PULSO LEGISLATIVO

La corrupción está ahí, a pesar de los presos

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Álvaro Ramírez Velasco

Como nunca en la historia del país, la actual existencia de más exgobernadores encarcelados por corrupción supondría que por primera vez se está combatiendo este problema en serio, pero la realidad no es así. Si bien se han capturado y sometido a proceso judicial a varios exmandatarios, son más lo que siguen en libertad, a pesar de que han cometido varios delitos o excesos.

Endeudamientos descomunales, manejo discrecional y político de instituciones de justicia; desvío y robo descarado de recursos públicos y violación a leyes civiles y penales, son algunos de los delitos en que incurrieron varios exgobernadores y que pese a ello están en libertad o incluso andan buscando competir en el proceso electoral de 2018.

Hoy el ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, está preso en una cárcel de Guatemala en espera de extradición a México, por lavado de dinero, delincuencia organizada y defraudación fiscal.

Por cierto, que su abogado denunció que el exgobernador ha sufrido maltrato en la prisión del Cuartel Militar Matamoros, porque le han propinado “empujones”.

El exmandatario de Tamaulipas, Tomás Jesús Yárrington Ruvalcaba, quien recién fue aprehendido pese a que la orden de detención tenía cinco años, permanece en Italia y podrá decidir si es extraditado a México o a Estados Unidos.

Acusado de recibir sobornos del narcotráfico y de lavado de dinero, fue capturado cuando salía despreocupadamente de una cena en un restaurante de Florencia, Italia.

El exgobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías, se entregó el 11 noviembre de 2016; está acusado de lavado de dinero y defraudación fiscal; se encuentra en el Reclusorio Oriente de la Ciudad de México.

Sólo 24 horas permaneció en la cárcel, en enero, el exgobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, por los delitos de peculado y daño al patrimonio estatal.

Este caso se atribuye más a una revancha por su disputa con el actual mandatario, Jaime Rodríguez Calderón, conocido como El Bronco.

En 2014 estuvo preso el exgobernador de Aguascalientes, Luis Armando Reynoso Femat, por un peculado de 26 millones de pesos.

Está preso también el exmandatario de Tabasco, Andrés Rafael Granier Melo, por al menos cinco delitos; igual que su correligionario y exmandatario interino de Michoacán, José Jesús Reyna García.

Como nunca, tantos exmandatarios presos. Pero eso no implica que la corrupción se esté combatiendo en realidad. En muchas de esas aprehensiones, sobre todo en las más recientes, se percibe cierto ánimo electorero.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) está actualmente en la lona. Es tercer lugar como partido y ni con posibles alianzas alcanzaría a recuperarse. Hoy por hoy, de acuerdo con datos de la encuesta que mandaóa hacer cada mes la Presidencia de la República, es inminente su salida de Los Pinos.

La imagen de combate a la corrupción y de eficiencia en la captura de los prófugos, supone que podrían darle un empujón hacia arriba. Pero nada garantiza que esas capturas se conviertan en verdaderos procesos exitosos y den cárcel por varios años a los exmandatarios.

Está el ejemplo de Humberto Moreira, exgobernador de Coahuila, cuya administración falsificó documentos para endeudar a la entidad, y quien apenas pasó unos días preso en España. Ahora busca ser diputado federal. La corrupción ahí está, a pesar de las aprehensiones.

El tercer lugar del PRI, con apenas el 15.24 por ciento de las preferencias también está ahí. Lo superan el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) con 17.35 por ciento y el Partido Acción Nacional con 19.84 por ciento.

La simulación o el verdadero combate a la corrupción pueden ayudarlo en 2018. Sin embargo, no basta.