ARGOS

¿Qué ha pasado con México
después de Trump?

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Arturo Coronado

Parece que el discurso populista y amenazador de Donald Trump, después de haber conquistado al electorado estadounidense, se ha ido suavizando poco a poco, en parte porque las órdenes ejecutivas con que buscó cumplir de manera expedita sus promesas de campaña se han topado con el bloqueo que hizo de ellas el Congreso estadounidense. 

Al momento de su toma de protesta, el rumbo de la economía mexicana era de incertidumbre constante entre los analistas, pero después de casi tres meses de nuevo gobierno las cosas para México no van tan mal. En temas como migración y comercio es difícil ver efectos en tan corto plazo, aunque los indicadores financieros, que cambian prácticamente en tiempo real, reflejan muy bien la visión anterior.

Por ejemplo, el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC), que es un referente para evaluar el comportamiento de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) y de la propia economía nacional, cayó el 8.4 por ciento en el transcurso de los 10 días posteriores a los resultados de la elección.

Sin embargo, y contrario a lo que la mayoría de la población esperaba, este indicador alcanzó el pasado cuatro de abril los 49 mil 342.77 puntos, lo que significa un crecimiento del 11.22 por ciento con respecto al 18 de noviembre de 2016, cuando registró su nivel más bajo de los últimos años. Es decir, en vez del apocalipsis que se pronosticaba, se tuvo un repunte que no se veía hace tiempo.

Una forma interesante de medir el pánico o la confianza que sienten los inversionistas con respecto a la incertidumbre en un país consiste en observar el flujo de la inversión extranjera en la bolsa de valores local.

En el caso de México, durante el primer bimestre de este año ingresaron mil 759 millones de dólares en forma de inversiones en renta variable; es decir, compra de acciones y otros instrumentos financieros en la Bolsa Mexicana. Éste es uno de los montos más grandes para un primer bimestre en los últimos cinco años.

Otro indicador que permite medir el “miedo de los capitales” consiste en calcular qué tanto los inversionistas extranjeros se refugian en instrumentos de deuda nacional.

En el caso de la coyuntura que significó la elección de Trump, la inversión en deuda gubernamental mexicana sufrió una salida masiva: de octubre a diciembre de 2016 la inversión extranjera en bonos del gobierno se redujo de 115 mil millones a 101 mil millones de dólares, un descenso del 12 por ciento en un solo trimestre. Sin embargo, para febrero de 2017 los extranjeros volvieron a las andadas e hicieron que este indicador subiera de nuevo, alcanzando los niveles que tenía antes de la elección en Estados Unidos (EE. UU.).

Un tercer indicador, no menos importante, es la relación peso-dólar. El 19 de enero de 2017, un día antes de la toma de protesta del nuevo presidente de EE. UU. el billete verde se cotizaba en 21.93 pesos, reportando una depreciación de nuestra moneda equivalente al 17.3 por ciento con respecto a noviembre de 2016 y el punto máximo en toda la historia reciente de dicha paridad.

Al seis de abril, cuando escribo este texto, es decir a 77 días de la era Trump, el peso se ha recuperado casi el 15 por ciento, alcanzando niveles de 18.70 pesos por dólar, niveles que no se veían desde antes de la elección presidencial estadounidense.

En estos primeros días se ha demostrado cómo, por más bien intencionadas que puedan ser las políticas proteccionistas de Trump en beneficio de sus connacionales, el capital mundial tiene su propia dinámica y encauza a los políticos que administran los gobiernos hacia los intereses de la gran burguesía mundial.

Es cierto que es difícil adivinar lo que ocurrirá durante el resto de los casi mil 400 días que le quedan a la administración Trump, pero lo ocurrido en este primer trimestre del año es alentador para la economía nacional. México debe seguir buscando alternativas externas que lo desenchufen paulatinamente del vecino del norte y diversificar sus relaciones económicas ante el riesgo de posibles acciones agresivas de Trump en el futuro próximo.