REPORTAJE INTERNACIONAL

2018, el año del nuevo mapa mundial

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Nydia Egremy


Los próximos doce meses se escenificarán nuevos juegos de poder en forma de elecciones en distintas latitudes que diseñarán una cambiante geopolítica global. Pese a las ofertas electorales, los estrategas gubernamentales y las corporaciones trasnacionales insisten en ver al planeta como un botín del que hay que apropiarse, sin considerar el derecho de los pueblos a decidir sobre sus recursos.

De ahí que sea previsible una escalada en las crisis políticas existentes, escenario que se suma al declive en el precio de las materias primas, la endémica crisis institucional y débil gobernanza global. México no escapa a tan complejo pronóstico, pues todo podría ocurrir en el año que comienza.

Son cuatro los principales escenarios globales que adquieren el rango de“focos rojos”: 1) En el marco de la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018 se atisba el riesgo de provocaciones (disturbios y ataques terroristas).

2) Es previsible una violenta campaña presidencial en Colombia, donde los conservadores buscarían frenar el proceso de paz.

3) Riesgo de volver a la pobreza en América Latina, debido a desastres naturales, epidemias o crimen y violencia y 4) Riesgo de pérdida de legitimidad del candidato presidencial triunfante en México y atisbos de disturbios y otra caída en la economía.

Cambiante geopolítica
La llamada “democracia participativa” tendrá múltiples retos en 2018. Rusia, el gran actor geopolítico y el país más grande del planeta, elegirá a su presidente en dos rondas: la primera el 18 de marzo y la segunda el ocho de abril. Lo mismo ocurrirá en Paraguay (22 abril), Colombia (27 de mayo), México (1º de julio), Brasil (siete de octubre) y Venezuela (último trimestre). Cuba elegirá a los 612 miembros del Parlamento, que a su vez elegirán al Presidente del Consejo de Estado. El seis de noviembre habrá elecciones legislativas en EE. UU. y se espera que los demócratas saquen todo el arsenal para apuntalar sus iniciativas y desmantelar los éxitos del mandatario republicano.

En el extremo de la escena internacional, donde las elecciones no garantizan la gobernabilidad, se halla Libia. De acuerdo con la Organización de las  Naciones Unidas (ONU) el Estado fallido en que Occidente ha convertido a ese país podría realizar elecciones presidenciales y legislativas “en algún momento del año”.

De igual modo Camboya debía celebrar comicios, aunque desde diciembre la UE suspendió su financiamiento a la comisión electoral al considerar que las elecciones “no son creíbles” tras la disolución del principal partido opositor.

Aunque la Casa Blanca seguirá intentando definir el curso de la política internacional, la geopolítica de este año será cambiante por las acciones emprendidas desde Beijing y Moscú, así como por el cambio electoral en regiones clave. Para mal de millones de europeos, Bruselas mantendrá su rol de actor segundón en espera de las decisiones comerciales y fiscales estadounidenses.

Entretanto, ese bloque endurecerá su política migratoria ante la escalada en la crisis de refugiados provenientes del Magreb y el África Subsahariana. Dos fenómenos de alcance global se suman a esa crisis: el tráfico de personas –nigerianas menores de 11 años– y la abierta venta de esclavos que culmina en territorio libio.

Además, todos los pronósticos coinciden en que el mundo seguirá sufriendo la caída de precios en materias primas, se mantendrá la búsqueda de energía más barata y persistirán los cada vez más devastadores efectos del cambio climático global.

Las calificadoras corporativas prevén un “creciente populismo” en Occidente, así como tensiones entre las élites gobernantes y sus ciudadanos que remodelarán la geopolítica global. Ven que el aislacionismo que promueve el presidente estadounidense proyectará la imagen de un EE. UU. débil, que haría menos énfasis en los derechos humanos y en el orden global, que también tendría menor presencia en la escena internacional ante China y Rusia. También, subrayan un creciente riesgo de conflicto entre potencias regionales como India y Pakistán e Irán y Arabia Saudita.

EE. UU. Tensión permanente
Mientras llegan las elecciones legislativas, es inminente que se acentúe la confrontación entre demócratas y republicanos en dos cuestiones clave: la decisión del presidente Trump de reconocer a Jerusalén como capital del Estado de Israel y el fin del Programa de Acción Diferida para los llegados en la Infancia (DACA).

