REPORTAJE CIUDAD DE MÉXICO

Partidos y organizaciones de la cdmx
se reparten el botín del comercio ambulante
en la CDMX

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Fernando Castro Merino

Cuando las últimas estrellas empiezan a apagarse y el sol se prepara para alumbrar un nuevo amanecer, José Manuel ya tomó una taza de café y se halla empujando un carrito con 60 kilogramos de mercancías –su único patrimonio económico– que conduce a lo largo de 20 cuadras de la Ciudad de México (CDMX) hasta un lugar de la calle de Allende donde su madre ya desaparecida vendía dulces a los transeúntes del Centro Histórico.

En ese trayecto hará la mismas paradas que hace desde hace 40 años: en el puesto de tamales de doña Lupe, para ponerse al corriente de su adeudo del día anterior o hablar de lo que pasó anoche en el barrio; seis cuadras más adelante, sobre Corregidora, para dar los buenos días al viejo Pepe, quien cuida coches; cerca ya del Zócalo hará lo mismo con Jose, que vende quesadillas y, poco antes de llegar a su punto de venta, para consumir la segunda parte de su desayuno: un pan y un té de manzanilla.

El rostro de José Manuel rebosa vigor y tranquilidad. Pese a sus 68 años, en su cuerpo y sus movimientos no hay indicios de fatiga y rechazo hacia la actividad que realiza desde hace 53 años.

De sus estudios no habla porque desde los 15 años apoyó a su madre en la venta de dulces y porque la ausencia de ellos fue determinante para no poder mantenerse en el único empleo formal que tuvo. Por ello debió regresar al espacio de comercio callejero de “tres por dos” que ocupaba su madre desde aquellos tiempos.

Hoy sólo tiene contacto con el único de sus cuatro hermanos que no se dejó atrapar por las drogas y el alcoholismo. Hace mucho tiempo que no habla con los otros tres. De hijos propios tampoco habla porque asegura que a este mundo muchas personas sólo vienen a sufrir por la falta de todo, especialmente de dinero y trabajo. José Manuel sabe, sin embargo, que “el peor dolor que puede sufrir uno es el hambre”.

José Manuel es uno de los 29.1 millones trabajadores informales que según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) había en México en el primer trimestre de 2016; uno de los responsables de las 13.7 millones de “ocupaciones de hogar” que sin ser empresas dan empleo a otros trabajadores informales en el país y uno de los 100 mil comerciantes ambulantes de la CDMX.

Se considera empleo informal a todo trabajo agropecuario, comercial, doméstico, artesanal o industrial que se ejecute al margen de las empresas formales y que, por lo tanto, carezca de regularidad y estabilidad salarial, seguridad social, servicios sanitarios y prestaciones sociales y laborales.

La gallina de los huevos de oro
En las calles de la Delegación Cuauhtémoc de la Ciudad de México (CDMX), cada metro cuadrado tiene un precio. Los principales clientes son los comerciantes ambulantes. Algunos compran el espacio y otros lo rentan con sumas que ascienden a miles de pesos al año.

La Agencia de Gestión Urbana de la Ciudad de México (AGUCM) reportó en abril de 2015 la existencia de 17 mil 71 comerciantes ambulantes en esa demarcación. El Centro Histórico es la zona más codiciada.

En ella actúan líderes del comercio ambulante y partidos políticos que intermedian con las autoridades delegacionales para obtener grandes ganancias económicas y el clientelismo político partidista. Se trata de una mina de oro que nadie quiere perder.
De acuerdo con la AGUCM, en el perímetro A y B del Centro Histórico, en cuyo ámbito están incluidas las calles Apartado, Peña y Peña, Academia, Rodríguez Puebla, Girón, Allende y Circunvalación, cada espacio se vende entre 20 mil y 150 mil pesos. A estas cantidades hay que sumar cuotas diarias de entre 50 y 200 pesos que “garantizan” derechos de piso, seguridad y limpieza de la vía pública, que de hecho está privatizada.

En un año, los 200 pesos de cuotas diarias representan una erogación de 62 mil pesos anuales por cada ambulante y una ganancia de tres millones 414 mil pesos a sus líderes, quienes no exentan de estos pagos a ninguno de los más de 17 mil comerciantes.

Pero ésta solo es una parte del “pacto” que los comerciantes deben cumplir. Cada espacio de 1.20 por 1.40 metros que adquiere un ambulante, equivale a la participación de entre cinco y siete personas en las marchas callejeras que organizan los partidos políticos en la CDMX, ya sea para apoyar candidaturas electorales, protestas o apoyos a determinados personajes o instituciones políticas.

En las elecciones locales de 2015, los comerciantes que disponen de espacios públicos para venta informal de mercancías en las calles de la CDMX estuvieron obligados a llevar entre cinco y ocho personas por cada metro cuadrado que arriendan, a cada uno de los actos de campaña de propaganda de los candidatos políticos de los partidos gobernantes en cada una de las delegaciones políticas. 

Entre los principales líderes de ambulantes, según los comerciantes de la delegación Cuauhtémoc y ex integrantes de comités vecinales del Centro Histórico Oriente, figuran Alejandra Barrios, Silvia Barrios y Diana Barrios; Jorge Ortíz, María Rosete Sánchez, Luz María Lemus y Miguel Ángel Lemus, todos con filiación partidista bien definida.

Miguel N. vende al mayoreo y menudeo muñecos de peluche en la calle República de Perú en un puesto que inició su papá hace más de 55 años. En aquel momento las cuotas de asignación costaban entre 20 y 35 mil pesos, pero ahora los traspasos y asignaciones de este tipo de negocios oscilan entre 50 mil u 80 mil pesos.

