OPINIÓN

Campaña contra México

Brasil Acosta Peña
Doctor en economía por el Colegio de México (COOLMEX) con estancia en investigación en la Universidad de Princeton, fue catedrático en el Centro de Investigación y Docencia económica y articulista en la revista económica Trimestre Económico.

En una plática con el Ingeniero Aquiles Córdova Morán, líder del Movimiento Antorchista Nacional, pláticas que siempre son enriquecedoras y educativas, salió a relucir que se sentía en el ambiente una atmósfera de intención de desprestigiar a México , cuyo oscuro interés de fondo consiste en dejar en la opinión pública la impresión de que los mexicanos no podemos gobernarnos solos y de que, en consecuencia, se hace necesaria la presencia de una mano extranjera “superior” que nos dirija.

Algo similar ocurrió en el siglo XIX, cuando se alentó la idea  de que México no podía gobernarse solo, imagen que se manifestó en la pugna visceral y bizantina entre liberales y conservadores.

Fue tanto el desprestigio ocasionado por las clases conservadoras que fueron incluso a pedir el apoyo de los extranjeros para que vinieran a gobernar a los mexicanos; aprovechando la moratoria declarada por Juárez para evitar los pagos de su deuda con España, Francia e Inglaterra lanzaron una campaña feroz contra México y contra el hecho de que un indígena detentara el poder; después de acordarlo con España e Inglaterra, Francia vio la ocasión y se lanzó a invadir México con el objetivo de imponer al austriaco Maximiliano de Habsburgo, emperador que gobernó México durante tres años, hasta que nuestro valiente pueblo tomó en sus manos el proceso y expulsó a los extranjeros.

Pues bien, tal parece que la historia se repite, pero con mayores dificultades y complicaciones, pues la clase política mexicana está más dividida que entonces: liberales, conservadores, izquierda, derecha, centro, morenos, azules, amarillos, tribus, etc., están divididos y una nueva campaña de desprestigio se lanza en nuestra contra.

Para sustentar ello, el ingeniero Aquiles Córdova ha citado al periodista francés Thierry Meyssan que ha señalado que en México se está instrumentado la teoría del caos para generar ingobernabilidad y luego obligar al estado mexicano a aceptar la intervención internacional, particularmente la de Estados Unidos (EE. UU.).

Asimismo, ha sugerido que a México se le cataloga como un “narco Estado fallido” y que, por lo mismo, se requiere de la intervención de fuerzas externas que vengan a poner orden. Se ha puesto el ejemplo de Libia y de Egipto, Estados en que se provocó el caos para derribar a los poderes de entonces y lograr que prevalezca el caos o que las naciones no se recompongan, lo cual facilita a los poderosos como EE. UU. tener injerencia sobre esos países y poder sacarle provecho geopolítico y económico a dicha debilidad.

Ahora bien, el gobierno norteamericano, con toda la experiencia acumulada durante la Guerra Fría, que sostuvo durante décadas en contra de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), se ha decidido a atacar a México y utiliza como uno de sus vehículos propagandísticos el cine y las declaraciones de Trump (el muro, las insinuaciones raciales contra los mexicanos, etc.). Recordemos, por ejemplo, cómo en los ochentas para atacar a los rusos se lanzaron dos películas “clásicas”: Rocky IV y Rambo III. En ambas películas los malos eran los rusos.

En el primer caso, Drago (casi se parece a la palabra Dragón), mató a un luchador de color de forma despiadada y brutal, de manera que Rocky pretende vengar a su amigo. A Drago se le prepara con los más altos niveles de tecnología e, incluso, se sugiere que hace trampa y se le inyectan esteroides; pero Rocky, preparado en Siberia sin ayuda de aparato alguno, triunfa sobre el guante del malvado soviético.

En el segundo caso, Rambo, el superhéroe, triunfa sobre el ejército rojo, que ha osado invadir Afganistán. Pero ni Rambo ni el gobierno estadounidense han defendido nunca al pueblo afgano, como el filme pretendía hacernos creer; EE. UU.  siempre ha pretendido aplicar la política de quítate tú para ponerme yo; hoy lo confirma su intervención en Afganistán.

En México, el ataque mediático se deja sentir en el contenido de las series que promueve la empresa de canales de televisión Netflix, en las que se ataca abiertamente al presidente de México como un corrupto incapaz de gobernar, un soberbio que intenta incluso matar a su propia esposa, etc.; en las series relacionadas con narcotraficantes, los criminales parecen ejercer mayor control sobre el Estado que el propio ejército y la inteligencia del Estado mexicano juntos.

En otra película de reciente estreno, Terror a 47 metros, dos norteamericanas se internan voluntariamente en una diversión peligrosa e ilegal: observar tiburones en una jaula a cinco metros de profundidad.

La diversión se sale de control cuando la jaula, debido a las malas condiciones del sistema de poleas en el viejo y descuidado barco, comienza a caer hasta los 47 metros sin que nada la frene; el accidente se atribuye así a la corrupción, al descuido, etc.; el mensaje es claro: en México suceden cosas terribles y no pasa nada, los culpables gozan de impunidad. La guardia costera llega con mucho retraso: hora y media, por tratarse de una “emergencia”.

La televisión colombiana entrevistó recientemente a numerosos televidentes y usuarios de redes sociales en torno al tema del incremento de la violencia en México. Octubre de 2017 fue el mes más violento de los últimos 20 años; desde el sexenio de Calderón no se vivía tanta violencia como ahora; me preguntaron si consideraba que el Estado mexicano había sido rebasado por la violencia; la pregunta misma iba acompañada por cifras y todo tendía a que la respuesta fuera que sí, que efectivamente la violencia había rebasado al Estado mexicano. Identifiqué de inmediato las características de una campaña más en contra de nuestro país. Televidentes y usuarios de Twitter contestaron categóricos que sí, que el Estado había sido rebasado por la violencia.

Lo interesante del asunto es que ese programa estaba siendo grabado a las dos de la tarde, pero saldría hasta las ocho de la noche, de manera que el público no podía contactarse con la entrevistadora.

Por lo visto, el objetivo del medio era generar esa impresión, que el estado mexicano había sido rebasado. En su noticiario, Carmen Aristegui (periodista de CNN, medio ligado a EE. UU.) publicó el mismo contenido día, refiriéndose a los feminicidios y a la violencia en México, y descalificando una vez más al Estado mexicano.

La campaña para desprestigiar a México está en marcha; por ello se hace urgente que el pueblo mexicano se una para frenar el embate de los países poderosos, que mediante esta campaña de desprestigio, buscan allanar los obstáculos para invadirnos; solo el pueblo mexicano puede lograr una vez más  que se lleven la misma respuesta que en tiempos de Juárez y que ante todo triunfe nuestra soberanía.