El cinco de marzo se cumplirán los seis meses que Trump dio para que concluyera ese programa, que protege a 700 mil jóvenes indocumentados (dreamers) contra la deportación. Para los analistas, más que el debate sobre el Obamacare y los impuestos, importa el destino de los beneficiarios del programa, pues podrían perder su capacidad para trabajar y estudiar en EE. UU., que para muchos es el único hogar que han conocido.

Los republicanos saben que si el DACA termina, las consecuencias serán potencialmente desastrosas para ellos en estados y distritos con gran población latina. Sin embargo, también lo será en estados y distritos “rojos”, donde electores ultranacionalistas perciben ese programa como amnistía a inmigrantes indocumentados, reseña Tal Kopan en CNN.

En todo caso, el huésped de la Casa Blanca no tiene todos los ases. Por ello buscó distanciarse del republicano Roy S. Moore, aspirante al Senado por Alabama, derrotado en diciembre en medio de un escándalo de acoso sexual. Además, tiene menos del 80 por ciento de aprobación entre sus copartidarios y entre los independientes, y solo mejoran sus cifras entre los que tienen entre 30 y 40 años, según el Informe Político Cook.

Los demócratas parecen más motivados para combatir a Trump que los republicanos en apoyar a su presidente. Y aunque faltan muchos meses para las legislativas de 2018, es notorio que sus copartidarios no respaldan la determinación del Ejecutivo de “mantener vivas las divisiones políticas”, advierte la especialista Amy Walter.

América Latina en la banca
En 2018 habrá elecciones de los mayores países en América Latina. El complejo resultado en la elección presidencial de Honduras proyectará su sombra como una mayor polarización en el país centroamericano.

Los comicios de 2017 en la región (Chile y Honduras) mostraron el creciente disgusto social con los políticos tradicionales por su incapacidad para garantizar el bienestar, abatir la corrupción y combatir al crimen. Así lo mostró la encuesta Barómetro de las Américas 2017 de la Universidad de Vanderbilt, cuando publicó un dato sorprendente: el 66.4 por ciento de las personas de la región que apoyaban a la democracia en el 2017 cayó al 57.8 por ciento.

Las estimaciones de organizaciones financieras para la región son en general optimistas, pues apuestan a mantener el status quo político. Sin embargo, sus apreciaciones son útiles para observar hacia qué rubros han hecho sus apuestas. El BBVA Latin America Economic Outlook 2018 considera que ya está en curso la recuperación económica y señala la expansión en un 1.6 por ciento anual del producto interno bruto (PIB) en el tercer trimestre de 2017, lo que anticiparía un incremento futuro de al menos uno por ciento.

Por su parte Focus Económics ve a Argentina y Brasil como países con cifras económicas muy prometedoras. Para Venezuela, la firma pronostica una “economía en caída libre” y recesión, sin mencionar las sanciones impuestas por EE. UU. y la UE. En cuanto a Chile, las calificadoras anticipan la llegada de nuevas inversiones por la política proempresarial del gobierno de Sebastián Piñera.

A su vez, el Pronóstico Global de Scotiabank estima que Brasil “deberá hacer la más importante reforma de pensiones”. Sin embargo, otros analistas advierten que por su impopularidad esa reforma influiría en las próximas elecciones, pues la movilización del Partido de los Trabajadores (PT) derrotará a los reformistas.

Es difícil encontrar análisis objetivos sobre el panorama en Cuba tras el fin de la presidencia de Raúl Castro. La aversión del presidente estadounidense hacia la isla dificultará que el mandatario profundice sus reformas; en particular la unificación monetaria y la reducción de la burocracia. Aunque han transcurrido dos años desde la reanudación de relaciones entre Cuba y EE. UU., la inversión extranjera no fluye, por lo que el economista Carmelo Mesa-Lago agrega que habrá bajo crecimiento. Queda en la agenda cómo resolverá el presidente Evo Morales su eventual postulación para reelegirse, en 2019.

12 TENSIONES GLOBALES
En 2018, los retos más importantes de los gobiernos y las instituciones será incrementar su legitimidad y autoridad. Solo así podrán enfrentar el aumento en los distintos tipos de terrorismo que prevén los especialistas en seguridad global, quienes también advierten la creciente influencia de actores no estatales que competirán por el poder y la influencia con el Estado. Éstas son las previsiones para el nuevo año, según Global Security Review.

