OPINIÓN

¿En Texcoco se vive bien?

Brasil Acosta Peña
Doctor en economía por el Colegio de México (COOLMEX) con estancia en investigación en la Universidad de Princeton, fue catedrático en el Centro de Investigación y Docencia económica y articulista en la revista económica Trimestre Económico.

En la propaganda del Segundo Informe de Gobierno del H. Ayuntamiento de Texcoco, 2016-2018, el doctor Higinio Martínez Miranda, presidente municipal, utilizó como lema: “en Texcoco se vive bien”. He escuchado varios comentarios que cuestionan esta proposición y que, sobre todo, critican el informe por sus generalidades, las que, en efecto, son ciertas, como se verá a lo largo de este artículo.

Lo peor de todo es que dichas expresiones genéricas esconden el trabajo específico y, por lo mismo, no dejan ver los detalles ni la realidad. Los niveles de abstracción son tres: lo general, lo particular y lo específico o concreto. En los informes debe darse el plano de lo concreto, pues de lo contrario no informan. Veamos.

Escribo literalmente lo que aparece en un folleto que se distribuyó el día del informe: “Hasta el momento hemos cumplido, no sólo lo digo yo, la gente me lo dice y al equipo que encabezo”. Esta sentencia la firma el presidente municipal, Higinio Martínez; sin embargo, la filosofía señala que el criterio para determinar si algo es verdadero es la práctica y no lo que diga un individuo o un grupo de individuos; por lo mismo, lo dicho debe sustentarse con datos aportados por la realidad concreta.

Como ejemplo, vale aquello de que para ver si es falso que un vaso está medio lleno o medio vacío es cuestión de enfoques, hay que ir a lo concreto y lo histórico: si el vaso estaba vacío y se llenó a la mitad, no hay duda, está medio lleno; si el vaso estaba lleno y se vació a la mitad, está medio vacío.

El mamotreto dice: “Este año hemos entregado calles y avenidas en distintas comunidades del municipio”; pero el alcalde no aclara cuáles fueron las comunidades beneficiadas, ni cuántos kilómetros de vías urbanas se realizaron. Solo afirma que “en la cabecera municipal hemos rehabilitado el 80 por ciento de las calles”. Sin embargo, la polémica que ha surgido es que una buena parte de esas calles fueron reencarpetadas por cuenta del grupo aeroportuario y no por acciones del propio municipio.

Acto seguido señala otra generalidad, sin mencionar acciones concretas: “Este año hemos construido, remodelado y mejorado auditorios, parques, delegaciones, bardas perimetrales, centros deportivos, estanques, etcétera”. Así no queda claro qué se ha hecho y si se ha cumplido o no con el objetivo. Debieron decir: nos comprometimos a hacer esto y aquello e hicimos esto y aquello; nos falta esto, o rebasamos la meta. Pero no, son puras valoraciones generales.

En relación con la cuestión educativa, señala lo siguiente: “Uno de los principales objetivos desde que iniciamos esta administración ha sido dotar de mejores instalaciones a las escuelas de nuestro municipio. Por tanto, hemos levantado y mejorado aulas, núcleos sanitarios, canchas y espacios recreativos”. Otra generalidad: ¿qué escuelas?, ¿cuántas aulas?, ¿cuántos módulos sanitarios?; no se sabe, no dice. Muestra un par de fotos, pero nada más.

Y, peor aún, la siguiente frase encierra, además de otra generalidad y una sentencia falaz, otra forma de hacer caravanas con sombrero ajeno por no ser específico: “la iniciativa de dotar a todas las escuelas públicas de Texcoco con techumbres se inició desde la administración de la maestra Delfina Gómez Álvarez. Por lo tanto, hemos entregado y seguimos construyendo arcotechos de primera calidad en todas (¡?) las escuelas públicas del territorio municipal”. 

Al señalar que ha entregado y construido arcotechos en “todas” las escuelas no solo miente sin cortapisas, sino que además hace un reconocimiento implícito de que la instalación de los arcotechos en Texcoco es obra del Movimiento Antorchista, lo que se demuestra con el número de obras ejecutadas tan solo en el año que se informa.

