CLIONAUTAS

Marx y la historia

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Victoria Herrera

El filósofo francés Louis Althusser reconoció que el conocimiento científico se encontraba dividido en grandes “continentes”. Por un lado, Tales había abierto el de las matemáticas y Galileo el de la naturaleza física. Por su parte, Carlos Marx había fundado uno nuevo: el continente de la historia; es decir, descubrió una nueva ciencia.

En palabras de Althusser, la fundación de cada uno de los grandes continentes científicos había provocado el nacimiento de una nueva filosofía. Así la filosofía platónica había sido el producto de las matemáticas fundadas por Tales, y la filosofía cartesiana, a su vez, el resultado de la fundación de la física por Galileo.

En el caso de Marx, la fundación de la ciencia de la historia había provocado el nacimiento de una nueva filosofía: el materialismo dialéctico. En efecto, la doctrina marxista está constituida por dos disciplinas distintas: el materialismo histórico y el materialismo dialéctico. Marx dio el primer paso hacia la primera de éstas a partir de un incidente.

Entre 1842 y 1843 era director de la Gaceta del Rin, un periódico de algunos representantes de la burguesía renana. Marx se vio obligado, en tales circunstancias, a ocuparse de los intereses materiales. En el curso de varios debates sobre la situación de los campesinos del Mosela, el librecambio, las tarifas proteccionistas y el fraccionamiento de la propiedad agraria, pudo darse cuenta de su falta de conocimientos en cuestiones económicas.

A partir de ahí, se retiró a su cuarto de estudio. Como se sabe, Marx había estudiado jurisprudencia, pero como él la consideraba “una disciplina subordinada al lado de la filosofía y la historia”, con el propósito de resolver sus propias dudas, emprendió una revisión crítica de la filosofía hegeliana del derecho. Los primeros resultados de esta investigación aparecieron en los Anales Franco-Germanos en febrero de 1844.

En la Contribución a la crítica de la filosofía hegeliana del derecho, Marx enunció por primera vez el principio básico de la concepción materialista de la historia. Ahí descubrió que tanto las relaciones jurídicas como las formas del Estado tienen sus raíces en las condiciones materiales de vida y declaró que la anatomía de la sociedad civil debía buscarse en la economía política.

Marx aún no cumplía 26 años de edad en la época de su primer gran descubrimiento. Fue entonces cuando comenzó a estudiar la estructura económica de la sociedad. Quince años más tarde presentó los resultados preliminares de sus estudios económicos. En la Contribución a la crítica de la economía política (1859), Marx presentó el desarrollo de la revisión crítica de la filosofía hegeliana del derecho. Esta vez reafirmó la tesis de que “no es la conciencia de los hombres la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”.

De este modo, Marx descubrió que el ser social o la estructura económica de la sociedad está formado por el conjunto de las relaciones “necesarias e independientes de su voluntad” que los hombres establecen en la producción social de su existencia, y que estas relaciones corresponden a un determinado grado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales.

Además argumentó que ésta es “la base real sobre la cual se erige la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social”.

Más importante todavía, Marx confirmó en el mismo libro que en cierta fase de su desarrollo “las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes (…). De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social”. Este conflicto entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción constituye el secreto de la dinámica de la historia.

Por último, Marx “sostenía que cualquier hombre no deformado, libre de la influencia de los intereses privados y no cegado por los prejuicios de clase debía llegar necesariamente a las mismas conclusiones”.