afirmó.

Cada seis u ocho meses, las letrinas llegan al 100 por ciento de su capacidad. Vaciarlas les cuesta a los vecinos de mil 500 a dos mil pesos, recurso que difícilmente pueden conseguir. A decir de doña Catalina Ramírez, cada tres meses contratan este servicio, dependiendo del número de personas que habiten en una sola casa.

Y cuando no hay dinero, dice, los vecinos tratan de subsanar el problema tapando la suciedad con aserrín y tierra. Sin embargo, “en la temporada de lluvias toda la suciedad se va hacia las calles, generando un foco de infección; los más afectados son los niños y las personas de la tercera edad, quienes son los más vulnerables ante esta situación de contaminación”. explicó Ezequiel Cruz Gutiérrez.

“Si el gobierno tan solo ocupara el recurso para lo que verdaderamente se necesita esto no estaría pasando, nosotros no deberíamos estar pagando los platos rotos de la corrupción”, aseguró doña Catalina.

No me toca responder por compromisos pasados: edil  
Ezequiel Gutiérrez  precisó que desde hace más de 10 años, el 95 por ciento de los 200 lotes que existen en este asentamiento ya están regularizados en el padrón municipal, pese a ello, siguen viviendo en las mismas condiciones.
Lamentó esta problemática añeja provocada por el olvido oficial, pero también politizada ante la negativa de la colonia vecina (Lomas de Santa Rosa) que impide conectar la tubería a su desagüe para drenar las aguas negras. Los condicionan a que las autoridades municipales primero les rehabiliten un muro de contención y luego les construyan más obras.

En un comunicado de la autoridad capitalina, a través de la regiduría de Seguridad Pública y de Tenencia de la Tierra, se reconoce que existen más de 20 mil asentamientos irregulares en la ciudad de Oaxaca y que para resolver sus carencias es necesario sentar las bases que permitan regularizar los predios.

La anterior administración 2014-2016, que presidió José Javier Villacaña Jiménez, se comprometió a destinar cuatro millones 600 mil pesos para obras de infraestructura social, con la prioridad de conectarse a la red sanitaria de la colonia vecina. Sin embargo, el recurso nunca se aplicó a pesar de que estaba etiquetado por el Presupuesto de Egresos de la Federación 2016.

El actual edil municipal, José Antonio Hernández Fraguas, evade hoy su responsabilidad en la solución del problema de salud pública con el argumento de que “él no tiene por qué acabar obras de sus antecesores”, explicó Cruz Gutiérrez.

Pero no es necesario que este señor se deslinde, ya que las calles angostas con grandes pendientes de terracería de las colonias evidencian el desinterés de las autoridades en el mejoramiento de las vialidades y de la infraestructura urbana de estas comunidades. En estas áreas los únicos protectores de la gente son las jaurías de perros callejeros que ladran a los extraños.

Mejor nos vamos de Oaxaca
Las colonias ubicadas en la periferia de la capital oaxaqueña no son muy distintas entre sí, porque carecen de los mismos servicios y sufren los mismos problemas socio-económicos:  veredas, calles empinadas de terracería,  falta de servicios de agua, drenaje y gas doméstico. Incluso las pipas de aguas residuales tienen que conectar sus mangueras desde muy abajo para poder aplicar el vaciado de fosas sépticas.

Una de ellas es la colonia Heladio Ramírez López, a escasos 20 minutos de la ciudad. Don Epifanio Hernández, vecino de la localidad, asegura que han pasado más de 25 años desde que se fundó su colonia: “De nada ha servido que este asentamiento lleve el nombre del exgobernador de Oaxaca, pues las carencias siguen igual e incluso hasta más graves”.

“El agua la sueltan cuatro veces al mes, los camiones recolectores de basura casi no llegan hasta arriba, y cuando pasa, pasan corriendo como para no llevársela”, dice Nancy Hernández, vecina de la calle Palestina.

De acuerdo con el Coneval, en la capital de Oaxaca y su zona metropolitana, más del 35 por ciento de la población vive en situación de pobreza. El 19.6 por ciento muestra carencias por calidad y espacios de vivienda; el 28 por ciento no tiene acceso a los servicios básicos. Además, el 16 por ciento sufre para acceder a alimentación básica; el 61 por ciento carece de seguridad social; el 32 por ciento no tiene acceso a los servicios de salud y el 13 por ciento se encuentra en rezago educativo.

El actual gobernador del estado, Alejandro Murat Hinojosa, achaca estos males a su antecesor Gabino Cué Monteagudo, a quien se le acusa de haber desviado recursos del erario. Hasta el momento, tres de los excolaboradores de Cué han sido detenidos por la comisión de un peculado de 100 millones de pesos destinados a la construcción y equipamiento de unidades de salud en municipios de alta pobreza.

Sin embargo, la actual administración tampoco ha hecho mucho por contrarrestar la situación. Indicadores del Inegi de 2017 sitúan a Oaxaca dentro de los tres últimos lugares en inversión en obra pública, solo después de Tlaxcala y Morelos.

La tabla dada a conocer por este organismo muestra que Oaxaca aportó apenas el 0.8 por ciento al total de la obra pública del país. Por tipo de obra de transporte y urbanización alcanzó el 0.2 por ciento. En edificación aportó el 1.1 por ciento; en agua, riego y saneamiento el 1.2 por ciento; en electricidad y telecomunicaciones el 1.6 por ciento; y el 0.3 por ciento en otras construcciones no especificadas.

La realidad no contradice las estadísticas. En la colonia Lomas de Microondas, ubicada al norte de la capital, no cuentan con infraestructura ni para recibir el agua potable. Cada semana, los vecinos desembolsan 110 pesos para llenar su tinaco de agua, según atestigua don Juan, vecino de este asentamiento.

El desordenado crecimiento urbano, guiado por la necesidad, los ha obligado a ir construyendo sus humildes viviendas como pueden, por lo que el panorama está lleno de pequeños cuartos hechos con láminas y madera; algunos son tan endebles que no resistieron los pasados sismos de septiembre. En su lugar ahora hay escombros.
Esta colonia de alta marginación ni siquiera tiene registro en los censos gubernamentales, mucho menos se reconocen las carencias de sus habitantes.

Ante la cruel realidad, la señora Mariana asegura: “No se puede seguir viviendo de esta manera, nosotros hemos decidido partir de Oaxaca, ya que las autoridades solo cuidan por sus intereses y no velan por los del pueblo. Yo no quiero una vida así para mis hijos”.