REPORTAJE PUEBLA

Atlixco: pueblo mágico devastado
por el terremoto

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Jesús Macuil

Cuando el jueves 21 de septiembre el gobernador de Puebla, José Antonio Gali Fayad y una comitiva oficial visitaron Metepec, Atlixco, para verificar los graves daños materiales que el terremoto de magnitud 7.1 había causado en esa comunidad el martes 19 de septiembre, los habitantes lo interpelaron para preguntarles:
–¿Qué andan haciendo, viendo o paseando?
Después de que un desencajado Gali Fayad respondió que venían a ayudarlos, los vecinos le dieron una pala para que se pusiera a levantar escombros. El gobernador tomó la pala, dio unas cuantas paladas e instado por su equipo decidió que era mejor dejar aquel lugar incómodo.

Esto ocurrió apenas 25 minutos después de que el mandatario y sus acompañantes habían llegado a Metepec y sin dar ninguna evidencia de que realmente iban a apoyar a las personas que habían perdido sus hogares, se pusieron a recorrer la población con indiferencia. 

La misma molestia de los vecinos de Metepec hacia el gobierno la han mostrado los habitantes de muchos otros lugares del país donde el terremoto causó grandes destrozos y los  funcionarios públicos solo han llegado a prometer ayuda, sin realizar nada práctico en favor de los damnificados. En Atlixco algunos de los pobladores afirman que el edil José Luis Galeazzi ni siquiera se ha parado en las zonas de desastre.
            
Atlixco: la furia del terremoto
Atlixco cuenta con 121 mil 755 habitantes, está situado en un hermoso valle de la parte central del estado de Puebla, goza de un clima privilegiado y tiene gran actividad comercial y turística. Sus principales actividades económicas son el comercio y la producción agropecuaria.

En 2015 recibió la denominación de Pueblo Mágico, con la que se reconocen valores arquitectónicos, tradiciones populares y particularidades “esotéricas” aplicadas por el imaginario colectivo que resultan atractivas para los visitantes nacionales y extranjeros.

Estos atributos no impidieron que en Atlixco, el terremoto del pasado 19 de septiembre provocara la muerte de ocho personas y varios heridos, el colapso de cientos de casas-habitación y  daños mayores en edificios públicos.

Según datos oficiales, el centro de Atlixco está prácticamente derrumbado: hay 200 viviendas con daños mayores y 100 con menores. Las calles 3 Sur, Avenida Libertad y 4 Sur parecen haber sufrido un bombardeo de guerra y varias de su casas, la mayoría con más de 50 años de construcción, están reducidas a cascajo.

Cuatro iglesias están totalmente colapsadas, 14 reportan daños mayores y solo una tiene daños menores. El 70 por ciento del ex Convento El Carmen dejó de existir y la iglesia de las Tres Órdenes resultó afectada en su estructura y retablos principales.

Las torres y las cúpulas de la parroquia de la Natividad, la más importante de la ciudad, cedió frente al sismo. En la unidad habitacional Infonavit, donde existían cerca de 970 departamentos, 16 fueron derribados al quedar inhabitables. En El León hay 10 casas con daño mayor y 20 con menor.

Metepec, entre la desgracia y la inseguridad
A siete kilómetros de Atlixco está ubicada la junta auxiliar de Metepec, desde donde pueden observarse las hermosas faldas del volcán Popocatépetl y donde alguna vez funcionó la segunda fábrica textil más importante de América Latina a partir de la primera década del siglo XX.

En el museo del hoy centro vacacional del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y en algunas de las anchas calles de Metepec, se preservan algunas de las viejas máquinas de aquel emporio textil, así como un caserío obrero junto con el mobiliario y los utensilios de la época.

Hoy Metepec es una zona de desastre; el temblor provocó el derrumbe de 208 casas y otras están a punto de caer. Las viviendas ubicadas en la calle Progreso, correspondientes a la primera sección de la comunidad, tendrán que ser demolidas, pues casi todas son inhabitables.

 “Metepec es un pueblo bien bonito, donde hay mucho turismo, pero cuando llegó el temblor todo se acabó. Yo acababa de llegar a mi casa cuando sentimos que todo se empezó a mecer y nos salimos corriendo. En ese momento, vimos que un árbol empezó a moverse muy fuerte y desde ahí vimos cómo se empezaron a caer las paredes y los vecinos a gritar. Me desesperé porque mi hijo estaba en la escuela. El temblor fue horrible”, recuerda Lourdes Calderón Espinoza.

“Cuando llegué a la escuela por mi hijo, ya los niños estaban afuera. Mi hijo se descalabró al caerle una piedra, pero de ahí no pasó a mayores, gracias a Dios. Con mucho sacrificio nos ha costado tener las pocas cosas que tenemos, es feo ver todo tirado, sobre todo cuando salgo a la calle y veo a las familias con sus cosas afuera de su casa.

