MOSAICO CULTURAL

Martha Graham en la danza

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Alethia Mejía

La década de los años 30 del siglo pasado estuvo claramente marcada por la crisis económica conocida como “gran depresión” que inició con el crack de 1929.

En ese periodo la danza moderna sufrió un violento cambio de rumbo, pues al igual que en otras expresiones artísticas, sobre todo el teatro, el agitado clima político y social influyó de manera decisiva.

Los nuevos coreógrafos mostraron un gran compromiso social y llevaron la danza moderna a un público más grande. Este objetivo se vio asociado a su creciente y fuerte desprecio hacia las reglas rígidas del ballet clásico y la liviandad de sus argumentos, que solo reproducían el romanticismo del siglo XIX y estaban dirigidos a las élites.

Dentro de esta generación de coreógrafos estuvo Martha Graham, creadora de uno de los métodos más famosos de la danza contemporánea: contracción y relajación. Graham nació el 11 de mayo de 1894 en Pittsburgh, Pennsylvania. 

Se formó en la escuela de danza Denishawn de Los Ángeles, donde tuvo como profesores a Ted Shawn y Ruth Saint Denis, ambos bailarines y coreógrafos, quienes fueron pioneros de la danza moderna en Estados Unidos (EE. UU.)en los inicios del siglo XX. Cabe señalar que no fue una alumna con las aptitudes técnicas de sus compañeros, pero superó cualquier tipo de carencias.

Esta devoción por la danza la llevó a trazar su propio camino como bailarina y coreógrafa. Ya en la década de los años 50 era una de las bailarinas más renombradas del mundo y la auténtica lideresa de la danza moderna; pero si en algo resultó realmente revolucionario su trabajo fue en la necesidad de expresar la realidad de su país y lograr un estilo que se diferenciara del ballet europeo. En sus obras Frontier y Appalachian Spring, la coreógrafa reflejaba la vida cotidiana del pueblo estadounidense.

De igual forma, sus trabajos Heretic y Sketches for the people eran estudios sobre la rebelión de las masas. De manera más directa, fuera de los escenarios, apoyó a la resistencia española en contra del alzamiento militar de Francisco Franco y al levantamiento obrero en EE. UU. durante la década de la crisis.

En 1970, con una edad ya avanzada, se retiró de los escenarios sin dejar de aportar sus conocimientos en grandes obras, como la coreografía que hizo en 1984 para La consagración de la primavera, de Igor Stravinski.

La vida de Martha Graham es ejemplat, es una artista que consagró su arte a la sociedad. El arte siempre ha tenido un carácter social y es deber de los artistas llegar a comprender esta realidad, como lo hizo en su época Martha Graham. Actualmente la debilidad principal del arte es su rechazo a priori de las influencias sociales que conforman su propio desarrollo, reduciéndolo a lo esencialmente individual.

No olvidemos que el arte en todas sus formas nos hace abrir los ojos, aunque sea solo por un momento fugaz; nos hace reflexionar sobre nuestra cotidianeidad; nos hace sentir que hay algo más en la vida, que podemos ser mejores de lo que somos, que las relaciones entre las personas pueden ser más humanas y que el mundo puede ser un mejor lugar. El artista que se considera ajeno a los problemas sociales no puede llamarse artista.