CLIONAUTAS

Y los capitales privados más tranquilos, eufóricos

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Vania Sánchez Trujillo  

Hace unos días asistí en Tecomatlán, Puebla, a la conferencia que semestralmente convoca la Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios Rafael Ramírez (FNERRR), en esta ocasión estuvo dedicada a El Capital. Contribución a la Crítica de la Economía Política, ese monumento del conocimiento humano que escribió hace 150 años Carlos Marx y que sigue vigente pese a que más de uno lo ha declarado obsoleto y superado por las nuevas teorías económicas.

La conferencia fue impartida por el ingeniero Omar Carreón Abud, dirigente del Movimiento Antorchista Nacional, y resultó verdaderamente magistral no solo por la claridad de su exposición sino porque con la lógica y la elocuencia de sus argumentos convenció al auditorio tanto de la importancia de su estudio como de su vigencia en la época actual.

Al final de su disertación, el ingeniero destacó que ninguno de los objetivos económicos, sociales y políticos del sistema capitalista funciona adecuadamente para proveer de bienestar a la población mexicana, ya que el crecimiento del producto interno bruto (PIB) es ínfimo y este año será del 1.7 por ciento, según las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI); la pavorosa depauperación afecta a 57 millones de personas que viven con alguna carencia básica; el desempleo y la subocupación son muy altos (el 57.4 por ciento de la población ocupada es informal); el salario mínimo es de apenas 80 pesos diarios (¡y eso que acaba de aumentar siete pesos: menos del 10 por ciento!); el costo de la canasta alimentaria básica se incrementó el tres por ciento tan solo entre diciembre de 2016 y enero de 2017, agravando aún más la vida de los pobres del país; el Metro de la Ciudad de México (CMDX) está al borde del colapso (los usuarios deben esperar hasta 30 minutos para abordar un vagón en la estación Pantitlán); en gran parte de las colonias más humildes del área metropolitana carecen del servicio de agua potable y enfrentan cada temporada de lluvias inundaciones de aguas negras que lo mismo alteran y contaminan colonias enteras y la vialidad en las calles, que dañan hospitales, escuelas, pavimentaciones, etc. Es decir, en gran parte de las áreas urbanas y rurales marginadas y de clase media de México nada funciona bien, excepto una cosa: la ganancia.

Sí, las ganancias del capital no fallan y esto no es retórica. KPMG, una compañía multinacional de consultoría para las empresas, elabora cada año un reporte sobre las perspectivas de crecimiento y el desempeño global de éstas. Lo realiza mediante entrevistas con los directores generales de los consorcios más grandes.

Para la elaboración de su diagnóstico más reciente habló con mil 300 directores de las compañías más importantes de los 10 países desarrollados preguntándoles específicamente si estaban preocupados por la incertidumbre económica que prevalece en el planeta.

Los resultados de la KPMG fueron elocuentes: a pesar de los nubarrones que obscurecen la economía global, la mayoría de los directores empresariales expresaron su confianza en que sus consorcios saldrán airosos este año y en los próximos tres meses.

Las Perspectivas Globales del CEO, 2017, detallaron, por ejemplo, que el 65 por ciento de los directores consultados ve en el mercado nuevas oportunidades de negocio; el 69 por ciento se muestra confiado en las perspectivas de crecimiento de sus empresas (el sector bancario es el más entusiasta) y uno de cada tres considera que las nuevas tecnologías modificarán las formas de hacer negocios sin riesgos de pérdida para las compañías.

Sus expectativas están basadas en estrategias que no son del otro mundo: aumentar su poder de mercado (ya sea con nuevos productos o con publicidad que aumente la lealtad de sus clientes, o expandiéndose a nuevos mercados) y  disminuir costos mediante la integración en un solo proceso de producción varios  procedimientos.

El reporte tiene una edición especial destinada al análisis de la economía latinoamericana, en cuyo caso resaltan las opiniones de 50 directores mexicanos. Éstos se muestran aún más confiados que sus colegas de los países desarrollados en el desempeño de sus empresas en los próximos tres años, pues en su caso el nivel de confianza es del 82 por ciento, en tanto que el de los gerentes del “primer mundo” es del 70 por ciento.

El Capital nos desvela que la fuente de ganancias de las empresas es la plusvalía. ¿Qué hay detrás de este escenario de buenas nuevas para los verdaderos dueños del capital (los verdaderos que no llegan al uno por ciento de la población, no los de las pequeñas y medianas empresas que apenas viven en promedio año y medio)?

No es otra cosa más que el trabajo no pagado a los trabajadores, del que se apropian las empresas con el señuelo de que a los trabajadores les ha pagado un salario por una jornada de trabajo.

Los empresarios argumentan que sus ganancias son el resultado del “buen hacer” de sus directores, de su creatividad y sus capacidades de emprendedores, pero en El Capital se evidencia que es la plusvalía, el trabajo no pagado al trabajador, el que los hace ricos.

Por ello es necesario que todas las personas, particularmente los expropiados por el capital, conozcan esta obra y se enteren de la forma como los explotan y cómo, también, pueden hallar la ruta de solución a sus problemas económicos, sociales y políticos.