1. Se agudizarán las tensiones debido a la incertidumbre sobre el rol mundial de Estados Unidos (EE. UU.).

2. La Unión Europea (UE) deberá aplicar las reformas necesarias para mantener su legitimidad. Los nacionalismos británico, catalán y corso obligarán a Alemania y Francia a definir nuevos rumbos.

3. Continuarán la recientes tensiones en la Península Coreana, aunque es lejana la posibilidad de confrontación con Occidente. Kim Jong-un consolidará su poder en una combinación de paternalismo y reforzamiento de sus programas nucleares y misilísticos, mientras China y Rusia maniobran conforme a sus intereses la carta norcoreana.

4. Este año se extenderán el populismo y el disenso en América Latina. Según los análisis de la banca y analistas conservadores, la derrota de los movimientos progresistas en Argentina, Perú y Guatemala podría revertirse si se reconoce el triunfo de la izquierda en Honduras. De lo contrario anticipan una nueva ola de violencia.

5. Aumentará la consolidación estratégica entre Beijing y Moscú como competidores geopolíticos de EE. UU. no solo en el norte de Asia, sino en toda la región Asia-Pacífico. Con ello buscarán que Washington acepte la política de esferas de influencia que siempre ha rechazado.

6. Continuará el alejamiento entre Rusia y Occidente debido al repudio diplomático y las sanciones contra Moscú. Es previsible que los demócratas en el Congreso eviten hacer concesiones al gobierno de Vladimir Putin y en la víspera de los comicios legislativos tratarán de subir la tensión. Algo similar ocurrirá con la relación EE. UU.-Norcorea.

7. China puede tener algunas revueltas domésticas este año, relacionadas con el cambio de dirección del Partido Comunista de China (PCCh) del pasado octubre y la lucha anti-corrupción.
8. Se espera que persista la volatilidad en el Sureste Asiático.

9. Persistirán el extremismo violento, el terrorismo y la inestabilidad en Afganistán, Pakistán y las frágiles relaciones comunales en la región. Esto indica que EE. UU. mantendrá su presencia militar e influencia política ahí, pese a la inicial negativa de Donald John Trump.

10. Medio Oriente y África del Norte siguen siendo focos rojos. Se deteriorará la situación en ambas regiones y persistirá la tensión por causas político-económicas.

11. Los Estados de África subsahariana seguirán bajo regímenes autoritarios. Pese a algunos cambios en las prácticas, debido a la influencia de grupos de la sociedad civil, continúa la lucha entre gobiernos autoritarios, políticas paternalistas y el favoritismo en muchos países. Es previsible que las tensiones étnicas y religiosas escalen en medio de tendencias económicas globales que amenazan el acceso –y precios accesibles– a bienes y servicios básicos.
12. La amenaza terrorista aumentará . Se descentralizarán los peligros de los grupos terroristas e insurgentes, así como las motivaciones de distintos grupos.

¿Será el año del muro?
Focus Economics considera a México “jugador mayor”, pero ve desafíos porque perdió vigor su economía y la inflación se elevó, además que afectarán la economía los efectos por los sismos. Aun así prevé que el turismo será clave para impulsar el crecimiento.

El Pronóstico de Scotiabank alude a signos “combinados” como las pérdidas sufridas por los terremotos, aunque asegura que aún es pronto para determinar sus efectos en el plano macroeconómico. Para ambas instituciones, el cambio del gobernador de Banxico se traducirá en el aumento en su tasa de interés.

Sin embargo, esas firmas de análisis no reconocen el mal estado de la industria, que la inversión externa no llega como era de esperarse, que el empleo no promete repuntar en 2018 y que los problemas de corrupción y rendición de cuentas siguen siendo un lastre democrático para un país que tendrá su relevo presidencial en ese clima incierto.

En cuanto a la relación bilateral con EE. UU., los negociadores mexicanos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)  y sus equipos técnicos parecen resignados a perder.

La sexta ronda, que se celebrará en enero en Ottawa, Canadá, cubrirá capítulos estratégicos: comercio electrónico, aduanas, telecomunicaciones, medidas sanitarias y prácticas regulatorias en las que Washington no cederá un ápice. Al mismo tiempo, el Congreso estadounidense comenzará a debatir el presupuesto para construir la continuación del muro fronterizo con México, cuyo gobierno no ha diseñado estrategias para enfrentar tal eventualidad.