MOSAICO CULTURAL

El haka: danza de los guerreros maoríes

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Alethia Mejía

El pasado 18 de noviembre, durante el XVIII Encuentro Nacional de Teatro del Movimiento Antorchista Nacional, la compañía Dario Fo, de la Ciudad de México, presentó la obra Coriolano, de Bertolt Brecht, con la dirección de Vania Mejía. La pieza dramática incluye escenas bélicas que, para sorpresa de los espectadores, no se resuelven con un enfrentamiento frontal sino a través de una danza guerrera conocida como haka, de origen maorí.

Los maoríes son una etnia polinesia que habita en Nueva Zelanda, a la que llegaron a través de migraciones que iniciaron a mediados del siglo X y concluyeron en el siglo XIV. Los maoríes tuvieron que adaptarse  a las nuevas condiciones materiales de su nuevo entorno, pues pasaron de ser un pueblo de pescadores en un clima tropical a un ambiente templado en el que además debieron volverse cazadores.

Existían grandes tribus independientes entre sí, cuyos antepasados respectivos eran los míticos navegantes de la gran migración oceánica. Las tribus maoríes funcionaban a partir de un sistema aristocrático, el cual encabezaba el jefe de la tribu, descendiente de una larga lista de nobles antepasados.

Seguido del jefe tribal se encontraban los sacerdotes, quienes por la cantidad de mansiones que les eran confiadas se convertían en los personajes más influyentes de la sociedad. También concentraban el conocimiento, pues eran astrólogos, botánicos, poetas, historiadores y preceptores de los jóvenes jefes y de los hijos de los nobles.

Después de la clase sacerdotal estaba la clase media, compuesta principalmente por los guerreros y en la última posición social se encontraban los esclavos, considerados como objetos de los que  las clases superiores disponían a capricho.

Los guerreros tenían un gran protagonismo en la cultura maorí. Vivían en constante alerta sin poder bajar jamás la guardia ya que el factor sorpresa era una estrategia muy utilizada en las guerras entre tribus.

Además, cuando una tribu era atacada, debía devolverse el golpe para restablecer el mana, el equilibrio, y vengar la humillación sufrida, por lo que era prácticamente imposible que existieran periodos de paz total en la población. La estrategia militar de los maoríes se basaba en emboscadas, amagos de ataque y falsas retiradas, todo ello antes de la introducción de los mosquetes que llegaron a Nueva Zelanda gracias a los europeos.

El haka, por tanto, era una danza ancestral para intimidar al enemigo antes de un combate. Enviaba un mensaje claro a los enemigos, a los que se les miraba a los ojos y con fiereza mientras se repetían de forma agresiva estas palabras: “Ven a mí, mira mis ojos, estoy esperándote, no tengo miedo de ti”.

Es un baile en el que “todo el cuerpo debe hablar”, por ello los guerreros, además de cantar, dan palmas con las manos y golpean con los pies en el suelo. Todo el cuerpo combina sus movimientos para expresar el coraje de los guerreros.

En la actualidad esta danza se ejecuta en ceremonias de recepción a visitantes extranjeros. Haka es el nombre genérico con el que se conoce a cualquier baile maorí; sin embargo, esta práctica ancestral ha llegado hasta nosotros principalmente a través del famoso equipo de rugby los All Blacks, que ha contribuido para que el resto del mundo conozca este elemento de la cultura maorí.

 Sin duda la cultura occidental es impresionante, pero en el mundo existe una gran  diversidad de expresiones culturales como la maorí que valen la pena ser conocidas, reconocidas y sobre todo estudiadas por su riqueza cultural y su trascendencia histórica.