SEXTANTE

Snowden

 

Basada en la novela de Luke Harding, Los expedientes de Snowden, el connotado realizador estadounidense  Oliver Stone filmó en 2016 Snowden, cinta en la que brinda pormenores de la hazaña realizada por el “consultor tecnológico” e informante de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y miembro de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de Estados Unidos, Eduard Snowden, al entregar a la prensa internacional información precisa sobre las actividades ilegales de estas organizaciones gringas de espionaje. 

A diferencia de lo hecho por Julián Assange (otro personaje que dio a conocer expedientes de las negociaciones secretas y las actividades criminales o de guerra que las grandes potencias imperialistas realizan contras naciones y el medio ambiente de buena parte del planeta), Snowden no actuó desde afuera del gobierno estadounidense o mediante el hackeo de información ultra secreta, sino que realizó su hazaña dentro del poderosísimo aparato de espionaje que el imperialismo tiene montado en todo el Orbe.
Eduard Snowden (Joseph Gordon-Levitt), al igual que todos los agentes, se dedicó por años a obtener información que el imperialismo utiliza para mantener doblegados a la mayoría de los gobiernos del sistema de libre mercado, pero cuando advirtió que ese enorme aparato de información confidencial se excedió en actuar fuera de toda norma ética y privacidad, y que incluso creó programas cibernéticos para investigar todas las áreas de actividad humana a fin de enterarse de lo que se hace y dice en otros países, decidió cambiar.

Fue entonces cuando Snowden reveló que la CIA y la NSA, abusando del enorme poder económico, político y militar de EE. UU., lograron poner a su servicio no solo a las compañías telefónicas, sino también a las grandes corporaciones de internet para espiar los correos electrónicos y las “redes sociales” (Facebook, Google, Twitter, etc.) de cientos de millones de personas en el mundo.

En este filme, cuya historia está más cercana al documental, pues está muy apegda a los hechos reales, Stone hace un relato con fuerza muy convincente porque lejos de mostrar a un “héroe civil” o a un “enemigo del sistema”, nos muestra a un hombre que inicialmente defendió en cuerpo y alma al sistema, pero que al darse cuenta de que él, al igual que cientos de millones de compatriotas suyos y ciudadanos de otros países, estaba siendo invadido en su vida privada y sus relaciones íntimas –pensó en su pareja, Lindsay (Shailene Woodley)– entró en conflicto de conciencia para finalmente desembocar en su determinación de entregar a dos diarios importantes la información de alta importancia para el gobierno estadounidense que sustrajo del centro de operaciones donde trabajaba en Hawaii.

Los periódicos fueron The Guardian y The Washington Post.

Snowden es un filme que vuelve a colocar a Stone como un realizador de primera línea, pero con su sello peculiar. Un cineasta que se ha autocalificado como “cronista” de la sociedad de EE. UU. 

Sin embargo, no es el simple narrador secuencial o cronológico de los hechos políticos relevantes del país más poderoso de la Tierra, sino que es ese director que se ha propuesto mostrar el lado más infame, oscuro, denigrante y que provoca más irritación en el público politizado de su país. Snowden es una cinta de muy buena factura, con un profundo significado en momentos tan difíciles que la humanidad vive dentro de la era Trump.