SEXTANTE

Cartas de mi padre

 

Robert de Niro es uno de los actores más versátiles en la historia del cine mundial. Dos veces ha ganado como mejor actor la famosa estatuilla dorada que otorga anualmente la Academia de Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos (EE. UU.); una interpretando a Vito Corleone cuando era joven, en la Segunda parte de El Padrino, de Francis Ford Coppola. El otro Oscar se le otorgó por Toro salvaje, de Martin Scorsese. Esta última cinta es considerada por muchos críticos y especialistas en cine como una de las 10 mejores películas de todos los tiempos. 

Robert de Niro ha interpretado a los más diversos personajes y se ha distinguido por esforzarse al máximo en representar a sus personajes con la mayor fidelidad posible.

Por ejemplo, aprendió a escribir con la mano derecha (es zurdo) cuando un personaje le exigió que actuara como diestro; en Toro Salvaje se sometió a una dieta especial para aumentar 27 kilos de peso, a fin de dar mayor similitud al personaje que interpretaba, el famoso boxeador Jake la Motta, en su etapa de viejo y en plena decadencia económica y moral.

Para encarnar a Vito Corleone, el personaje central de El Padrino II, se fue a vivir cuatro meses a Sicilia para aprender a hablar el dialecto siciliano que se utiliza en una parte de la película. Para meterse en el protagonista principal de New York, New York, cinta de Martin Scorsese, un músico, aprendió a tocar el saxofón.

En Los intocables de Eliot Ness, para acercarse lo más posible físicamente a Al Capone, el famoso jefe de la mafia en la época de la depresión de los años 30, De Niro se quitó pelo en las entradas y aumentó varios kilos.

Antes de la filmación de Cape Fear (Cabo de miedo), pagó a un dentista para que le diera a sus dientes el aspecto maltratado que tenían los de Max Cady, el montañés que debía representar; después del filme volvió a contratar a un odontólogo para que le devolviese la forma normal de su dentadura. 

Pero esta actitud profesional no queda en los aspectos formales de la interpretación actoral, sino también del contenido, pues De Niro sigue la teoría de Stanislavski y se “apropia” de sus personajes, al grado de sentirse como ellos.

Es por esta razón que De Niro ha obtenido resultados excelentes en sus interpretaciones cinematográficas. 

En Cartas de mi padre, de Paul Weitz (2012), De Niro vuelve a interpretar a uno de esos personajes que pululan en la sociedad del capitalismo decadente. Se trata de Jonathan Flynn, un escritor fracasado que en todo momento dice estar escribiendo obras literarias “clásicas” que están a la altura de los mejores escritores –como Mark Twain– pero que a final de cuentas resultan un fiasco. 

Jonathan deja en el desamparo a su esposa Jody (Julianne Moore) y a su hijo Nick (Paul Dano), quienes sufren económica y emocionalmente. Nick nunca recibió otra cosa que cartas de su padre en las que le dice que está haciendo sus grandes obras.

La madre de Nick se suicida y el joven intenta acomodarse a la precariedad social que ha heredado de sus padres; conoce a una chica que le gusta y que le recomienda que trabaje donde ella trabaja, que es en uno de los centros de asistencia pública a los homeless (vagabundos) de la gran ciudad en donde viven.

En alguna ocasión Jonathan le habla por teléfono y le pide que le ayude a empacar y trasladar sus cosas, pues se ha peleado con su casero y éste le ha pedido desalojar el departamento.

Las relaciones que se dan entre padre e hijo son conflictivas. Y la relación se complica más cuando Jonathan tiene que vivir en la calle en pleno invierno y la dura situación lo obliga a recurrir al asilo para vagabundos donde trabaja su hijo.

Debido a su mal carácter, racismo y alcoholismo la situación de Jonathan en el albergue se hace muy difícil, hasta que finalmente recibe un apoyo gubernamental que le permite tener otra vez un departamento.

Nick visita a su padre, y le presenta a su esposa afroamericana y a su pequeño hijo. Jonathan tiene que reconocer esa situación contraria a su ideología e idiosincrasia.

Cartas de mi padre es una cinta que nos brinda una mirada de la descomposición del sistema social de Estados Unidos.