Veamos: en el folleto solo se presentan 10 techumbres y en la página del Ayuntamiento reconoce que hacen solo 20 obras en educación con un monto poco mayor a los 19 millones de pesos en un año, entre las cuales, como es lógico, se incluyen las techumbres, las aulas y los módulos sanitarios.

Asimismo, sin contar las preparatorias, Texcoco tiene 259 centros educativos públicos y con uno que no tenga la techumbre se demuestra que es falso que en “todas” las escuelas de Texcoco se estén haciendo techumbres y, como el Ayuntamiento lo sabe, hacen falta más o menos 150 escuelas públicas con techumbre; por lo que las 10 techumbres que instaló en un año no significan haber resuelto los problemas de Texcoco.

Para hacer el contraste, el Movimiento Antorchista gestionó en este mismo año 21 techumbres en otras tantas escuelas con una inversión equivalente a 27 millones 300 mil pesos, es decir ocho millones 300 mil pesos más que toda la obra educativa de Texcoco (Nota: sin incluir las demás obras que gestionó Antorcha en materia educativa).

En 2018 están proyectadas otras 22 techumbres gestionadas por el Movimiento Antorchista. Como se ve, Antorcha logró una gestión de 11 techumbres más que el Ayuntamiento y la afirmación general hecha en el informe puede suponerse como un error o como la intención de ocultar la verdad y hacer pasar por suyas las obras gestionadas por los antorchistas. Si ése fuera el caso, Higinio Martínez estaría manipulando a los texcocanos.

En la página de internet del Ayuntamiento se informa que se han hecho 120 obras en todo el año (la mayoría en la cabecera, como reconoce el mamotreto), con una inversión de 143 millones de pesos cuando el Presupuesto de Egresos fue de 982 millones de pesos. En otras palabras, la obra pública equivale a apenas el 14.5 por ciento del total del gasto público. 

Una última afirmación falaz contenida en el informe del presidente es la siguiente: “Puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que en nuestro municipio se realizan más obras que en aquellos que cuentan con un presupuesto similar o superior”. Falso. El que escribe puede asegurar, sin temor a equivocarse, que dos municipios vecinos de Texcoco que reciben un presupuesto per cápita inferior han invertido mucho más recursos públicos en obras: Chimalhuacán e Ixtapaluca. 

Chimalhuacán tiene un presupuesto per cápita de 622 pesos e Ixtapaluca de 643 pesos, en tanto el de Texcoco es de mil 38 pesos; es decir, Texcoco tiene 1.6 veces más presupuesto que Ixtapaluca y que Chimalhuacán. Sin embargo, Chimalhuacán realizó un total de 540 obras (420 obras más que Texcoco) con una inversión aproximada de 866 millones de pesos; o sea, 723 millones de pesos más que Texcoco.

En el caso de Ixtapaluca se hicieron 443 obras (323 obras más que en Texcoco) con una inversión de 776 millones de pesos, 633 millones más que en Texcoco. Así, la inversión en obra pública per cápita fue en Texcoco de 539 pesos, pero en Chimalhuacán fue de mil 229 pesos y en Ixtapaluca de mil 489 pesos, lo cual demuestra que su afirmación de que “Puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que en nuestro municipio se realizan más obras que en aquellos que cuentan con un presupuesto similar o superior”, es falsa, pues Chimalhuacán e Ixtapaluca reciben menos presupuesto per cápita que Texcoco, pero hicieron más per cápita que en Texcoco.

Finalmente, según la Sedesol y el Coneval, el 42.1 por ciento de los texcocanos vive en la pobreza; el 18.2 por ciento padece rezago educativo; 46.3 por ciento no tiene acceso a servicios de salud; el 14.8 por ciento tiene mala calidad de materiales y con espacio insuficiente en sus hogares; el 22.4 por ciento de las viviendas de Texcoco no dispone de servicios básicos y el 32 por ciento de la población reporta carencia en su acceso a la alimentación; es decir, padecen hambre. Con estos datos y con la parquedad de la información dada a los texcocanos vale la pena preguntarnos: ¿En Texcoco se vive bien? No podría afirmar contundentemente que sí, como lo hace el Ayuntamiento.