PITIDO DEPORTIVO

Diana Laura, orgullo del deporte mexicano

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Armando Archundia

La atleta mexicana Diana Laura Castañeda, de 19 años de edad, Premio Estatal del Deporte 2014 en Puebla y ese mismo año ganadora de una medalla de plata en el Grand Prix de Berlín, Alemania, conquistó la primera presea de oro en el Mundial Paratlético de Londres 2017.

Diana Laura, invidente, practica el atletismo desde los siete años porque este deporte le gusta mucho, ya que en él ha encontrado un estímulo importante para superar sus propios miedos y atreverse a hacer cosas nuevas que le ayuden a lograr su desarrollo integral. 

Diana Laura comentó que este nuevo triunfo fue el mayor que ha logrado y confesó que aunque no pensaba que lo obtendría, lo asume como la consecución de un sueño vuelto realidad.

Obviamente, también la motiva a buscar en el futuro mejores resultados que satisfagan a su familia, en particular a su padre, quien desde niña la ha acompañado en su aventura deportiva, y a la gente de su natal Puebla.

Entre las competencias más significativas de su vida deportiva destacan las pruebas de velocidad de 100, 200 y 400 metros planos, en las que fue preseleccionada nacional para asistir a los Juegos Paralímpicos de Londres 2012 y Río de Janeiro 2016, en los que no pudo estar porque no alcanzó la marca requerida.

Fue entonces cuando se propuso hacer su máximo esfuerzo a fin de competir en el nivel internacional. En las dos únicas salidas previas como seleccionada nacional obtuvo tres medallas (una de oro en 400, una de plata en 200 y una de bronce en 100 metros planos) en el Panamericano Juvenil de Buenos Aires, Argentina 2013; en el Grand Prix de Berlín, Alemania 2014, logró una de plata en 400 metros.

El atletismo le ha dado y enseñado a disfrutar muchas cosas que si tuviera vista posiblemente no hubiera conocido; gracias a este deporte ha compartido experiencias y situaciones excepcionales con gente maravillosa. El atletismo es la única razón por la que dice ser muy feliz.

Diana Laura es una niña traviesa, desobediente; siempre le han gustado los retos, busca cosas nuevas y sin limitaciones. Con la humildad que caracteriza, reconoce que nada habría logrado sin la ayuda de su entrenador y guía, quien la ha ayudado a estar en lo más alto del atletismo paralímpico.

Como cualquier otro deportista, Diana Laura lleva una vida normal. Se levanta temprano para viajar de San Martín Texmelucan a Puebla, donde entrena a partir de las siete de la mañana, para después asistir a clase de lenguas extranjeras en la Universidad Madero (Umad), en la especialidad de traducción e interpretación, tarea en la que espera trabajar en la Organización de las Naciones Unidas (ONU); y aunque no cuenta con el apoyo de las autoridades, después de las grandes satisfacciones que ha dado a su entidad y a México, no cabe duda, logrará también este objetivo ¡Enhorabuena, Diana Laura!