REPORTAJE ESTADO DE MÉXICO

Inundación, muerte y devastación
Estragos de lluvias torrenciales

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Carolina Ruvalcaba

En los últimos días de agosto, los medios periodísticos nacionales e internacionales concentraron su vista en las catastróficas inundaciones en Houston, la cuarta ciudad más poblada de Texas, Estados Unidos (EE. UU.), que alcanzaron una altura promedio de un metro y fueron provocadas por el paso del huracán Harvey, que tuvo categoría cuatro y vientos de 215 km/hora, según el Sistema Nacional del Clima (NWS) de esa nación.

Para enfrentar el desastre humanitario, las autoridades estadounidenses desplegaron más de tres mil elementos de la Guardia Nacional local y estatal a fin de rescatar a pobladores que debieron subirse a los techos de sus hogares y árboles, o que quedaron atrapados en sus automóviles.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, declaró a Texas zona de emergencia y liberó fondos federales para atender de inmediato los problemas. El titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Luis Videgaray, ofreció el apoyo de México al país para superar los daños causados por Harvey.

En el sur de Asia, las lluvias también están causando severas inundaciones y se habla de más de mil 200 muertos y varios millones de desplazados en la India, Bangladesh y Nepal.

México no escapa a esta realidad. En el último semestre, los habitantes de la Ciudad de México (CMDX) han sido sorprendidos por “torrenciales lluvias” que han inundado avenidas principales, abierto socavones en algunas calles y atrapado a miles de automovilistas en encharcamientos y embotellamientos viales. El propio Sistema de Transporte Colectivo (SCT-Metro) ha sufrido inundaciones, incluso en “cascada”, como evidenciaron videos y fotografías, afectando a más de 30 mil usuarios en muchas de sus estaciones.

En el Estado de México (Edomex) los habitantes de Ecatepec, Tultitlán, Naucalpan, Coacalco, Nezahualcóyotl y Texcoco también han sido víctimas de precipitaciones pluviales muy fuertes cuyos torrentes de agua han arrastrado basura, tierra y materiales de construcción que obstruyen los sistemas de drenaje y amenazan con colapsarlos, además de provocar los infaltables encharcamientos.

Paradoja: mucha agua en las calles y poca en las casas
En los municipios de Nezahualcóyotl y Texcoco las fuertes lluvias de cada año provocan en sus habitantes un doble problema dramático, porque por un lado el agua inunda sus avenidas y viviendas y, por otro, al carecer de infraestructura hidráulica que los dote de agua potable, se ven en la imposibilidad de conseguir ésta por otros medios.

Además, de esta situación resulta la paradoja de que en las calles abunda el agua, mientras que en sus hogares escasea.

En entrevista con buzos, el arquitecto y residente de Nezahualcóyotl, Arturo Hernández Rosales, señaló que las inundaciones en esta localidad son consecuencia de la equivocada administración del municipio, ya que el trazo urbano de este es el adecuado y moderno pero carece de los servicios urbanos complementarios y eficientes para que cubra las necesidades requeridas por sus habitantes en materia de vivienda, circulación, trabajo y recreación.

“Los arquitectos que planificaron Ciudad Nezahualcóyotl seguramente se basaron en la Carta de Atenas (manifiesto urbanístico ideado en el IV Congreso Internacional de la Arquitectura Moderna, publicado en 1942), debido a que el trazo de sus calles es lineal y cuenta con ejes viales, así como centros de barrio (espacios en los que se ubican escuelas, iglesias y áreas verdes).

Todo ello debería facilitar la movilidad vehicular y peatonal e inhibir problemas de tráfico, inundaciones y ambulantaje; pero sucede todo lo contrario, no por la construcción, sino por la equivocada administración pública”, manifestó Hernández Rosas, quien tiene más de 30 años de experiencia.

Hernández Rosales dijo que Nezahualcóyotl representa uno de los pocos ejemplos en América Latina de cómo debería concebirse una ciudad moderna; por lo que recomendó a sus autoridades estudiar la Carta de Atenas con el fin de inhibir problemas como las inundaciones que afectan a gran parte de sus habitantes. Tal es el caso de la familia Otero Rodríguez, que desde hace 27 años vive en la colonia Las Águilas y cada temporada de lluvias su hogar se inunda.

“Nosotros vivimos con miedo y angustia. Cada que llueve revisamos cuánto sube el nivel del agua y tenemos que tener nuestras cosas arriba de tabiques porque en cuestión de segundos el agua se mete a la casa”, dijo Miriam Otero, de 32 años de edad, quien recurre a su primo Ángel Briseño para guardar sus pertenencias cada que se aproxima la temporada de lluvias.

