ESCAFANDRA

Confusionismo, taoísmo y budismo

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Ángel Trejo

Las religiones en China, dice Hans Kung En busca de nuestras huellas (1999-2004), se sustentan en una cosmovisión en la que el hombre se reconoce como parte del universo y los dogmas, sacerdocios, ritos y templos apenas tienen presencia en la vida doméstica y la convivencia social de las comunidades.

Por ello sus más connotados fundadores –Confucio, Lao Tse, Buda- fueron sabios, no profetas “milagrosos” como Moisés, Cristo y Mahoma.

Esto fue consecuencia del temprano desarrollo productivo, tecnológico y cultural logrado por el gran país asiático, cuyo primer Estado imperial, creado por la dinastía Xi, gobernó de 2070 a 1766 antes de nuestra era (a.n.e.) y los más antiguos ideogramas de su escritura datan también de hace cuatro mil años, aunque el sistema ya integrado empezó a funcionar integralmente dos mil años después.

De Confucio -Kong Fuzi, 551-479 a.n.e.- Kung informa que jamás recurrió a la adivinación, la magia y al ascetismo. Se dedicó a enseñar principios de justicia, orden y ética política a señores feudales a fin de que éstos mantuvieran la paz en sus reinos. Su “regla de oro” era el principio de la reciprocidad:

“Lo que no desees para ti no se lo hagas a los demás” (muy similar a la de Cristo 500 años después). Cultivó la poesía y la música, pero no dejó ningún texto escrito. Sus Conversaciones, acopiadas y publicadas por uno de sus discípulos, fueron utilizadas por la dinastía Han como religión de Estado del año 206 a.n.e. al 226 después de nuestra era (d.n.e.), periodo en el que se inventó el papel, se institucionalizó la acupuntura y se abrió la Ruta de la Seda.

Lao Tse (Laozi: antiguo maestro) fue un sabio legendario que quizás vivió en el mismo siglo IV a.n.e., cuyo legado fue el Tao Te-king (el camino y su fuerza), el cual describe la “causa primera del universo”: un fluido apacible y permanente que ha creado el cielo y la tierra. Para acceder a esta “callada acción de la naturaleza”, según Lao Tse, el hombre debe liberarse de pasiones y deseos.

Esto se logra mediante el uso de los movimientos suaves, armónicos y lentos de la práctica de la técnica de autodefensa “tai chi” –con espada- que aspira a coordinar la conciencia, la respiración, el movimiento corporal para deshacer las tensiones del cuerpo y  desbloquear los meridianos de la energía.

La doctrina del “no obrar” del taoísmo, convertida en religión por Zhang Daoling con elementos de chamanismo, deísmo y profetismo en el siglo I d.n.e., e instruida como ideología individualista y rebelde por Zuan Gzi, fue opuesta al confusionismo -considerado legalista y estatista- en los tres primeros siglos de nuestra era.

El budismo, religión de meditación y renunciación a placeres y deseos, creada en la India por Siddhartha Gautama (Buda) en el siglo V a.n.e., llegó a China en el siglo I d.n.e., donde fue adoptada como religión propia durante la dinastía Tang (siglo X d.n.e.), para convertirse en la tercera confesión más influyente de este país (hasta la fecha) y posteriormente propagarse a Mongolia, Japón, el Sureste Asiático, Filipinas y casi toda Indonesia. Es la cuarta religión con más seguidores en el mundo.