Además de las cuotas de acceso y de las cotidianas por “seguridad o mantenimiento”, los comerciantes ambulantes están obligados a cubrir cuotas adicionales durante las campañas políticas.

En 2015, por ejemplo, debieron apoyar la candidatura de Alejandra Barrios, postulada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) para la jefatura de la delegación Cuauhtémoc. La cuota fue de 500 semanales y la aportación de entre ocho y 10 personas para hacer “montón” en los mítines en los fines de semana. “Quien no cumplía se le quitaba el puesto o pagaba una cuota más alta.

“Tenías que llevar al papá ya grande, la mamá, los hijos, la esposa. Es decir, tenías que cerrar ese día el puesto o pagarle a alguien más para que fuera al mitin a escuchar a la señora. Ahí te daban la torta que ya antes habíamos pagado con lo que nos piden a diario. Si no cumplías, te quitaban el puesto o te castigaban no dejándote poner por unos días. Salías perdiendo de todas formas.

Pero acá nadie dice nada por miedo a que le quiten lo que uno tiene. Si ven que estamos platicando preguntan que quién eres y como todos te conocen acá, dan el pitazo de que uno anda hablando de más”.
Esta revelación fue hecha a buzos por un comerciante ambulante que en todo momento estuvo inquieto y volteando hacia todos lados para ver que nadie pudiera estarlo observando con sospecha. Su temor era justificado, porque en cada una de las esquinas de las zonas de vendimia callejera, hay hombres y mujeres que “halconean” para los dirigentes del comercio callejero.

Estos personajes se caracterizan por el uso de radios, celulares y cangureras al cinto en permanente revisión de las calles –cada media hora o cada hora– a fin de cobrar el uso de piso y de que todo esté en orden; es decir, de que no haya vendedores ajenos a la organización que es dueña de ese mercado.  Algunos ambulantes llaman a éstos “toreros” y otros “zopilotes”.

Las “nuevas políticas de la CDMX”
La Constitución Política de la Ciudad de México, que entrará en vigor el 17 de septiembre de 2018, creará Zonas Especiales de Comercio y Cultura Popular para los trabajadores no asalariados, prestadores de servicios por cuenta propia y comerciantes ambulantes.

Con estas zonas los comerciantes que laboren en la vía pública, y quienes trabajen por cuenta propia, serán sujetos a un proceso gradual de regularización, formalización y regulación en materia urbana y de espacio público.

En el proyecto inicial de esa Carta Magna local no estaban contempladas estas zonas especiales, ni la regularización explícita de trabajadores no asalariados. Antes de los cambios solo se reconocía a comerciantes, vendedores fijos y semifijos como personas con derecho a desempeñar actividades en los espacios públicos de la ciudad.

Fuentes involucradas con el proyecto de crear zonas especiales señalaron que cada una de las 16 delegaciones se encargará de diseñar y crear las áreas donde podrán establecerse los comerciantes y “cuentapropistas”, con la colaboración del gobierno central y la Secretaria de Desarrollo Económico.

El reconocimiento de derechos a los trabajadores no asalariados y beneficios como pensiones o guarderías están previstos en el proyecto de Constitución para la Ciudad de México. Según el artículo 15 del documento, titulado Ciudad Productiva, los vendedores ambulantes y los sexoservidores están considerados como trabajadores no asalariados.

Los vendedores fijos y semifijos tienen derecho a desempeñar actividades y oficios en los espacios públicos de la ciudad, así como a exigir condiciones de sanidad y seguridad en las áreas donde se les deje operar. Además, deberán contar con servicios de educación y cuidado para sus hijos en instalaciones cercanas a los lugares donde trabajen y tendrán derechos de certeza jurídica y a la no represión.

La nueva legislación establece también que las autoridades de la ciudad, dentro del ámbito de su competencia, deberán reconocer y proteger el trabajo sexual voluntario y autónomo como una actividad lícita. En la iniciativa se plantea incluso la creación de un fondo de pensiones y prestaciones para los trabajadores que pertenezcan a este sector. 

“Las personas trabajadoras no asalariadas, autónomas o por cuenta propia que prestan un servicio o venden un producto de manera ocasional o eventual a otra persona física, familias, hogares o personas morales, sin que se establezca una relación de subordinación, tienen derecho a realizar un trabajo digno y a percibir un ingreso de acuerdo a las condiciones mínimas reconocidas por esta Constitución”, se lee en el artículo 15 del documento, titulado Ciudad Productiva.

Adiós a la antigua Lagunilla
La Secretaría de Gobierno de la CDMX retiró el pasado 21 de febrero a comerciantes ambulantes sobre el Eje 1 Norte entre la avenida Paseo de la Reforma y la calle Allende, en el barrio de La Lagunilla de la delegación Cuauhtémoc, para recuperar el espacio público y establecer mayores condiciones de seguridad peatonal.

En un comunicado oficial se indicó también que los ambulantes no serán retirados definitivamente pues el acuerdo previo con sus organizaciones es rehabilitar este espacio público para que puedan vender sus mercancías con mayor seguridad.
Con el apoyo de 300 elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) se logró el retiro de 438 estructuras, techumbres, puestos fijos y semifijos que permanecían colocadas sobre las aceras.

Los comerciantes aceptaron un proyecto para construir estructuras adecuadas que permitan el ejercicio del comercio, el cual contempla instalar puestos en el centro de las banquetas donde sea posible, de manera que en ambos lados se delimiten andadores peatonales.

El área dispondrá de elementos de seguridad y accesos peatonales como rampas, franjas de advertencia y bolardos; se dará prioridad a los cruces peatonales y se reforzará la iluminación. Aunque los comerciantes no conocen el diseño arquitectónico, esperan que éste responda a sus necesidades de trabajo comercial.