SEXTANTE

La guerra y la paz (I/II)

Confieso, amigo lector, que escribir sobre obras de la literatura universal importantes no es sencillo; el problema se complica aún más cuando se hace una pieza cinematográfica basada en una gran obra literaria.

Cuando un director lleva a la pantalla una novela cumbre, corre, por supuesto, el riesgo de no poder traducir al lenguaje del cine lo más profundo o esencial de la misma, y de que, por lo mismo, entregue una versión superficial y carente de los planteamientos filosóficos, estéticos, éticos, políticos o ideológicos del autor.

En 1955, el famoso director estadounidense King Vidor, quien desarrolló su filmografía más importante y reconocida en el periodo del cine silente, filmó en Italia la película  La guerra y la paz, basada en la obra del gran escritor ruso León Tolstoi (quien influyó en muchos autores y dirigentes reconocidos en el mundo, como Mahatma Gandhi y Martin Luther King); la película logró varias nominaciones para el premio Oscar. Se trató de una de las grandes “superproducciones” del cine estadounidense.

Sin embargo, a pesar de su buen oficio como realizador “artesano”, Vidor no pudo desplegar la eficacia de los directores que logran reflejar el pensamiento, la crítica, los sentimientos ocultos y la psicología de los genios literarios.

La guerra y la paz es un fresco histórico monumental en el que se retratan más de 500 personajes, pero que se centra en tres protagonistas centrales: Pierre Bezujov, Andrei Bolkonski y Natasha Rostova.

Estos aristócratas viven en medio de la invasión napoleónica a Rusia en 1812, acaecida cuando el imperio de Napoleón Bonaparte dominaba a casi toda Europa continental. (Una invasión que no pudo doblegar a un pueblo indómito y heroico que nunca antes había sido sometido por ninguna fuerza extranjera y que posteriormente, en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), derrotó también al ejército más poderoso y criminal que haya conocido la historia humana).

A principios del siglo XIX no gobernaba ni la burguesía ni el pueblo trabajador a la gran nación euroasiática. Gobernaba la aristocracia, pero esta particularidad histórica de Rusia no fue obstáculo para que su pueblo se impusiera al ejército napoleónico compuesto por más de 250 mil efectivos.

Natasha Rostova (Audrey Hepburn), tanto en la novela como en la narración de Vidor, es una hermosa joven que se enamora de Andrei Bolkonski (Mel Ferrer), quien había enviudado, pero que era un oficial muy valiente y entregado a la causa patriótica.

Pierre Bezujov (Henry Fonda) es un aristócrata que a la muerte de su padre hereda toda una fortuna pero él –hijo ilegítimo– es torpe y tiene muy poca capacidad para socializar en los círculos aristocráticos de San Petersburgo y Moscú. Bezujov, conocido de la familia Rostov y amigo de Natasha, al poco tiempo de la muerte de su padre decide casarse con Helena Kuraguina, hija de un noble moscovita, de la que muy pronto se separa porque no la ama y porque además es frívola e infiel. En realidad, Pierre ama a Natasha.