Recordó que el año pasado el nivel del agua alcanzó un metro de altura y que a causa de ello perdió alrededor de 15 mil pesos en muebles y aparatos electrodomésticos. Cuando recurrió al apoyo de las autoridades, éstas únicamente le repusieron una sala, valuada en menos de cuatro mil pesos.

Por su parte, Ángel Briseño, su primo, comentó: “Ya estamos hartos de que cada año se repita la historia, nuestros gobiernos prefieren gastar 94 millones de pesos para celebrar el aniversario del municipio que invertir en drenaje. El problema de Neza es el cacicazgo del perredista Víctor Bautista. De seguro viviríamos en una situación diferente si lo quitaran del poder como lo hizo el municipio de Chimalhuacán, cuando se desprendió de La Loba. Esa población tiene gobiernos de continuidad que luchan por el progreso”.

Texcoco y su otra cara
Cuando la gente de fuera recorre el centro de Texcoco, cuyo ambiente es tradicional y acogedor, nunca se imagina que las comunidades del municipio que no están en esta área tengan rezagos urbanos importantes, entre los que resaltan la falta de drenaje, agua potable, electricidad, alumbrado públicos y pavimentación en las calles. Un claro ejemplo es El Huizachal, habitado por más de tres mil personas.

En un recorrido que buzos realizó por varias calles de esta comunidad, constató que sus habitantes aún utilizan fosas sépticas para sus desechos y cuando llueve éstos se desbordan, formando zanjas de agua fétida en las calles. En los canales para el riego agrícola, que sirven para sembrar albahaca, planta de uso sanitario, en lugar de agua pluvial, lo que corre son aguas negras, basura e insectos, que representan un foco de infección.

El exdiputado federal y militante del Movimiento Antorchista Nacional (MAN), Brasil Acosta, logró que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SCHP) etiquetara dentro del Presupuesto de Egresos de la Federación de 2015 alrededor de tres millones de pesos para financiar obras de drenaje que beneficiarían a más de 600 familias de El Huizachal. 

Sin embargo, el gobierno municipal de Texcoco, encabezado por un militante del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), aplicó esos recursos para beneficiar a 150 familias que manifiestamente apoyan a esa organización política, desentendiéndose de la situación del resto de la población, que debe pagar más de cinco mil pesos para tener derecho a conectarse a la red de drenaje.

Sonia Luna, Katalina Bones, Fernando Galicia y Enrique Juárez, vecinos de El Huizachal, se sienten robados y burlados, ya que la obra de drenaje la gestionaron de manera organizada durante cuatro años junto con Brasil Acosta: “El día que entrarían las máquinas, Morena se opuso a la obra; posteriormente dejó que se realizaran los trabajos, pero solo para favorecer a sus simpatizantes.

Ahora nos piden un dinero que no tenemos, apenas si nos alcanza para comprar agua de las pipas y para liberar las fosas sépticas tenemos que pagar mil 200 pesos. ¡Ah, además, tenemos que hacer el pago a la iglesia! Como se rigen por usos y costumbres debemos aportar para tener servicios. La alcaldía pide dinero por todo y cuando nos inundamos, ahí nos tienen sacando el agua sucia con cubetas.

“Nos dicen que vivimos en zona ejidal, pero están en la misma situación los vecinos de la comunidad Guadalupe Victoria, San Felipe, San Miguel, Santa Cruz y muchas más. Pero hemos constatado que luchando por nuestros derechos sí se puede cambiar la situación; juntos logramos la electrificación y juntos vamos a arrebatarle esos recursos que nos corresponden a las familias que gestionamos el drenaje. Ahí está Chimalhuacán, un municipio que salió del atraso y la marginación para convertirse en un ejemplo de progreso”, coincidieron los vecinos.

Para la elaboración de este reportaje, buzos buscó al encargado del departamento de Agua Potable de Texcoco, José Arnulfo Silva y al titular del Organismo Descentralizado de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (ODAPAS) de Nezahualcóyotl, José Gerardo Cárdenas Guzmán, a fin de que dieran a conocer los problemas que hay en los dos municipios en materia de drenaje, pero se negaron a conceder entrevistas.

La única información disponible sobre este tema es que la infraestructura sanitaria de ambas poblaciones tiene una antigüedad superior a 60 y 40 años respectivamente.