Hay muchas personas que están durmiendo en la calles y con la lluvia la están pasando muy mal. Es feo ver toda esta desgracia, aunque queramos ayudar, no podemos porque también fuimos afectados”, comenta doña Lourdes.

La señora Calderón se quejó también de que apenas terminó de temblar, empezaron los actos de rapiña por cuenta de personas que quisieron aprovecharse de muchas de las amas de casa que tuvieron que salir a ver en qué situación se hallaban sus hijos en las escuelas.

“En mi casa trataron de meterse a pesar de saber lo que había pasado. Queremos más seguridad. Aquí los de Antorcha son los que nos han apoyado, anteriormente había quedado el presidente que iba a pasar casa por casa, pero no lo ha hecho. Yo solicité al ayuntamiento que pasara a revisar mi casa pero no me hizo caso, me ignoró.

Entonces encontré a unos antorchistas y me dijeron que no me preocupara, porque iban a subir a revisar mi casa. Subieron y revisaron ellos y fue así como me tomaron mis datos”, comentó la señora Calderón Espinoza, quien está a punto de dar a luz.

Los habitantes de Atlixco y sus comunidades rurales, por si fuera poco, enfrentan un grave problema de inseguridad pública derivado de la mala administración municipal del alcalde panista, José Luis Galeazzi Berra, quien se limita a decir que los frecuentes actos delictivos en la región son “hechos aislados” y que “aquí no pasa nada”.

Pero lo real es que hay un gran malestar ciudadano por el aumento de la delincuencia común en la mayor parte del municipio y sus juntas auxiliares y por la ineficacia de la policía municipal.

Ésta es la razón por la que muchos damnificados del sismo no quieren refugiarse en el albergue que se instaló en la cancha de beisbol de Metepec: tienen miedo a perder lo poco que aún les queda.

“En Metepec hay tres vigilantes, pero no son policías. Así no podemos estar viviendo, preferimos estar dormidos afuera de nuestras casas que  perder lo poco que nos queda y que mucho sacrificio nos ha costado obtener. Antes podíamos salir en la noche sin problemas, pero eso hoy ya no es posible porque mucha gente está aprovechándose de la situación. Necesitamos más vigilancia y seguridad”, dijo Ernesto Romero Villa.

La ayuda del pueblo organizado
Desde el primer día de la tragedia, los diputados federales antorchistas Hersilia Córdova Morán y Juan Manuel Celis Aguirre, de manera conjunta con otros militantes del Movimiento Antorchista,  mostraron su solidaridad con la población de Atlixco y otros municipios del Distrito 13 a fin de brindar su apoyo a los damnificados.

La legisladora Hersilia Córdova Morán dio a conocer en entrevista que desde el mismo día de la tragedia su organización social instrumentó acciones solidarias abocadas a auxiliar a los damnificados en sus problemas personales más inmediatos y a coadyuvar en la reconstrucción de viviendas.

“Se encuentran 112 activistas de Antorcha apoyando a la gente de manera permanente con la entrega de víveres, apoyo médico, retroexcavadoras para remover escombros y pipas de agua. Un equipo de ingenieros ha revisado hasta ahora dos mil casas y seguirá haciendo lo mismo para tener un padrón que nos permita hacer gestiones y luchar para que la gente no quede fuera de los apoyos del gobierno”, explicó.

“Por el momento ya se tienen autorizados los primeros 456 bonos de 24 mil pesos para la construcción de cuartos adicionales, que equivalen a cerca de 11 millones de pesos; y se están gestionando 40 millones de pesos más ante el Fondo Nacional para la Habitación Popular (Fonhap) para bonos de vivienda. En total suman dos mil 83 cuartos. Además se va a solicitar a las secretarías de Hacienda y Gobernación alguna otra alternativa”, dijo.

“Gracias a Dios, Antorcha ya pasó a apoyarnos. No podemos quejarnos. Ahorita entre todos los vecinos ya nos dieron una carpa que es donde estamos comiendo; también nos han dado colchonetas, cobijas, despensas y agua. Ahí si no nos podemos quejar. Nosotros confiamos en ellos y sabemos que Antorcha trabaja por mi hermano, que ya falleció, porque él estaba trabajando con ellos y siempre nos enseñó a andar con Antorcha.

Nosotros nunca dudamos de eso. Los partidos vienen a robar votos;  pero los de Antorcha  nunca nos piden la credencial, siempre han sido francos y directos, nunca han tratado de robarnos. Es más, solo buscan apoyarnos”, expresó Viridiana Flores, vecina de la calle Primera Industria No. 15 de Metepec, Puebla.