Chimalhuacán, libre de inundaciones
A diferencia de lo que ocurre cada año en Neza y Texcoco, en Chimalhuacán, municipio mexiquense ubicado en la misma región, no hay inundaciones. Los gobiernos municipales de continuidad de Chimalhuacán, encabezados por militantes del MAN en los últimos 17 años, han destinado cifras millonarias en infraestructura sanitaria a fin de disminuir este riesgo cada verano.

El director de los servicios de Agua Potable y Drenaje de Chimalhuacán, Enrique Garduño Ruiz, recordó que antes del año 2000 este municipio era el principal foco de atención de los medios informativos de la capital de México porque en temporada de lluvias las inundaciones obligaban a sus habitantes a ponerse a salvo y transitar en las calles en canoa y a soportar pérdidas materiales incuantificables.

Hace más de tres lustros en Chimalhuacán solo había tres cárcamos con equipos electromecánicos y 11 de combustión interna; contaba únicamente con 695 kilómetros de redes de drenaje que resultaban insuficientes para los más de 600 mil habitantes. Ahora hay 17 plantas de bombeo y la red sanitaria tiene mil 348.45 kilómetros para beneficio de más de 700 mil personas.

“Queremos mantener al municipio libre de contingencias. Por ello le hacemos un llamado a la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM) a que cumpla con el compromiso de rehabilitar 14 plantas de bombeo ya que una está averiada y el resto no operan a su máxima capacidad o resultan obsoletas para las necesidades actuales”, reveló el funcionario.

Agregó que en el Ejido Santa María, agregado al territorio de Chimalhuacán en 2010, se construyeron los cárcamos Pirules y Torres, con una inversión de 100 millones de pesos para beneficio de los vecinos de Corte Huatongo y El Pocito. En una etapa posterior, ya proyectada, se destinarán 70 millones más para conectar al sistema sanitario a los habitantes de La Palma y Loma de Buenavista.

Garduño Ruiz precisó que el sistema de drenaje de Chimalhuacán está conformado además por colectores, subcolectores, rejillas, bocas de tormenta y ocho pozos de absorción y presas de gavión; estas últimas tienen una doble función: detienen el agua de lluvia que baja del cerro, evitando así las anegaciones, y alimentan los mantos freáticos.

También habló de otros proyectos ambiciosos: el revestimiento de los drenes a cielo abierto que rodean Chimalhuacán; la construcción de una planta tratadora de aguas negras; la apertura de una línea de descarga en el río Coatepec y la perforación de un túnel profundo. Estas obras son consecuencia del trabajo conjunto de los gobiernos antorchistas y el pueblo organizado, quienes asimismo están gestionando el financiamiento público ante la Federación.

“A través de la Comisión Nacional del Agua (CNA), revestimos 8.4 kilómetros del dren Chimalhuacán I, con una inversión de 460.3 millones de pesos; actualmente se trabaja en el revestimiento de 7.79 kilómetros del dren Chimalhuacán II, cuyo avance es de 44 por ciento y en el río Coatepec. Una vez que concluyan las obras, por esos canales correrá agua fluvial, lo cual brindará mayor seguridad e higiene a más de 500 mil chimalhuacanos”.

Con respecto al túnel profundo, dijo que medirá 7.6 kilómetros, que correrá paralelo al Circuito Exterior Mexiquense, tendrá un diámetro de cinco metros y una capacidad de desalojo superior a 49 mil litros de aguas residuales por segundo. A esta obra se sumará la construcción de un Colector de Estiaje, con una inversión de 657 millones de pesos.

Además de estas obras y proyectos, el ODAPAS trabaja en un plan de acción que durará todo el año y que consiste en limpiar barrancas y drenes; desazolvar cárcamos, colectores y subcolectores; monitorear márgenes de los ríos y hacer una campaña de concientización para que la gente no tire basura, participe en jornadas quincenales del programa municipal Limpia tu calle, cuida el espacio en el que vives.

“En caso de que se presente una contingencia, activamos un protocolo de actuación en el que participa el personal de la Dirección de Seguridad Pública y Tránsito municipal, Protección Civil y Bomberos, Salud, DIF y Desarrollo Social, entre otras, a fin de atender inmediatamente a la población damnificada. Actualmente solo tenemos como puntos de alerta el Fraccionamiento San Lorenzo que lleva dos años sin inundarse, la Zona Comunal San Agustín y Arca de Noé. Así es como estamos trabajando en Chimalhuacán para disminuir el riesgo de sufrir inundaciones”.